Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Wagner Moura, entre personajes ambiguos

La serie ‘Narcos’ le dio la fama y despertó en él el sentimiento latinoamericano. Hoy el actor denuncia la brutalidad policial y promueve la legalizacón de las drogas

El actor Wagner Moura caracterizado como Pablo Escobar en la serie 'Narcos'.
El actor Wagner Moura caracterizado como Pablo Escobar en la serie 'Narcos'.

Tras el estreno de Narcos, el 28 de agosto, la polémica sobre el acento de Wagner Moura pareció dominar todas las conversaciones en Brasil. Hubo discusiones en la Red e incluso entrevistas con el actor y con directores de la serie. ¿Por qué elegir un brasileño para dar vida al narcotraficante Pablo Escobar, una de las figuras más controvertidas de Colombia? La respuesta del productor ejecutivo de la serie, José Padilha, da la medida exacta de la importancia de la cuestión: “¿Por qué no?”. Para interpretar el personaje, el actor engordó 20 kilos y estudió español cinco meses intensivos. Aunque no fue suficiente para sonar como un paisa —residente en la ciudad colombiana de Medellín—, bastó para que lo nominasen al Globo de Oro como mejor actor.

Con una segunda temporada ya confirmada, Narcos cuenta la historia del ascenso y caída de Escobar, que llegó a ser uno de los hombres más ricos del mundo a finales de los noventa traficando con cocaína. Sus métodos podrían resumirse fácilmente en una frase: “Plata o plomo”, es decir, “acepta el soborno o te pegamos un tiro”. La violencia y el deseo de poder, sin embargo, no explican por sí solos al traficante. “Pablo no se contentó con ser millonario”, asegura Moura. “Quería traspasar una barrera social, ser amado y también tenía un deseo megalómano. Quería ser presidente de Colombia… ¡y casi lo consiguió! Su mentalidad era la de un Robin Hood, en lugares pobres lo veían hasta como un salvador”.

Fotograma de la serie 'Narcos'.
Fotograma de la serie 'Narcos'.

Las figuras ambiguas son una marca en la carrera de Moura. Si en Narcos es el traficante dotado de cierta conciencia (aunque muy tortuosa) de justicia social, en la película que hizo que su nombre circulase en Brasil, Tropa de élite, da vida al agente de policía ficticio capitán Nascimento, para quien el fin justifica los medios. Es decir, pasa por encima de los derechos humanos, tortura y asesina indiscriminadamente a sospechosos de participar en el tráfico. Si Escobar decía “plata o plomo”, Nascimento amenazaba: “Habla o te ponemos la bolsa”.

Además del tráfico de narcóticos, las dictaduras de la región son un sello distintivo de la historia reciente de América Latina"

Las posturas de Moura, sin embargo, son siempre claras, sin ningún vestigio de ambigüedad y con un fuerte enfoque social. Por lo que respecta al mundo de Escobar y de Nascimento, por ejemplo, está a favor de la legalización de las drogas y en contra de la forma en la que actúa la policía militar de Brasil, blanco constante de acusaciones de violencia, abuso y asesinato, sobre todo entre la población más pobre. En agosto fue nombrado embajador contra el trabajo esclavo por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), órgano de la ONU.

A los 39 años, Moura está casado y tiene tres hijos. Discreto, evita entrar en cuestiones personales y siempre trata de dirigir las entrevistas al campo de las ideas. Licenciado en Periodismo, su carrera de actor comenzó en Salvador —capital del estado brasileño de Bahía donde nació—, cuando puso en escena la obra A máquina, en 2000. Un año más tarde, estaría en el cine con Detrás del sol. Si Narcos le dio mayor reconocimiento internacional (había trabajado con Matt Damon en la película Elysium, 2013), también despertó su sentimiento latinoamericano. “Por primera vez, me sentí latino. Narcos muestra que formamos parte de un mismo espacio y tenemos muchas cosas en común”, reflexiona. Con esta idea, su próximo proyecto será su debut como director en la película sobre Carlos Marighella, que, según Moura, es el guerrillero latinoamericano más famoso después de Che Guevara. “Además del tráfico de drogas, las dictaduras de la región —también promovidas por EE UU— son un sello distintivo de la historia reciente de América Latina”.