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El susto de septiembre

¿Tienen de verdad un precio injustificadamente alto los libros de texto?

La unificación de currículos abarataría el precio del libro de texto.
La unificación de currículos abarataría el precio del libro de texto. Getty

En numerosas ocasiones he oído la queja de que los libros son caros. A mí me sorprende más bien lo baratos que suelen ser, cuando observo el papel, la impresión, las tapas, la encuadernación, y pienso en el trabajo rea­lizado para que existan y en los pasos que han dado para llegar a poca distancia de mi casa.

Las quejas se recrudecen todos los septiembres, al iniciarse el curso, referidas a los libros de texto. ¿Tienen de verdad un precio injustificadamente alto? Pregunto a Gregorio Baquero, editor de ciencias sociales de SM, una de las grandes editoriales del sector. “Te pongo un ejemplo. Para hacer geografía e historia de 1º de la ESO del Proyecto Savia, cuyo PVP es 29,35 euros, hemos necesitado más de un año de trabajo y la colaboración directa de decenas de profesionales: autores, editores especialistas en cada materia, ilustradores, cartógrafos, profesores y creadores de materiales digitales, entre otros. El coste por página es así infinitamente superior al de una novela, cuyo PVP es muy similar. Y encima, puede tener 17 versiones diferentes, según dónde se vaya a estudiar, lo que obviamente lo encarece. Por si fuera poco, en los últimos años ha habido una frenética sucesión de leyes educativas (LOGSE, LOCE, LOE, LOMCE) que han implicado cambios en los currículos y en la metodología de enseñanza, encareciendo los libros”.

En Anele (Asociación Nacional de Editores de Libros de Texto) me proporcionan algunos datos. Un mapa cuesta entre 50 y 120 euros; una página ilustrada, entre 50 y 100; la traducción de una página, de 10 a 22, según materia y lengua, y su maquetación, entre 10 y 27, locuciones para libros de lengua (castellano, euskera, inglés…): de 6.000 a 10.000 euros por libro, etcétera. La LOMCE ha aumentado aún más las diferencias curriculares entre autonomías, hasta el punto de que ni las matemáticas o la física y química se libran de precisar 17 versiones diferentes. Esto ha aumentado el precio de los libros entre un 10% y un 20%. Además, van acompañados por material gratuito (aunque caro de hacer) para el aula, los profesores y la inspección educativa: cedés, murales, textos y actividades complementarias, libros digitales con recursos interactivos, actividades de refuerzo y ampliación, proyectos educativos, etcétera. “Contra lo que suele creer la gente, el negocio no está en cambiar los libros cada año, sino en reimprimirlos. Y cada vez se reimprimen menos. Las editoriales tienen así que reducir costes, y cada vez más autores con prestigio y experiencia rechazan hacer libros de texto, pues su trabajo empieza a estar muy mal pagado”, dice José Moyano, presidente de Anele.

Una vez visité una bodega, donde me explicaron el proceso de elaboración del vino. Hablaron de la tierra, las vides, las uvas, las plagas, los abonos, el agua, la maduración, la recogida, las barricas, el tiempo… A lo que hay que añadir las hermosas botellas de vidrio, con sus cuidadas etiquetas. Desde entonces, excepto marcas que se suban a la parra, el vino me parece baratísimo. Para muchas familias el gasto anual en libros de texto puede ser excesivo, pero la culpa no es de las editoriales. Tal vez las Administraciones deberían costear una parte… Y unificar currículos. En caso contrario, lo que bajará en los libros de texto será, sobre todo, la calidad, tanto de sus fotografías e ilustraciones como de sus textos. Y no, no es ésta la solución que queremos los padres que cada septiembre nos llevamos un susto.

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