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La moda británica corona a la activista y modelo Adwoa Aboah

La maniquí junto con el diseñador J.W. Anderson han sido los grandes vencedores de unos Fashion Awards pegados a la realidad y que también reconocieron con un premio sorpresa la trayectoria de Christopher Bailey

Adwoa Aboah, la gran triunfadira de los premios de la moda británica.
Adwoa Aboah, la gran triunfadira de los premios de la moda británica. WireImage

Más grandes y más ambiciosos que nunca, los Fashion Awards 2017 (los premios de la moda británica, antes conocidos como British Fashion Awards) se entregaron este lunes en Londres decididos a convertirse, con permiso de los CFDA americanos, en los Oscar de la moda.

Casi 4.000 personas llenaron el aforo del emblemático Royal Albert Hall para ver a la británica Adwoa Aboah imponerse a Kaia Gerber —para muchos, la favorita de la noche— como modelo del año en el premio más mediático. Puede que Gerber fuera la estrella sorpresa de la última temporada de desfiles, pero el jurado, compuesto por un panel internacional de 2.000 expertos que reconoce “el impacto global de un modelo, hombre o mujer, que durante los últimos 12 meses ha dominado la industria”, ha considerado que la londinense ha dejado una huella más profunda. Omnipresente en las pasarelas, Aboah está en el último calendario Pirelli, ha aparecido en campañas como Versus Versace o Marc Jacobs Beauty y ha protagonizado la portada de diciembre del Vogue británico, la primera bajo la batuta del nuevo director Edward Enninful (la modelo también estuvo en la de Vogue España en abril).

Jonathan Anderson tras recoger su galardón.
Jonathan Anderson tras recoger su galardón. Getty Images

Además, Aboah sigue liderando el movimiento feminista Gurls Talk, que promueve la solidaridad femenina y ofrece a las mujeres una plataforma en la que compartir sus inquietudes. La modelo, de 25 años, que llegó a la ceremonia con un minivestido metálico de Halpern (que después ganaría el premio al talento británico emergente de mujer) y con su cabeza rapada cubierta por un turbante, ha hablado abiertamente en el pasado de su batalla contra la depresión, de sus adicciones e incluso de su intento de suicidio. Su victoria no es solo el reconocimiento al éxito en su profesión, sino que se enmarca dentro de la nueva sensibilidad, más concienciada e inclusiva, de la industria de la moda.

Naomi Campbell, durante la gala en el Royal Albert Hall.
Naomi Campbell, durante la gala en el Royal Albert Hall. Getty Images

El otro gran vencedor de la gala, presentada por el humorista Jake Whitehall y la modelo Karlie Kloss, fue el diseñador JW Anderson, que hizo doblete con sendos premios por su propia firma (mejor diseñador británico de mujer) y al frente de Loewe (mejor diseñador de accesorios). La noche rubricó el gran año del norirlandés, que también ha firmado este otoño una colección cápsula para el gigante japonés Uniqlo y acaba de renovar la colaboración una temporada más.

El palmarés también destacó a Raf Simons, de Calvin Klein, como mejor diseñador del año; a Off-White en la categoría de marca de lujo urbano; el presidente de Gucci (firma cuyos ingresos han aumentado un 49% en el último trimestre de 2017, según The Guardian) se impuso como líder de negocios; Craig Green fue elegido mejor diseñador británico para hombre; y Charles Jeffrey recibió el premio al talento británico emergente para hombre de la mano del diseñador John Galliano.

Donatella Versace, a su llegada a la gala con Lewis Hamilton.
Donatella Versace, a su llegada a la gala con Lewis Hamilton. GC Images

Al entregarse en diciembre, los Fashion Awards resultan siempre una buena radiografía de lo más destacado del año, empezando por sus invitados, entre los que anoche hubo modelos como Naomi Campbell, Kaia Gerber, Winnie Harlow o Paris Jackson, deportistas como Lewis Hamilton, cantantes como Selena Gomez o Rita Ora (que actuó en la ceremonia), actrices como Pamela Anderson o Maisie Williams (famosa por su papel de Arya Stark en Juego de tronos) y hasta escritoras como Zadie Smith. Pero esta edición se ha demostrado más pegada que nunca a la actualidad, y con un buen giro de muñeca a la hora de improvisar. En ese sentido, Christopher Bailey, que en 2018 abandonará Burberry tras 17 años en la marca, recibió un premio que no estaba en el guion, el de “contribución extraordinaria a la moda británica”, entregado por Anna Wintour, una de sus grandes valedoras. También el costurero Azzedine Alaia, fallecido hace apenas dos semanas en París, fue objeto de un emocionante tributo liderado por Naomi Campbell, para quien el tunecino fue casi un segundo padre.

El resto de premios especiales de la noche —estos sí, anunciados por adelantado—, también fueron fiel reflejo de los tiempos. Como el galardón al icono de moda otorgado a Donatella Versace, cuyo último desfile rompió Internet con la aparición sorpresa de cinco grandes supermodelos de los noventa. O el de Maria Grazia Chiuri, la primera mujer al frente de Dior, y que recogió de manos de Bianca Jagger el premio Swarovski al cambio positivo por su activismo feminista a través de sus colecciones (su camiseta con el lema “We Should All Be Feminists”, todos deberíamos ser feministas, ha sido una de las prendas más comentadas de este año). La respetada maquilladora Pat McGrath —otro de los fichajes estrella de Edward Enninful como editora invitada de su nueva revista— recibió el premio Isabella Blow al creador de moda. Y Stella McCartney, pionera de la sostenibilidad en la industria, estrenó una nueva categoría, el reconocimiento a la innovación.

La diseñadora Stella McCartney, tras recibir el reconocimiento a la innovación por su firma de moda.
La diseñadora Stella McCartney, tras recibir el reconocimiento a la innovación por su firma de moda. Getty Images