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GENÓMICA

Las formas de vida más raras y pequeñas salen de su escondite

La genómica permite hallar 35 nuevos grandes grupos de bacterias que se le habían escapado a la microbiología

Los nuevos grupos (CPR) en el contexto del árbol de la vida. Ampliar foto
Los nuevos grupos (CPR) en el contexto del árbol de la vida.

Generaciones de microbiólogos llevan siglos tomando muestras de todo tipo de hábitats y cultivando en sus matraces o placas Petri cualquier bacteria que pudiera crecer allí. Pero resulta que hay enormes grupos (phyla) que no crecen en cultivo, y por tanto habían pasado por debajo de la línea de radar de la biología. Han hecho falta las modernas técnicas genómicas para extraer de su escondite a toda esa vida desconocida y enigmática, y los resultados son increíbles: 35 nuevos phyla que suponen el 15% de todas las bacterias del planeta, unos genomas reducidos a la mínima expresión y la biología más extraña que se haya encontrado nunca.

Los resultados son increíbles: 35 nuevos grupos que suponen el 15% de todas las bacterias del planeta, la biología más extraña que se haya encontrado nunca

Christopher Brown, Jill Banfield y sus colegas de la Universidad de California en Berkeley y el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, también en California, han tomado sus muestras de los acuíferos adyacentes al Río Colorado, junto a un pueblo llamado Rifle. El descubrimiento de 35 nuevos phyla no es un asunto menor: solo hay 35 phyla de animales, por ejemplo. El phylum (plural phyla) es casi la división taxonómica de mayor rango jerárquico. Recuerde el lector, de menor a mayor: especie, género, familia, orden, clase, phylum y reino. Los humanos, por ejemplo, pertenecemos al phylum de los cordados, que incluye a todos los peces y vertebrados terrestres, unas 65.000 especies.

El tesoro hallado en Colorado incluye las formas más pequeñas de vida conocidas, con diámetros próximos a los 400 nanometros (milésimas de millonésimas de milímetro, o 10-9 metros). Un virus típico puede medir unos 100 nanometros, pero los virus no son seres vivos autónomos necesitan infectar a otro que sí lo sea para poder reproducirse. Los resultados se presentan en Nature.

El tesoro hallado en Colorado incluye las formas más pequeñas de vida conocidas, con diámetros próximos a los 400 nanometros

Un dato extraordinario es que los 35 nuevos phyla están relacionados evolutivamente. Es como si el mero hecho de escapar a la microbiología convencional constituyera un rasgo biológico esencial. Y en cierto modo así es, porque es la extremada reducción genómica que han sufrido todos estos familiares lejanos la que les impide crecer en cultivo: carecen de varias rutas biosintéticas (cadenas de reacciones químicas que fabrican componentes de la célula) que les impiden hacerlo. Banfield y sus colegas de Berkeley han comprobado (véase la imagen) que todas ellas forman un agregado al que llaman sin mucho vuelo imaginativo candidate phyla radiation (CPR), o radiación de phyla candidatos. Una radiación es una diversificación intensa y rápida en las escalas de los paleontólogos.

“Nos produjo una gran sorpresa averiguar lo diversos que son estos grupos de bacterias, y la forma consistente en que difieren del resto de las bacterias”, dice Brown. “Nadie había podido encajar todas las piezas de este rompecabezas”. Hace años que se conocen genes sueltos de uno u otro de estos microorganismos, pero ha sido necesario secuenciar sus genomas (8 completos y 789 en fase de borrador) para vislumbrar su árbol evolutivo.

Y esto es solo un acuífero del río Colorado junto al pueblo de Rifle. Es seguro que vendrán muchos más phyla que nos harán más ciegos.