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Radiografía de una catástrofe

El país más joven del mundo está al borde de una hambruna que amenaza con matar a miles de personas. ¿Por qué un país que, tras décadas de guerra, vivió con júbilo su independencia y la paz está hoy en esta situación?

Sudán del Sur, el país más joven del mundo, nacido el 9 de julio de 2011 tras décadas de guerra, vuelve a ser un todos contra todos. Las hostilidades entre las etnias dinka y nuer alcanzaron la categoría de conflicto el pasado diciembre. De nuevo entre disparos, la sociedad que había acogido con esperanza la paz y con ilusión la creación de su nueva nación, tuvo que huir de sus casas, dejó de cultivar sus tierras.

Sin alimentos y sin hogar: el hambre. Así, en pocos meses, la población —los que se han desplazado dentro del país hacia áreas menos castigadas por la violencia, así como los que se han refugiado en los países vecinos— sufre los estragos de no tener qué llevarse a la boca. Cuatro millones de personas, de las que 740.000 son niños, están en una situación de inseguridad alimentaria con indicadores que rozan las fronteras de la hambruna, alerta Unicef. Este organismo y varias ONG están trabajando en la zona para evitar que sus peores augurios de muerte se confirmen. De no ser así, 50.000 podrían morir en lo que queda de año. Pero, ¿qué es una hambruna y por qué se cierne sobre Sudán del Sur?

Definición de hambruna

Se considera hambruna a la carencia grave de alimentos, que casi siempre afecta un área geográfica grande o un grupo significativo de personas, según la definición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). “La consecuencia, generalmente, es la muerte por inanición de la población afectada, precedida por una grave desnutrición o malnutrición”, apunta el organismo. Una persona saludable puede perder la vida en pocas semanas (el número depende de la constitución de la persona) desde que deja de consumir alimentos.

¿Cuál es la situación en Sudán del Sur? Los datos

Cuatro millones de personas, de las que 740.000 son niños menores de cinco años, están en situación de inseguridad alimentaria. Cifra que podría aumentar hasta los siete millones a finales de año “si no reciben más ayuda", alerta Oxfam Intermón. La situaciones más graves se concentran en los Estados (el país tiene 10) afectados por el conflicto: Jonglei, Alto Nilo y Unity. En ellos, entre el 60 y 75% de la población está en riesgo.

La Agencia de la ONU para la Infancia estima que un millón de pequeños necesitarán tratamiento contra la desnutrición este 2014 en el país africano; 50.000 de ellos podrían morir de no ser así.

¿Por qué?

La situación de violencia y los continuos enfrentamientos han obligado a 1,7 millones de personas a huir, abandonando sus hogares y, en muchos casos, todas sus pertenencias. La mitad son niños. Alrededor de 1,3 millones se han desplazado a lugares más seguros dentro del país. Y casi medio millón se han refugiado en países vecinos: Etiopía, Kenia, Sudán y Uganda. En uno u otro caso, significa que se han quedado sin medios propios para alimentarse.

“Gran parte de la población no ha podido sembrar cuando tocaba y en septiembre no habrá nada que recolectar. Se estima que la escasez de alimentos puede alargarse hasta mediados de 2015”, explica Oxfam Intermón. La lluvia tampoco ayuda. Pese al esfuerzo que las organizaciones presentes en la zona, así como Unicef o el Programa Mundial de Alimentos, la época de precipitaciones está dificultando la distribución de comida.

Otras amenazas

Desde el pasado mayo, un nuevo enemigo se ha sumado a la tormenta perfecta de desastres en el país: desde entonces, sufre un brote de cólera (enfermedad altamente contagiosa) que ha afectado a 5.697 personas; 123 han muerto.

Por otra parte, 9.000 niños han sido reclutados por grupos armados de ambas partes.

Pobreza, salud, educación, … *

Más del 50% de la población de Sudán del Sur vive por debajo del umbral de la pobreza nacional. En torno a un 30% de los menores de cinco años pesan menos de lo que deberían. La tasa de mortalidad en este grupo de edad es, además, elevada: 105 por cada 1.000 nacidos vivos. Es alta también la mortalidad materna, dado que 2.000 mujeres mueren por causas relacionadas con el embarazo y el parto por cada 100.000 nacimientos. “Es una de las tasas más elevadas del mundo”, aclara la Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios (OCHA). En este sentido, el organismo apostilla que solo un 20% de los alumbramientos son atendidos por personal cualificado. Aún menos son las mujeres que reciben cuidado antes del parto: 5%.

Sudán del Sur no solo es un país joven porque ha sido el último en nacer, sino también porque más de la mitad de su población tiene menos de 18 años. Un dato que se explica, en parte, porque la esperanza de vida es de 42 años.

La enfermedad que más vidas se lleva es la malaria, según el propio Gobierno. Dos de cada 10 personas que acuden al médico mueren por ella. En cuanto al VIH, afecta a un 2,6% de la población de entre 15 y 49 años.

En el capítulo educativo, Sudán del Sur tiene mucho camino por recorrer. Apenas el 27% de la población sabe leer y escribir. El porcentaje de analfabetismo es especialmente elevado entre las mujeres (84%), frente a un 73% de los hombres. Ellos son los que en mayor proporción acceden a educación primaria (50%); se matriculan, sin embargo, un 37% de las niñas. A la secundaria llegan apenas un 1,8% de chicos y 1,3% de chicas. No llega al 2% los que la acaban.

*Datos de la ONU.

¿Qué se está haciendo?

Desde que comenzó el conflicto en 2013, las agencias de la ONU y las ONG en la zona han redoblado esfuerzos para atender al creciente número de refugiados y personas con sus necesidades básicas sin cubrir.

Unicef ha tratado durante 2014 a 176.000 niños por desnutrición. De los 643.831 pequeños a los que han revisado desde enero, el 12,6% sufría desnutrición aguda y un 6,7%, grave. Ante el riesgo de hambruna, la agencia ha distribuido suplementos nutricionales para 70.000 menores y, cerca de dos millones han recibido vitamina A.

Para que los alimentos lleguen es importante la labor del Programa Mundial de Alimentos que, según informan, han llevado a diferentes lugares de Sudán del Sur 123.000 toneladas de alimentos en más de 500 vuelos desde Etiopía.

Por su parte, los misioneros salesianos han acogido en sus instalaciones en la capital, muy afectada por la violencia, a quienes buscaban refugio. “La misión ha establecido un pequeño campo de desplazados con más de 600 personas entre mujeres y niños”, detallan. Allí les dan atención sanitaria y actividades de ocio.

También Oxfam Intermón tiene un equipo en la región. "Con nuestra respuesta, estamos ayudando a más de 260.000 personas", afirman. Sus líneas de actuación se centran en la distribución de alimentos, la instalación de letrinas, garantizar agua a la población y asesorar sobre cuestiones de higiene para evitar que se desboquen las enfermedades contagiosas.

¿Cómo se puede evitar la hambruna?

Las organizaciones están reclamando más ayuda a la comunidad internacional para asistir a los sursudaneses al borde del abismo de la hambruna. Hacen falta más fondos, coinciden en reclamar.

"Naciones Unidas está tratando de reunir 655 millones de dólares para cubrir las necesidades más inmediatas pero solo ha conseguido el 25%", apunta Oxfam. Y reclaman: "En la conferencia de Oslo, celebrada el mes de mayo, los donantes se comprometieron a inyectar 900 millones de euros a la emergencia, pero deben traducir rápidamente las promesas de hoy en contribuciones concretas. Con un brote de cólera en Juba y el país al borde de una crisis alimentaria catastrófica, la entrega rápida de estos fondos es de suma importancia".

#southsudannow

Este es el hashtag que se ha movido por las redes sociales para llamar la atención de la sociedad y pedir ayuda económica. Lo lanzó la organización internacional World Vision y pronto se unieron otras entidades como Unicef u Oxfam. Ha tenido, de momento, casi 20.000 tuits. La tenista Serena Williams o los actores Danny Glover y Mia Farrow han sido algunos personajes famosos que han contribuido a difundir este llamamiento.

Otras hambrunas

En 2012, unos 11 millones de personas se enfrentaron a una hambruna severa en la región de Sahel, en África central y occidental. El país más afectado fue Níger, donde siete millones carecían de alimentos y el 17% de los niños sufría desnutrición aguda. Chad, Mali, Mauritania y parte de Burkina Faso, Nigeria y Senegal padecieron esta crisis desencadenada por la sequía. Dos años antes, cinco millones de niños murieron de inanición en esta zona.

Somalia perdió al 4,6% de su población con la hambruna que vivieron sus habitantes entre octubre de 2010 y abril de 2012. Murieron 258.000 personas —la mitad niños menores de cinco años— y fue provocada por la sequía que sufrió el cuerno de África y por la guerra civil que tiene al país sumido en el caos desde la caída del presidente Siad Barre en 1991.

Otra hambruna que azotó el cuerno de África en 2009 afectó especialmente a la región de Turkana, en Kenia, donde una de cada tres personas estaba desnutrida, según la ONU.

Malawi fue el centro de una hambruna que afectó a cinco millones de personas en 2009 porque el Gobierno dejó de destinar recursos al desarrolla de la agricultura, basada en el maíz. Ese mismo año, 3,6 millones de personas en Níger sufrieron otra crisis alimentaria.

No sólo África ha padecido hambrunas. En 2010, cinco millones de habitantes en Corea del Norte se enfrentaron a una grave escasez de alimentos. Ya en 2001, el Gobierno de Pyongyang admitió la muerte de cerca de 250.000 personas por inanición.

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