Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El excéntrico ‘look’ de Lewis Hamilton que esconde toda una lección de historia

El campeón de Fórmula 1 levanta un aluvión de comentarios en los premios de la moda británicos

Lewis Hamilton en los British Fashion Awards del 4 de diciembre.
Lewis Hamilton en los British Fashion Awards del 4 de diciembre. Getty

La primera pregunta es obvia: ¿de qué iba vestido el campeón del mundo de Fórmula 1 Lewis Hamilton en la gala de entrega de los British Fashion Awards (premios de la moda británica) que tuvo lugar en Londres este lunes? A primera vista, una combinación que podríamos calificar como excéntrica de traje de cuadros, jersey de cuello vuelto y ¿collar de perlas? Sin embargo, vale la pena analizar uno a uno los elementos que luce. Aunque no lo parezca, hay toda una clase de historia de la moda en ellas.

Lección de historia número 1: Versace o la delgada línea que separa la elegancia del mal gusto

El look de Hamilton lo firma Versace, cuya directora creativa, Donatella, fue una de las estrellas de la gala al recibir el premio al Icono de Moda. Y la firma italiana, ya desde los tiempos de Gianni Versace (fallecido en 1997), alcanzó sus momentos de gloria mezclando conceptos, provocando y jugando hábilmente en la delgada línea roja que separa la elegancia del mal gusto. Versace subió a la pasarela personalidades inaceptables para la época: ricachonas ostentosas, buscavidas tropicales, damas sadomasoquistas y millonarios de resaca. Así que no es raro que un look de Versace desconcierte; lo extraño sería que no lo hiciera.

La imagen completa del piloto, vestido de Versace.
La imagen completa del piloto, vestido de Versace. Getty

Lección de historia número 2: un traje aristocrático y a la vez punk

A una gala se va de traje o de esmoquin. Y lo que lleva Hamilton, en efecto, es un traje, que es el nombre con el que conocemos desde hace siglo y medio una combinación de chaqueta y pantalón cortados en el mismo tejido. Hasta ahí, todo bien. Lo que sorprende es el tejido, una especie de tartán XXL en rojo, negro y blanco.

Y es aquí donde entra en juego la historia, porque el tartán (o, como se dice en España, los cuadros escoceses) fue el tejido predilecto del punk, la subcultura más influyente del siglo XX. Para el punk, lo esencial era alterar el significado de los símbolos. Y en la conservadora sociedad británica de entonces, nada más solemne y simbólico que el tartán, un tipo de tejido de lana tradicionalmente elaborado en Escocia con motivos y colores tan tradicionales como un escudo heráldico.

Los punks lo utilizaban sin intención nobiliaria alguna, en todo tipo de prendas, mezclado con cuero, vaqueros o prendas deportivas, para quitarle su aura aristocrática a base de repetición y omnipresencia. Y Versace, que siempre supo trasladar a la moda de lujo las claves provocativas del punk, no dudó en utilizarlo. Así que, donde usted ve un color demasiado chillón, un experto ve referencias a los Sex Pistols, a las luchas obreras y a la estética antisistema. Casi nada.

Lewis Hamilton acudió a la gala con Donatella Versace y Conor McGregor. El luchador lucía un llamativo esmoquín burdeos que, sin embargo, pasaba casi inadvertido frente al estilismo del piloto.
Lewis Hamilton acudió a la gala con Donatella Versace y Conor McGregor. El luchador lucía un llamativo esmoquín burdeos que, sin embargo, pasaba casi inadvertido frente al estilismo del piloto.

Lección de historia número 3: ya lo dijo Coco Chanel...

Un traje se lleva con camisa (y no digamos un esmoquin), pero aquí Lewis se atreve con un jersey negro de cuello vuelto. El tejido de punto ha sido siempre una seña de identidad de Versace, que lo utilizaba en prendas ajustadísimas que se adaptaban al cuerpo de manera escandalosa. Pero también es, desde hace más de cien años, un caballo de batalla de la moda de vanguardia.

Fue Coco Chanel quien le dio carta de ciudadanía en la moda de lujo al crear su petite robe noire ('pequeño vestido negro') en los años veinte. Las prendas de punto en color negro, tan sencillas y lujosas como fuera posible, representaban para Chanel la posibilidad de vestir de forma cómoda, práctica y elegante en cualquier momento del día. Su inspiración fue el mundo del deporte y, más en particular, el del automovilismo (en aquella época las mujeres más avanzadas empezaban a conducir). Y no hace falta recordar a qué se dedica Lewis.

Lección de historia número 4: las perlas no tienen género

Fue también Chanel quien estableció que el complemento perfecto del vestido negro tenía que ser un collar de perlas que contrastara claramente con las prendas. Además, defendía que la bisutería era más práctica que la alta joyería. Ya en los ochenta, Versace recuperó este legado y le rindió homenaje en algunas de sus creaciones más conocidas con una mirada irónica, ya que, en los ochenta, las perlas se habían convertido en el abalorio conservador por excelencia.

La cantante FKA Twiks acudió a los British Fashion Awards con un vestido de Versace que rendía homenaje a la historia de la marca.
La cantante FKA Twiks acudió a los British Fashion Awards con un vestido de Versace que rendía homenaje a la historia de la marca. Getty

Ahora que la estética andrógina y la fluidez de género son el signo de los tiempos, que un prohombre como Hamilton incorpore un elemento abiertamente irónico y femenino dice mucho acerca de la evolución de la moda. Que un deportista de élite plantee estas cuestiones en un evento tan notorio es toda una declaración de intenciones y una apuesta por la diversidad y la falta de prejuicios. Por cierto, la firma que patrocinaba el evento (y que firmaba los adornos de Hamilton) es Swarovski.

Lección de historia número 5: un pañuelo plebeyo que gusta a la aristocracia

Hamilton lleva en la mano un pequeño pañuelo de seda estampado con el motivo Barocco, uno de los grandes éxitos de Gianni Versace, que mezcló un motivo aristocrático (los ornamentos dorados de inspiración heráldica) con otro muy plebeyo (el estampado de leopardo). El vestido con que Donatella Versace recogió su premio (y también el que lució la cantante FKA Twigs) ostentaban este estampado. Y el pañuelo de Hamilton es un guiño a esa estética y a uno de los grandes talentos de Donatella: saber rodearse de un grupo de amigos fieles. Por lo que parece, Hamilton ya forma parte de esa pandilla a la que también han pertenecido Elton John, Naomi Campbell, Sting o Eric Clapton. Casi nada.

Y lección de historia número 6: las botas o el nacimiento del punk de lujo

Por último, pero no menos importante, están esas botas. La etiqueta dicta que a un evento de estas características hay que acudir con zapatos de tipo oxford o con opera pumps, una especie de mocasines abiertos peligrosamente parecidos a manoletinas femeninas (y que ya nadie utiliza). Hamilton ha elegido, sin embargo, unas botas altas contundentes y robustas (unas Martens, para entendernos), que no en vano han sido el calzado predilecto de varias subculturas durante las últimas décadas. Las llevó Sid Vicious, pero también Miley Cyrus.

Y la ortodoxia punk indica que deben llevarse a la vista, con el pantalón recogido para mostrarlas en su esplendor. Fíjese en cómo las lleva Hamilton: con los cordones sin anudar del todo, levemente abiertas, jugando con el bajo del pantalón de cuadros escoceses. Si esto no es post punk de lujo, que baje Versace y lo vea.

Puedes seguir ICON en Facebook, Twitter, Instagram,o suscribirte aquí a la Newsletter.