China iguala a Europa en gasto en ciencia y se acerca a EE UU

La inversión en I+D de países desarrollados y emergentes se recupera tras la crisis, según la OCDE

China ha pasado de generar 75.890 artículos científicos en 2003 a 409.301 en 2012.
China ha pasado de generar 75.890 artículos científicos en 2003 a 409.301 en 2012.Phys.org

Tanto los países desarrollados como los emergentes volcados en la investigación y desarrollo (I+D) han superado el frenazo en sus inversiones en ciencia y tecnología, provocado por la crisis económica de 2008-2009, y han empezado a remontar sus partidas de gastos, según el informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). El gasto total en I+D en los 34 países de la OCDE alcanzó 1,1 billones de dólares en 2013, último año para el que hay datos completos, lo que supone un crecimiento de 2,7% respecto al año anterior. Esto supone una media de un 2,4% del producto interior bruto (PIB) de esos países dedicado a I+D (España se sitúa en 2013 el 1,24% del PIB, frente al 1,4% que alcanzó en 2010). El incremento de inversión registrado en la zona OCDE se atribuye al sector empresarial, mientras que el gasto público se ha visto afectado por las medidas de consolidación presupuestaria, señala el informe Indicadores OCDE de Ciencia Tecnología e Industria 2015.

El informe ha sido presentado en la reunión de nivel ministerial del Comité de Política Científica y Tecnológica de la OCDE celebrada recientemente en Daejenon, República de Corea, bajo la presidencia de Yanghee Choi, ministro de ciencia de ese país. EE UU sigue siendo el líder mundial por gasto en ciencia y tecnología, con casi 433.000 millones de dólares en 2013, “lo que significa poco más de un tercio por encima de la cantidad invertida por China, el segundo del mundo, y prácticamente a la par con la Europa de los 28”, señala el resumen del documento. “China parece estar en camino de alcanzar a EE UU en términos de gastos en I+D y en publicaciones científicas (OCDE, 2014) en unos pocos años, siempre y cuando se mantengan las tendencias”, añade.

El esfuerzo del gigante asiático en investigación y desarrollo tiene su lógica manifestación en el crecimiento de su producción científica. China ha pasado de generar 75.890 artículos científicos en 2003 a 409.301 en 2012, con un crecimiento medio anual del 20%, mientras que EE UU pasó de 388.323 publicaciones en 2003 a 574.865 en 2012 con un incremento medio del 4,7, por debajo, en este caso, del Reino Unido y Alemania, con crecimientos de 5,7% y 5,5% respectivamente. Pero la OCDE aconseja cautela ante estos datos globales: “China invierte relativamente poco en investigación básica en comparación con la mayoría de las economías de la OCDE (4% y 17%, respectivamente, en 2013)”. Pekín se vuelca especialmente en áreas relacionadas con la ingeniería. En cuanto a los resultados, EE. UU. ostenta el mayor número de los artículos científicos de mayor impacto en todas las disciplinas, con el Reino Unido ocupando el segundo lugar.

“La investigación básica y la aplicada necesitan financiación adecuada a largo plazo incluso en un contexto de restricciones presupuestarias”, advierte la declaración final de la conferencia, en la que ha actuado como vicepresidenta la española Carmen Vela, secretaria de Estado de I+D del Ministerio de Economía) junto con Torbjorn Roe Isaksen, ministro de Investigación y Educación noruego.

“El reciente recorte de la financiación pública de la I+D y su creciente volatilidad pueden poner en peligro la estabilidad de la investigación y del sistema de innovación en los países de la OCDE”, señaló Ángel Gurria, Secretario General de la organización en la conferencia ministerial. “Es más, puede también desviar el equilibrio global de los esfuerzos de investigación en detrimento de la investigación fundamental hacia desarrollo más aplicados; la financiación pública de la investigación a largo plazo es esencial para la innovación”.

El gasto en I+D en España se sitúa en 2013 en el 1,24% del PIB, frente al 1,4% que alcanzó en 2010

También destacó Gurria, como “primer desafío” para la actividad científica en los próximos años, la adaptación y explotación de la digitalización.

“La fisonomía de los laboratorios tradicionales del siglo XX está cambiando como resultado de la digitalización, y esta ofrece oportunidades para mejorar la eficiencia de las inversiones públicas en I+D y el impacto de la ciencia en la economía y la sociedad” comenta el investigador del CSIC Luis Sanz, que lidera desde hace ocho años el Comité de Política Científica y Tecnológica de la OCDE.

En un contexto donde se está pidiendo una mayor contribución de la ciencia a la solución de problemas globales, “la evolución de los presupuestos de I+D de los Gobiernos anticipa signos de retroceso y manifiesta preocupantes indicios”, apunta Sanz. Y destaca dos: “La pérdida de peso de las inversiones de capital en el gasto de I+D (que puede significar la maduración de los sistemas de investigación y desarrollo, pero también puede anticipar que no se prepara adecuadamente el futuro), y la volatilidad en los últimos años de los presupuestos gubernamentales de I+D -tendencia de la que España es un caso más-, que supone subidas y bajadas de los presupuestos produciendo gran inestabilidad en los proyectos científicos, justo lo contrario de lo necesario”.

Si la ciencia y la tecnología juegan un papel cada vez más relevante en la economía y la sociedad en general (salud, energía, alimentación, etcétera), la OCDE destaca también su papel creciente en los procesos de toma de decisiones de los Gobiernos, con estructuras permanentes en las oficinas de presidentes y primeros ministros. Incluso es recomendable su institucionalización en los ministerios. “Por ejemplo, en España: si hay un abogado del Estado y un interventor de Hacienda en cada ministerio, dedicados a garantizar la adecuación de las decisiones y de los procesos a las normas, ¿por qué no se considera que tener un asesor científico puede ayudar a mejorar la toma de decisiones en sus aspectos más sustantivos, de forma abierta y transparente?”, reclama Sanz.

China invierte relativamente poco en investigación básica en comparación con la mayoría de las economías de la OCDE"

En la conferencia, en la que han participado los 34 países de la OCDE y otros 15 invitados, especialmente de Asia, se han identificado tendencias de I+D y su impacto en la producción. En concreto, una nueva generación de tecnologías de la información y la comunicación, como las relacionadas con el Internet de las cosas, los datos masivos y la computación cuántica, así como innovaciones en salud materiales avanzaos, están sentando las bases para transformaciones profundas que se vislumbran en la forma de trabajar y de vivir de millones de personas. “En 2010-2012 Estados Unidos, Japón y Corea lideraron la invención en esos campos, representando en conjunto más del 65% de las familias de patentes solicitadas en Europa y en EE UU, seguidos por Alemania, Francia y China”, destaca el resumen del informe.

En cuanto a la investigación del más alto nivel, sigue concentrada en el mundo. EE UU contó con 22 de las 30 universidades con mayor impacto y los centros de investigación más importantes se concentran en unos pocos países. Pero la colaboración internacional se ha incrementado notablemente y a ella respondía ya el 20% de las publicaciones científicas en 2013.

También la innovación avanzada está muy concentrada: en 2012, las 2.000 empresas más activas del mundo en I+D y sus redes de filiales acumularon más del 90% de la I+D empresarial total y el 66% de las familias de patentes concedidas en las cinco oficinas de propiedad intelectual más importantes del mundo. De esas 2.000 empresas, 250 multinacionales representaron el 70% del gasto en I+D, el 70% de las patentes y, en concreto, el 80% de las relacionadas con las tecnologías de la información y la comunicación.

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