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¿Estamos preparados para saber lo que les pasa a las mujeres?

Distintas iniciativas buscan tener más y mejores datos sobre los problemas que afectan a la mitad de la población mundial. ¿Objetivo? Que se tomen decisiones informadas en favor de la igualdad

¿Estamos preparados para saber lo que les pasa a las mujeres?
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¿Sabe cuál es el porcentaje de niñas que se casan antes de cumplir los 18 años en India? No se preocupe, la mayoría de políticos de aquel país tampoco. Solo el 12% conoce aproximadamente el dato. Un 69% dice no recordarlo aunque asegura saber dónde encontrarlo; el 19%, ni eso. Y deberían: India tiene uno de los registros más altos de matrimonio infantil forzado del mundo. El 47% de las mujeres en India se casaron cuando todavía eran menores de edad, según las estadísticas de Unicef, recogidas por Girls not brides.

El informe Responsables políticos e igualdad de género: qué saben y por qué lo saben, elaborado por Equal Measures 2030, una coalición de organizaciones entre las que se encuentran Plan Internacional, la Fundación Bill y Melinda Gates o la UN Foundation, además de otras del sector privado como la auditora KPMG, desvela el alto grado de desconocimiento de los mandatarios de cinco países —India, Colombia, Indonesia, Kenia y Senegal— sobre los problemas que afectan directamente a las mujeres. "Nos preocupa que el 20% de los hombres políticos encuestados considera que el género tiene demasiado peso a la hora de tomar decisiones", destaca Concha López, directora de Plan en España, durante la presentación del estudio en Madrid. "Y el 75% de los parlamentarios del mundo son hombres", advierte.

"Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) prometen no dejar a nadie atrás. Y sin datos, millones de niñas y mujeres son invisibles". Jessica Lomelín, directora de comunicación de Equal Measures 2030, reivindica así la importancia de los números y las estadísticas para visibilizar problemas y, sobre todo, que se tomen medidas para solucionarlos. Pero no vale cualquier dígito, tiene que ser uno fiable, de calidad. Y los que hay, especialmente en lo que concierne a la población femenina, la mitad de la humanidad, "son malos o incompletos". Así lo cree Mayra Buvinic, miembro del equipo Data2X, una iniciativa de la UN Foundation para promover la recopilación de datos con enfoque de género que también forma parte de Equal Measures 2030. "Faltan recursos para elaborar estadísticas, para modificar los instrumentos de medición, formar a equipos... Esto lleva tiempo", explica. De momento, solo el 13% de los países dedica un presupuesto a elaborar estadísticas de género, según ONU Mujeres.

Dice la ONU que una de cada cinco mujeres entre 15 y 49 años ha sufrido violencia física o sexual por parte de sus parejas en el último año en el mundo. Que se sepa, habría que añadir. El organismo opta por matizar sus estadísticas de las mujeres con un "de los países sobre los que se dispone de datos". La afirmación de arriba se basa, concretamente, en una encuesta en 87 países. No es poco, pero ¿qué pasa en la otra mitad del mundo? ¿Cómo van a elaborar leyes contra esta lacra si no saben la magnitud del problema? "Si los políticos son ciegos a las cuestiones de género, estas no van a ser prioritarias a la hora de elaborar los presupuestos", apunta Lomelín.

Nos preocupa que el 20% de los hombres políticos encuestados considera que el género tiene demasiado peso a la hora de tomar decisiones

Concha López, directora de Plan Internacional España

Ready to measure (preparados para medir), un estudio sobre el estado de las mujeres en el mundo de Data2X, aboga por empezar a trabajar con la información que ya está disponible. En definitiva, que la ausencia de datos no frene la acción a la hora de tomar decisiones para mejorar la vida de las mujeres. No hay tiempo que perder, los ODS llaman a todos los países a "poner fin a todas las formas de discriminación y violencia de género, así como erradicar prácticas nocivas como el matrimonio infantil y forzado o la mutilación genital femenina para 2030".

Lo que hay, según este informe, son 20 indicadores —de los 53 que afectan a las mujeres en la también llamada Agenda 2030 de desarrollo sostenible (ODS)— que muchos países estarían en disposición de medir siguiendo el ejemplo de los que ya lo hacen.

Un ejemplo. Actualmente no se sabe cuál es la proporción de población femenina que vive en situación de pobreza extrema. Se conoce el dato por hogares, pero no de manera desagregada entre hombres y mujeres. La lógica puede ayudar a deducir que ellas son más pobres que los varones en tanto que sus salarios suelen ser más bajos que los de ellos, son más propensas a asumir empleos informales poco o mal pagados, o trabajos no remunerados como el cuidado de personas dependientes. Pero lo cierto es que no hay cifras que lo corroboren y mucho menos que indiquen las verdaderas causas en cada contexto. De tal manera, las iniciativas contra la miseria podrían no ser las más eficaces.

"Hay investigadores que ya utilizan una medida indirecta de pobreza como el estado nutricional. Ven que en muchos países de África, el 40% de las mujeres desnutridas no viven en los hogares más pobres", detalla Buvinic. ¿Acaso ellas no disponen en realidad del porcentaje de ingresos familiares que les corresponde en favor de sus maridos? ¿Comen menos? ¿Son pobres invisibilizadas porque sus esposos ganan lo suficiente como para no entrar en las estadísticas, pero ellas no ven un duro ni reciben bocado?

Actualmente no se sabe cuál es la proporción de población femenina que vive en situación de pobreza extrema

Los números, las estadísticas, los indicadores y las fórmulas para calcularlos son complejos. Pero sin ellos, quienes dictan leyes solo contarán con su intuición para alcanzar la tan aclamada y nunca alcanzada igualdad de género. El olfato a veces falla. También la percepción sobre la magnitud de los problemas. Lo constata el informe de Equal Measures 2030. Preguntados los responsables políticos de los cinco países objeto de estudio por su percepción del progreso conseguido en igualdad de género, el 66% dijo que en 2017 hay más que hace cinco años. Sin embargo, las respuestas diferían en función del sexo: el 80% de mandatarios varones estaba de acuerdo con esta afirmación, frente a la mitad de las mujeres.

Esta disparidad se debe, según la directora de Plan Internacional España, a que ellos se fijan en los avances en educación y salud, ámbitos en los que se han producido progresos en el mundo. Aunque tampoco lo saben con certeza. Por ejemplo, solo el 2% de los políticos se acercó a la tasa oficial de mortalidad materna de su país. En Colombia, un 25% de políticos colombianos no conoce ni sabe dónde buscar el dato de cuántas mujeres mueren por causas relacionadas con el embarazo o el parto en su país, según los hallazgos de la investigación. Y ese sí que existe: es de 64 fallecidas por cada 100.000 nacidos vivos, según la Organización Mundial de la Salud.

Para decir que hay mayor igualdad que hace cinco años, los encuestados obvian, además, los progresos (o regresos) en otras áreas. "La participación en la economía", subraya López. "Si nos fijamos en la educación y la salud parece que avanzamos, pero los ODS nos dan otros elementos de debate", añade. Buvinic coincide. "Ya hay 20 indicadores con los que se puede empezar a trabajar, pero en otros hay vacíos. Particularmente, en cuanto a la participación económica. Y es importante conocer los datos, no solo para mejorar la vida de las mujeres, sino porque ayudarlas tiene un impacto en el desarrollo global. Son la mitad de la población del mundo y en estos momentos está siendo subutilizada. Cobran menos y trabajan más. Solo si se resuelven este tipo de problemas, se conseguirán otros objetivos como reducir la pobreza y la desigualdad", explica.

La falta de datos, sumada al desconocimiento o uso parcial de los que ya hay tiene como resultado la invisibilidad

Tampoco la existencia de leyes en favor de la igualdad en los ámbitos que ya se miden y abordan garantiza que la haya, reflexionan los autores de la investigación, que recogen la declaración de uno de los participantes de Indonesia: "Hasta ahora, la educación en este país no ofrece igualdad de oportunidades. El Gobierno apoya la igualdad de género, pero en las familias todavía se prioriza que los hombres accedan a la educación superior. A las mujeres se les anima a obtener una titulación secundaria o bachillerato, como mucho. Por otro lado, a los varones se les motiva para obtener un título de máster o doctorado. Las familias deberían otorgar los mismos derechos a hombres y mujeres".

La falta de datos, sumada al desconocimiento o uso parcial de los que ya hay, tiene como resultado la invisibilidad. Si las mujeres no cuentan ni importan ¿quién va a preocuparse por su bienestar? Las alianzas público-privadas que se han creado para, al menos, proveer de información independiente a los Gobiernos, buscan cubrir la primera parte de la ecuación. Con ello, las organizaciones de la sociedad civil, como Plan Internacional y tantas otras que defienden los derechos de las mujeres y niñas, pueden hacer trabajo de incidencia. Convencer y concienciar a los mandatarios para que sus políticas tengan en cuenta que la mitad de la ciudadanía para la que gobiernan vive sistemáticamente discriminada. ¿Estamos preparados?

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