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Sid Vicious nunca tocó para los Sex Pistols, según su descubridor

El fallecido Sid Vicious, el bajista y también cantante de los Sex Pistols, la más famosa banda de punk de la década de los setenta, nunca llegó a tocar ni una sola nota para el grupo, ya que era tan mal instrumentista que le desconectaban el amplificador cuando salía a escena en los conciertos.Malcolm McLaren, agente y descubridor del grupo, que ha seguido una carrera musical por su cuenta, explicó, ayer que en los conciertos de la banda, Vicious creía que era él quien tocaba, pero que en realidad era otro quien de verdad lo hacía desde detrás de las bambalinas.

Nunca se lo contaron, añadió McLaren, por temor a la reacción del personaje, que ejemplificó como nadie el movimiento punk y que vivía inmerso en una espiral de drogas y violencia. "Sid tocaba tan mal que teníamos que poner a un músico detrás de los altavoces para que tocara su parte al bajo, normalmente a alguno de los roadies (los trabajadores que ayudan al montaje de las giras)", aseguró McLaren en una entrevista con el periódico londinense Evening Star.

"Sid era un músico espantoso, pero un gran cantante", añadió McLaren. El cantante de los Sex Pistols era Johnny Rotten, pero algunas de las canciones de más éxito del grupo, una versión de C'mon Everybody, de Eddie Cochram y otra del clásico de Frank Sinatra My Way, fueron cantadas por Vicious.

Vicious (vicioso), cuyo verdadero nombre era John Simon Ritchie, falleció en 1979 en su apartamento de Nueva York, a los 21 años de edad, a causa de una sobredosis de heroína. Mucho se ha escrito -incluso se realizó una película- sobre la muerte de, este personaje emblemático y la de su compañera sentimental, Nancy. Meses antes de fallecer, Vicious fue acusado de la muerte de Nancy, que fue hallada muerta en una bañera del hotel Chelsea de Nueva York cosida a puñaladas. Vicious nunca supo explicar lo que pasó, fue detenido y puesto posteriormente en libertad. Unos meses después era él mismo quien caía, víctima de una sobredosis que algunos consideraron un suicidio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de noviembre de 1994