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Cifuentes sigue sin moverse por la cooperación

Cinco claves sobre la posición de las ONG de desarrollo ante los nuevos presupuestos de Madrid

Presentación de los presupuestos de la Comunidad de Madrid para 2017.
Presentación de los presupuestos de la Comunidad de Madrid para 2017. EFE

En la última semana hemos asistido a la aprobación por parte del Gobierno de la Comunidad de Madrid de un proyecto de ley de Presupuestos para el año 2017. Tras el acuerdo entre Partido Popular y Ciudadanos, escenificado en el acto conjunto de Cristina Cifuentes e Ignacio Aguado, ahora falta esperar a su tramitación y su aprobación final en la Asamblea de Madrid. Estas son las claves que resumen la decepción que sentimos las ONG madrileñas dedicadas al desarrollo.

1. Un porcentaje de vergüenza. La información disponible señala que la partida destinada al Programa de Voluntariado y Cooperación al desarrollo no llega a los 4 millones de euros, es decir, un 0,02% del presupuesto total. Recordamos, además, que esta partida también contiene otros gastos de personal y gasto corriente, y que solo se destinarán a cooperación internacional 2,25 millones de euros (un 0,012% del presupuesto total). La crisis económica ha sido utilizada como pretexto para desmantelar todo el sistema de cooperación descentralizada y el panorama en la mayoría de Comunidades Autónomas es desolador. En este contexto, Madrid ofrece uno de los peores porcentajes en cuanto a esfuerzo dedicado a Ayuda Oficial al Desarrollo, a pesar de que es una de las regiones con más posibilidades económicas.

2. De espaldas a la Agenda 2030. Se ha puesto en marcha la Agenda 2030, que cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con la reducción de la desigualdad, el cuidado del medioambiente o el disfrute de derechos sin ningún tipo de discriminación. Se establecen metas que comprometen a todos los gobiernos, estatales, regionales y locales. Para ello, solicitamos la creación de un mecanismo que implique a todas las consejerías y que trabaje en coordinación con otras administraciones para su puesta en marcha. En cualquier caso, que la Comunidad de Madrid destine solo el 0,02% de su presupuesto a ayuda oficial al desarrollo demuestra un gran desprecio por la dimensión global de los ODS, plasmada en el objetivo nº 17 sobre alianzas, que pide alcanzar el 0,7%.

3. Desarrollo es más que ayuda de emergencia. En los últimos años, la Comunidad se ha limitado a apoyar algunos proyectos de acción humanitaria. Aunque es una línea de trabajo importante, no debería ser la única. La cooperación debe contar con una visión más a largo plazo de los procesos de desarrollo. Al mismo tiempo, no debemos olvidar la importancia de la educación para la ciudadanía global como oportunidad para construir desde lo local una mirada crítica ante las amenazas que asolan al planeta.

4. Justicia fiscal como solución. Ante los intentos de utilizar la escasez de recursos como excusa para cumplir con sus obligaciones, desde la Red apostamos por un sistema fiscal progresivo que sea capaz de redistribuir la riqueza. La presidenta Cristina Cifuentes se niega a recuperar el impuesto de patrimonio, que sí existe en el resto de comunidades autónomas. Se estima que esta exención para las grandes fortunas le impide recaudar a la administración alrededor de 660 millones de euros, que bien podrían destinarse a reforzar las políticas sociales y, entre ellas, las de cooperación para el desarrollo.

5. Imitar a la ciudadanía. “Se ha invocado la voluntad de los ciudadanos como argumento para sostener la cooperación autonómica, pero seamos sinceros, no hay datos que lo avalen de forma inequívoca”. Estas palabras que ponían en duda el carácter solidario de nuestra sociedad, las pronunció en la Asamblea de Madrid el consejero de Asuntos Sociales, Carlos Izquierdo. Pues bien, un informe reciente de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España ofrece una potente evidencia, al constatar que las donaciones de particulares a ONG para el Desarrollo aumentaron un 30% de 2013 a 2015. La ciudadanía sigue estando por delante de las voluntades políticas.

Por todo ello, seguimos insistiendo en nuestras demandas, que van más allá de un incremento del presupuesto que nos acerque decididamente al 0,7%. También recordamos la importancia de aquellos instrumentos que ya prevé la Ley regional en esta materia desde el año 1999: un Plan General y planes anuales que articulen el sentido estratégico y operativo de la política de cooperación; así como la recuperación del Consejo de Cooperación como espacio en el que participan todos los actores implicados para definir estas políticas. Se trata de apostar por una visión estratégica que sea coherente con una realidad que nos atraviesa. Estamos hablando de derechos, no de caridad. Los pueblos del mundo estamos más interconectados que nunca, y solo desde lo local encontraremos soluciones a los desafíos que amenazan nuestro desarrollo global.

Sonsoles Garcia-Nieto Rivero es presidenta de la Red de ONGD de Madrid. 

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