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¿Se ríe con este anuncio? Por qué nos hacen gracia los chistes sobre gordos

¿Es humor o gordofobia? Una campaña publicitaria reabre la polémica

La escena es la siguiente: un miembro de una pareja de jóvenes enamorados, flacos y felices, se dispone a conocer a su suegro o suegra henchido de ilusión y, boom, el alborozo salta por los aires cuando descubre que el progenitor de su lozano amado (o amada) acumula grasa en cada rincón de su cuerpo. ¿Será igual de gordo (o gorda) su churri dentro de unos años? "Cuídale sin que se dé cuenta", reza el eslogan del anuncio, de la marca de atún Calvo, con un evidente tono de humor (lo puede ver sobre estas líneas). Sin embargo, no ha hecho reír a todos. El vocerío en redes sociales, donde algunos manifestaron su queja bajo el hashtag #Gordofobia, ha llevado a que la marca tenga que dar explicaciones en Twitter, defendiéndose de duras acusaciones:

Si es cierto que la escena sucede con un hombre y una mujer (hay varias versiones), también lo es que la imagen repelida en todos los casos exhibe kilos de más. ¿Por qué nos reímos con tanta soltura de los gordos? Y no se trata solo de una campaña publicitaria. Gwyneth Paltrow en Amor ciego o Eddie Murphy en El profesor chiflado son películas sobre el tema que han divertido a gran parte del público. Cat Pausé, profesora en el departamento de Arte, Desarrollo y Educación para la Salud de la Universidad de Massey (Nueva Zelanda), expone su propia teoría al respecto en The Conversation, el portal divulgativo donde publican docentes universitarios de todo el mundo: "Nos reímos de los gordos, porque los culpamos de su gordura. Creemos que están así porque comen mucho y no hacen ejercicio, cuando, sin embargo, la ciencia desconoce aún muchos de los mecanismos de la obesidad. Además, les adjudicamos características indeseables: para la mayoría, una persona gorda es vaga y sin fuerza de voluntad. Es un prejuicio socialmente aceptado, que en muchos casos oculta otros escondidos, como el sexismo, el racismo o el clasismo". En esta línea ahondaron algunas de las denuncias que se escucharon cuando la periodista Mercedes Milá tachó de "gordo" al bioquímico José Miguel Mulet en el programa de Risto Mejide.

La transformación de Gwyneth en 'Amor ciego'.
La transformación de Gwyneth en 'Amor ciego'.

Otros teóricos proponen quitar fuerza a la palabra, para despojarla de su tono hiriente. Es el caso de la escritora feminista Caitlin Moran, que en su libro Cómo ser mujer manifiesta:  "Hay que reducir drásticamente la temperatura de la palabra 'gordo'. Tenemos que ser capaces de mirar con claridad y sosiego justo en el centro de la gordura, y hablar de lo que es, de lo que significa y de por qué ha llegado a ser el gran tema de las mujeres occidentales en el siglo XXI. Gorda, gorda, gorda, gorda. Repítela hasta que te parezca normal". Y a ver quién se ríe…

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