Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Siete cuestiones de alcance mundial a tener en cuenta en 2018

¿Qué citas y asuntos relacionados con el desarrollo global acapararán nuestra atención este año?

Tal como fue 2017, este 2018 será también un año de incertidumbre, retos y oportunidades en cuestiones relacionadas con la cooperación internacional y el desarrollo mundial. Si bien es imposible saber con exactitud qué esperar, he aquí siete asuntos que nos tendrán pendientes este año.

1. La reforma de Naciones Unidas

Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, tomó posesión de su cargo, que ocupará durante cinco años, hace exactamente uno; y situó la reforma, la prevención y la paz en el centro de su agenda. Se prevé que 2018 sea un año de enorme importancia para los siguientes pasos en la reforma de la organización. Inmediatamente antes de Navidad, el secretario general hizo público su último informe, en el que habla de fortalecer el sistema de desarrollo y expone recomendaciones concretas para contribuir a la modernización de diversos actores de la ONU con el fin de que cumplan más eficazmente los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Junto con los pilares de la paz y la seguridad, y la gestión de la organización, esta iniciativa constituirá el fundamento de los esfuerzos del secretario general en 2018 para lograr que la organización se adecue mejor a sus fines en un mundo en constante cambio.

Aunque las reformas nunca son fáciles, en el fondo de este propósito laudable y necesario está la intención de convertir a la ONU en una organización más flexible y capaz de responder a los asuntos que actualmente más afectan al mundo y a las propias Naciones Unidas, como ayudar a los países a cumplir los ODS, reducir los riesgos relacionados con los conflictos y reconocer la necesidad de tomarse más en serio la prevención, además del cambio climático y los desastres naturales.

2. Cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Cuesta creer que los ODS vayan a cumplir tres años en 2018. Para hacer realidad este ambicioso programa de aquí a 2030, corremos contrarreloj. El año 2017 fue testigo de un impulso positivo con el aumento del compromiso de los Gobiernos, la sociedad civil, las iniciativas filantrópicas y el sector privado (ver abajo) con asuntos clave de alcance mundial, como la pobreza, la inclusión y la sostenibilidad ambiental. La mortalidad de niños de menos de cinco años descendió a 5,6 millones frente a los 12,7 millones de 1990; la proporción de adultos de 15 años o más con una cuenta corriente en un banco o una institución financiera aumentó un 75% desde 2005; enfermedades como la polio se situaron al borde de la erradicación; y casi 40 millones de personas salieron de la pobreza extrema.

Para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible en los próximos 12 años, hay que acelerar el actual ritmo de avance

Sin embargo, también queda cada vez más claro que, para cumplir los ODS en los próximos 12 años, hay que acelerar el actual ritmo de avance. El año 2018 tendría que ser el año en el que los actores redoblasen sus esfuerzos para llevarlos a cabo. Estos esfuerzos deberían incluir: asociaciones mundiales y locales ambiciosas; el empleo de datos y la cuantificación de los avances; el aumento y la reorientación de la financiación; y una acción continuada tanto en los países desarrollados como en desarrollo.

Estas iniciativas serán decisivas para preparar las importantes reglas del juego para otoño de 2019, cuando está previsto que los jefes de Estado y de Gobierno se reúnan en la ONU con el propósito de valorar los avances conseguidos en lo que respecta a los ODS. Las fundaciones comunitarias arrancarán con fuerza el próximo mes de febrero en la Cumbre de Fundaciones Comunitarias de Norteamérica, en la que los líderes de las fundaciones procedentes de Estados Unidos, México y Canadá debatirán los ODS.

Los Gobiernos también abordarán estas cuestiones en dos momentos clave del año: el primero, cuando Canadá acoja en junio la cumbre del G7, que se centrará en el crecimiento inclusivo y el empleo, el cambio climático y la construcción de un mundo más pacífico y seguro; y el segundo, cuando Argentina acoja en noviembre la cumbre del G20, en la que se hará hincapié en el futuro del trabajo y las consecuencias de la automatización y las nuevas tecnologías, la seguridad alimentaria, las infraestructuras para el desarrollo y la igualdad.

Además, en julio, 48 Gobiernos presentarán en el Foro Político de Alto Nivel de la ONU los pasos que han dado en dirección a la consecución de los ODS. En él se realizarán revisiones temáticas específicas, climáticas y medioambientales, de los objetivos relacionados con el agua, la energía, las ciudades, el consumo y la producción sostenibles, y la biodiversidad.

En un lugar preferente de la agenda de 2018 se situará también el aumento del impulso a la inversión en capital humano a través de la salud, la educación y la nutrición a partir de la reunión de alto nivel sobre financiación de la educación celebrada durante la Asamblea General de la ONU del último año, así como en la puesta en práctica del proyecto Capital Humano del Banco Mundial, dirigido a incentivar la inversión en las personas. A principios de febrero, la conferencia de reposición de la Asociación Mundial por la Educación, que acogerán conjuntamente Senegal y Francia, actuará como un punto de control ya en los primeros meses del año. La seguirán las conferencias de reposición de fondos para la salud mundial (incluido el Servicio de Financiación Global) en la segunda mitad de 2018 y en 2019, y las Reuniones de Primavera del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, en abril.

3. Acelerar la acción a favor del clima

El Acuerdo de París sobre cambio climático, dirigido a combatir las emisiones de gases de efecto invernadero, también cumplirá tres años. En 2017, el clima ha sido protagonista debido a que el Gobierno estadounidense anunció su intención de retirarse del acuerdo. El anuncio tuvo lugar contra el telón de fondo del aumento de las emisiones de carbono tras varios años de reducción limitada pero importante, de los episodios meteorológicos extremos que destruyeron hogares, tierras y medios de vida desde Puerto Rico hasta Sierra Leona, y de uno de los tres años más cálidos de los que se tiene constancia. No obstante, frente al anuncio estadounidense, otros países han permanecido firmes en su determinación de cumplir con los compromisos nacionales e internacionales adquiridos en París, y el impulso se ha mantenido. En la conferencia sobre el clima celebrada en Bonn el pasado otoño, el proceso de negociaciones siguió por el buen camino, y una oleada de apoyos de actores no estatales, que incluía desde gobernadores hasta consejeros delegados, señaló el comienzo de un liderazgo crítico además de más amplio.

El año 2018 será el año en que veremos cómo los compromisos a escala subnacional y del sector privado con París se traducen en acción e impulso

El año 2018 será el año en que veremos cómo los compromisos a escala subnacional y del sector privado con París se traducen en acción e impulso, y lo que esto supondrá para la cooperación internacional en materia de clima y medio ambiente. La primera Cumbre Mundial sobre la Acción Climática, que se celebrará en septiembre en California, en la que aunarán esfuerzos líderes nacionales y locales, empresas, científicos, estudiantes y organizaciones no gubernamentales, será una ocasión trascendental. Los países también evaluarán sus avances hacia el cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París a través de un proceso denominado Diálogo de Tanaloa, que desempeñará un papel crucial como base para la próxima ronda de establecimiento de objetivos nacionales para las emisiones de gases de efecto invernadero que tendrá lugar en 2020. Durante la presidencia del G7, Canadá hará hincapié en el cambio climático como asunto fundamental, y China será un país a no perder de vista mientras sigue desplegando su potencial, que incluye concluir la mayor planta flotante de energía solar del mundo y eliminar progresivamente el carbón, además de las medidas adoptadas para establecer el mercado de carbono más grande del planeta. En conjunto, el impulso mundial a favor de las energías renovables probablemente seguirá cobrando fuerza.

4. Un mayor compromiso por parte del sector privado

En 2018, el sector privado, que abarca las empresas y el sector financiero, seguirá desarrollando un papel fundamental para ayudar a canalizar los billones de dólares que costará poner en práctica los objetivos de desarrollo sostenible y el Acuerdo de París. Aunque la cifra es abrumadora, el trabajo de la Comisión de Negocios y Desarrollo Sostenible ha sido decisivo para contribuir a cuantificar los 12 billones de dólares en oportunidades de mercado para las empresas que trabajen a favor de los ODS.

Un foco fundamental de atención será el impulso a la acción y el avance en el seguimiento de iniciativas clave puestas en marcha en 2017, entre ellas los Principios para el Impacto Positivo en las Finanzas del Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas, dirigidos a guiar a los inversores y financieros en el análisis del impacto ambiental, social y económico de los servicios y productos que ofrecen; la nueva Plataforma de Innovación Financiera para la Acción a Favor de los Objetivos de Desarrollo Sostenible del Pacto Mundial de Naciones Unidas, cuya misión es identificar instrumentos que orienten el capital privado hacia soluciones sostenibles, y la Alianza Mundial para el Análisis Comparativo, que tiene como objetivo clasificar las empresas en función del cumplimiento de los ODS con el fin de influir en el comportamiento tanto de los consumidores como del mercado.

Asimismo, 2018 proporcionará nuevas oportunidades de mover al sector privado a la acción a favor de los ODS y el clima. El primer gran encuentro inaugural del año se celebrará a finales de este mes, cuando Ceres, la Oficina de Naciones Unidas para las Asociaciones de Colaboración (por sus siglas en inglés), y la Fundación de Naciones Unidas acojan la Cumbre de Inversores sobre el Cambio Climático, cuya meta es acelerar las finanzas y las inversiones verdes. A este le seguirá en verano una reunión sobre financiación para el desarrollo organizada por el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, Miroslav Lajčák. En este caso, el objetivo será fortalecer la vinculación entre los ODS y los posibles recursos procedentes del sector privado.

La cumbre sobre finanzas organizada por el secretario general propuesta para finales de año podría servir de plataforma a partir de la cual potenciar los esfuerzos mundiales de movilización del volumen de financiación necesario para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible y combatir con éxito el cambio climático. Es de esperar que esta iniciativa más amplia de la secretaría general tenga eco en otros componentes del sistema de Naciones Unidas, como la Organización Mundial de la Salud, que a finales de mayo presentará un nuevo Programa General de Trabajo. También será útil fijarse en las señales tempranas de la Reunión Anual 2018 del Foro Económico Mundial, que podría actuar como propulsora para la exploración de iniciativas como las centradas en el sistema alimentario y de uso de la tierra, y en la combinación de finanzas públicas y privadas.

5. La Declaración Universal de Derechos Humanos cumple 70 años

Hace unas semanas, la ONU celebró el Día Mundial de los Derechos Humanos anunciando el comienzo de un año de celebraciones en honor del 70º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La campaña #StandUp4HumanRights, que culminará en diciembre, destacará el significado que tiene la declaración para las personas de todo el mundo, y ayudará a reafirmar el axioma popularizado por Eleanor Roosevelt, según el cual los derechos humanos empiezan en el país de uno.

Los principios de la Declaración Universal son intemporales, y tienen tanta importancia hoy en día como la tuvieron en el momento de su formulación tras la Segunda Guerra Mundial

Los principios de la Declaración Universal son intemporales, y tienen tanta importancia hoy en día como la tuvieron en el momento de su formulación tras la Segunda Guerra Mundial. Debido al retroceso de los derechos humanos y a las amenazas que los hacen peligrar en todo el mundo en pleno fervor populista y nacionalista, hemos sido testigos del 11º año consecutivo de deterioro de las libertades en el mundo. Como declaraba recientemente el secretario general de la ONU, Antonio Guterres: “Los principios fundamentales de la Declaración Universal están siendo puestos a prueba en todo el mundo… Estos actos constituyen un peligro para todos nosotros”.

El año 2018 brinda la oportunidad de incorporar los 30 artículos de la Declaración a numerosas líneas de trabajo, desde la reforma de Naciones Unidas hasta el mantenimiento del impulso a los ODS, la asignación de un lugar central a la prevención de los conflictos en el trabajo de la organización, y los pactos por la emigración y los refugiados (ver abajo). El reciente anuncio de que el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos Zeid Ra’ad al Husein dejará su cargo acentúa la importancia de estos asuntos de cara a 2018 y será importante no perderlo de vista a lo largo del año.

6. Conceder atención a la emigración y los refugiados

El principio por el cual se debe garantizar que los avances hacia el desarrollo sostenible “no dejen atrás a nadie” es una pieza central de la estructura de los ODS. Este año, la comunidad internacional negociará el primer Pacto Mundial por la Emigración con el fin de contribuir a delinear el futuro de esta realidad, y celebrará consultas para desarrollar un Pacto por los Refugiados. Aunque por el momento sigue adaptándose a la noticia reciente de la retirada de Estados Unidos del proceso de acuerdo sobre emigración, el pacto es una oportunidad trascendental para ampliar la voz de los emigrantes y proteger su seguridad y sus derechos. Asimismo, ofrece la posibilidad de contribuir a cambiar la opinión y la respuesta mundiales con el fin de adaptarse mejor a futuras migraciones, acogerlas y prepararse para ellas.

Este año, la comunidad internacional negociará el primer Pacto Mundial por la Emigración con el fin de contribuir a delinear el futuro de esta realidad

El Pacto por los Refugiados, igualmente, se propone desarrollar un plan para que tengan acceso a la salud, la educación y el trabajo, y para aligerar la presión sobre los Gobiernos que los reciben y acogen. Dado que uno de cada siete habitantes del planeta está en movimiento (15% de la población), las repercusiones de ambos acuerdos pueden ser enormes.

7. Igualdad de género y avances en los derechos de la mujer

El año 2017 fue un año de especial atención a la lucha por la igualdad de género y los derechos de la mujer. El Gobierno de Estados Unidos ha modificado la regla de la mordaza global, eliminando fondos decisivos para la planificación familiar internacional, y un movimiento de denuncia del acoso y la violencia sexual inundó nuestros feeds de Twitter cuando las supervivientes se rebelaron y proclamaron #MeToo. La #WomensMarch sacudió nuestra conciencia colectiva y pulverizó los récords al convertirse probablemente en la mayor manifestación celebrada en un mismo día de la que se tiene constancia en la historia de Estados Unidos.

En Naciones Unidas, Antonio Guterres empezó el año nombrando a cinco mujeres para sus nueve cargos máximos como parte de su compromiso para igualar el número de mujeres y hombres en la dirección de la organización

En Naciones Unidas, Guterres empezó el año nombrando a cinco mujeres para sus nueve cargos máximos como parte de su compromiso para igualar el número de mujeres y hombres en la dirección de la organización. A finales de 2017, el secretario general puso en marcha una nueva estrategia dirigida a lograr la paridad de género, e instó a todas las oficinas a vigilar los avances hacia la igualdad de género a todos los niveles. Además, Naciones Unidas y la Unión Europea han presentado una nueva Iniciativa Spotlight para combatir la violencia de género. También se han dado otros pasos adelante, como el de Canadá, que ha puesto en marcha por primera vez una política feminista de ayuda internacional.

En 2018, estas iniciativas serán objeto de renovada atención gracias a las directrices de género adoptadas por los organismos gubernamentales, que ya han empezado a entrar en vigor, y a las líderes femeninas, que aunarán fuerzas a favor de los ODS. Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, WomenRising2030, una iniciativa de la Comisión de Negocios y Desarrollo Sostenible, hará público un informe para animar a más mujeres del sector privado a llevar la iniciativa en relación con los objetivos mundiales y a motivar a más empresas para que inviertan en liderazgo femenino con el fin de cumplir con el plazo de 2030.

El fomento de la recopilación y el uso de datos de género completos y libres de sesgo para controlar los avances a favor de las mujeres y las niñas desempeñará un papel cada vez más importante. Ahora que proliferan las previsiones que dicen que es posible que se tarde 200 años en cerrar la brecha económica de género, la corporación Banco de Nueva York Mellon y la Fundación de Naciones Unidas harán público un informe en el que pondrán de relieve la necesidad ineludible, desde el punto de vista económico y de los derechos humanos, de difundir el acceso a los productos y servicios financieros, así como de ampliar su impacto en el logro de la igualdad de género, recogido en el quinto objetivo de desarrollo sostenible. En marzo, inmediatamente después del Día Internacional de la Mujer, se reunirá en Nueva York la 62ª Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, que concederá atención prioritaria a lograr el empoderamiento de las niñas y las mujeres en el mundo rural. El género ocupará asimismo un lugar destacado y crucial en las cumbres del G7 y el G20 que se celebrarán en junio y noviembre.

Los siete puntos expuestos más arriba dependen en gran medida del buen funcionamiento de la cooperación internacional. En consecuencia, una de las cuestiones clave para 2018 será hasta qué punto se hará realidad la amenaza de retroceso en los compromisos mundiales. En 2017 fuimos testigos del surgimiento de movimientos nacionalistas por todo el planeta que, al parecer, defienden la retirada del internacionalismo a favor de una visión más unilateral de los asuntos que afectan al mundo.

Sin embargo, a pesar de esta retórica, 2017 no supuso el abandono total de la cooperación a escala mundial y, de hecho, se produjeron avances en varias áreas. Si bien las perturbaciones y dislocaciones de los últimos dos años no van a desaparecer, solamente podremos hacer frente a los desafíos que nos esperan si los actores mundiales trabajan juntos para encontrar soluciones, lo cual constituye un reto y una oportunidad para todos nosotros en 2018 y en los años que seguirán.

Este artículo fue originalmente publicado en inglés en la página de UN Foundation.

Puedes seguir a PLANETA FUTURO en Twitter y Facebook e Instagram, y suscribirte aquí a nuestra newsletter.

Más información