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¿El principio del fin de Trump?

La prensa norteamericana celebra la derrota en las elecciones senatoriales de Alabama del candidato ultraconservador, Roy Moore, acusado por varias mujeres de acoso sexual

El presidente de EE UU, Donald Trump, durante un mitin en Pensacola (Florida), el pasado 8 de diciembre.
El presidente de EE UU, Donald Trump, durante un mitin en Pensacola (Florida), el pasado 8 de diciembre. AFP

Los electores de Alabama han dirigido un mensaje claro al presidente de EE UU, Donald Trump: no todo vale. Los editoriales de los principales medios del país celebran la victoria inesperada y apretada del candidato demócrata Doug Jones (49,9%) sobre el ultraconservador Roy Moore (48,4%), en las elecciones senatoriales de este miércoles, en un Estado considerado como uno de los principales feudos del Partido Republicano.

En medio a la tormenta mediática desatada por el caso Weinstein, —productor estrella de Holywood acusado por decenas de mujeres de haberlas agredido sexualmente—, la posible victoria de Moore, acusado de haber cometido abusos sexuales a menores hace 40 años, como lo reveló The Washington Post el pasado 9 de noviembre, no podía dejar a nadie indiferente. Menos aún sabiendo que la candidatura del exjuez, conocido además por su fanatismo religioso y sus opiniones abiertamente racistas, estaba respaldada por el presidente de EE UU, Donald Trump, el mismo acusado por varias mujeres de haberlas acosado.

Más allá del seísmo político que constituye en sí la elección de Jones en un Estado donde la última victoria de los demócratas se remonta a 1992 y que eligió a Trump con un 62% de los votos, los editorialistas y columnistas perciben la derrota de Moore sobre todo como una advertencia dirigida al presidente Trump y a su consejero, el ultraderechista Steve Bannon, de que el trumpismo tiene sus límites y quizá incluso tenga fecha de caducidad.

Gracias, Alabama titula The Washington Post su editorial en el que agradece a los votantes “por evitarle a la nación la indignidad de sentar a un hombre acusado de abuso sexual a menores en el Senado”. La victoria de Jones demuestra que incluso en uno de los Estados más conservadores de EE UU, las mentiras y las fake news tienen un límite pero sobre todo “sugiere que por fin la nación toma en serio el tema del acoso y de las agresiones sexuales. Una mayoría de habitantes de Alabama creyeron a las mujeres”.

Por su parte, el columnista Marc A.Thiessen, colaborador del expresidente de EE UU, George W.Bush hijo, felicita de forma irónica a Steve Bannon por haber conseguido lo que nadie había logrado en este último cuarto de siglo: la victoria de los demócratas en Alabama. La elección de Jones puede ser la premisa de la reconquista del Senado por el Partido Demócrata en 2018, lo que según el autor significaría “el fin de Trump”. Si los demócratas consiguen controlar el Senado, supervisarán las investigaciones sobre las injerencias rusas en la campaña de 2016 y podrán proceder a un impeachment contra Trump. “Ese es el futuro que espera al presidente si no aprende la lección y si decide seguir escuchando a Steve Bannon”, advierte.

The New York Times considera que, al debilitar la mayoría de los republicanos en el Senado —pasan de 52 a 51 escaños de los 100 que cuenta la institución—, la victoria de Jones “castiga” la política de Trump. Aconsejado por Steve Bannon, y respaldado por el magnate hasta el día de la elección, Moore no quiso renunciar y negó las acusaciones que calificó de complote del establishment y de fake news. La candidatura del exmagistrado, que en repetidas ocasiones se ha referido a los indios americanos y a los asiáticos como a “rojos y amarrillos”, y que considera la homosexualidad como una “perversión” fruto “del maligno”, pone a la luz “la complicidad del Partido Republicano, esclavo de sus extremistas”, analiza The New York Times.

Su columnista Ross Douthat es más incisivo aún: “Moore es el reflejo de Trump”, escribe Douthat quien ve una serie de paralelismos significativos entre los dos hombres, acusados ambos de acoso sexual y defensores del supremacismo blanco. Según el columnista, conocido por su orientación conservadora, la derrota de Moore muestra a los republicanos que ese tipo de posicionamiento político abiertamente racista solo puede conducir a una victoria demócrata en los Estados “más improbables”. Pero el autor duda de que el presidente de EE UU vaya a sacar cualquier tipo de enseñamiento de esta derrota: “Trump no cambiará su rumbo y seguiremos con el mismo presidente que hemos tenido hasta ahora. El que prefiere ver el Gran Old Party caer en ruinas antes que renunciar a sus ataques, insultos y comportamientos absurdos”.

“En apenas un año, el presidente, con la ayuda del candidato de Alabama al Senado, ha causado tanto daño al partido que es posible que no consiga recuperarse”, estima la columnista de The New Yorker, Amy Davidson, mientras John Cassidy escribe que en Alabama “ganó la decencia y perdió Trump”. El columnista recuerda que, si bien los datos electorales demuestran que la ideología supremacista que propulsó Trump a la Casa Blanca aún es popular en EE UU —68% de los votantes de Moore son blancos, de los cuales un 80% no tiene estudios universitarios—, el trumpismo “puede ser combatido y vencido”. Las ideas de ultraderecha siguen representando una amenaza global, destaca el autor refiriéndose al auge de la extremaderecha en Alemania, Italia o Polonia, pero las recientes derrotas de candidatos respaldados por Trump —Moore en Alabama y Ed Gillepsie en Virginia—“son signos positivos, no solo para el Partido Demócrata, sino también para el sistema político en general”.

Para Michael A.Cohen, columnista de The Boston Globe, el fracaso de Moore sienta un precedente en la impunidad de los políticos depredadores sexuales. Si Moore hubiera sobrevivido a las acusaciones de acoso, Trump probablemente también habría logrado desviar la atención de las denuncias de las que el mismo es objeto. “Las peticiones de los demócratas para que Trump dimita irán creciendo. La presión mediática se hará más intensa y los republicanos podrán difícilmente seguir defendiendo al magnate y a su “pasado infame”.

Con un enfoque distinto de los demás periódicos, el editorial de Los Angeles Times se pregunta cómo disuadir los políticos o cargos públicos de tener conductas sexuales inapropiadas. El diario valora positivamente la propuesta de ley Mee Too Congress Act, presentada por la demócrata Jackie Speier —para reformar las políticas relativas al acoso sexual en el Congreso—, pero no cree que imponer a los miembros de institución rembolsar al Tesoro si son objeto de acusaciones de acoso sexual sea la solución. “Lo único que valoran los políticos, incluso más que el dinero, es su reelección”, afirma la publicación que aboga por una mayor transparencia en esos asuntos.

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