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Ejercicios retóricos

Se nos acumulan los símbolos. El que representa esta imagen, anterior al de Aylan, el niño ahogado, ya se ha quedado antiguo

Camión en el que se encontraron los cadáveres de 71 refugiados sirios.
Camión en el que se encontraron los cadáveres de 71 refugiados sirios.R. Schlager (efe)

Se nos acumulan los símbolos. El que representa esta imagen, anterior al de Aylan, el niño ahogado en una playa turca, ya se ha quedado antiguo. Tenemos abierta una carpeta verde de símbolos que envejecen a la velocidad del rayo porque todos los días aparece uno que devalúa al anterior. Se trata, si ustedes se acuerdan, del camión frigorífico hallado hace un mes y medio o dos en el arcén de una autopista austriaca y en cuyo interior se encontraron los cadáveres de 71 refugiados, entre ellos cuatro menores. Viajaban tan apretados los unos contra los otros que estaban de pie, como si hubieran muerto en hora punta. Ahí aparece el grupo de funcionarios que llevó a cabo las primeras diligencias. Si el camión hubiera sido fotografiado de perfil, veríamos que en su costado aparece el logo de una marca de productos cárnicos con una gallina y un conjunto de salchichas que están diciendo cómeme. A veces, el crimen nos sabe a poco, de ahí que le añadamos el sarcasmo. Una variedad del sarcasmo es que mientras los símbolos se acumulan en las cunetas o en las playas, los dirigentes europeos convoquen “reuniones urgentes” para dentro de 15 días que luego retrasan o suspenden.

Leí la noticia en un bar donde una señora se preguntaba qué habría pasado por la cabeza del último en morir.

–¿Qué pensaría? –preguntó con expresión de espanto a la concurrencia.

La concurrencia desvió la mirada intuyendo que se trataba de un ejercicio retórico. Y en eso estamos, en ejercicios retóricos que nos distraen de lo que ocurre en nuestras cunetas, playas o vallas de espinos.

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Sobre la firma

Juan José Millás

Escritor y periodista (1946). Su obra, traducida a 25 idiomas, ha obtenido, entre otros, el Premio Nadal, el Planeta y el Nacional de Narrativa, además del Miguel Delibes de periodismo. Destacan sus novelas El desorden de tu nombre, El mundo o Que nadie duerma. Colaborador de diversos medios escritos y del programa A vivir, de la Cadena SER.

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