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GASTRONOMÍA

La vuelta al mundo en un brindis

Bebidas espirituosas, frutas exóticas, raíces, infusiones y especias se cuelan en los cócteles para refrescar el verano

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Mojito, caipiriña, pisco sour, saketini o hurricane: las posibilidades de preparar en casa cócteles originarios de cualquier lugar remoto son casi infinitas. Aunque algunos de ellos tienen como base ingredientes solo accesibles a profesionales, Frank Lola, embajador de marca de la ginebra Beefeater y jefe de barra en el madrileño Eccola Kitchen Bar, asegura que es sencillo prepararlos con algunos de los licores que se encuentran en cualquier mueble-bar, ya que se producen desde tiempos remotos en diferentes zonas del mundo. “Muchas veces tiene que ver con rutas de comercio de mercancías en diferentes momentos de la historia, como en el caso del ron –común en todo el Caribe–, el whisky, la ginebra y, aunque en menor medida, el vodka, que se preparan en zonas muy diversas, con lo que casi han adquirido un carácter universal”.

Para jugar con este tipo de bebidas y aportarles un toque de exotismo, Javier de las Muelas, referente en el mundo de la coctelería –fundador de la barcelonesa Dry Martini, con nueve sucursales en España, Brasil y Asia–, recuerda que éste es un mundo abierto, con infinitas posibilidades y que siempre dispone de una respuesta para cualquier momento y necesidad. “Podemos jugar con especias como la pimienta rosa, la canela o el cardamomo; hierbas aromáticas (por ejemplo, eneldo, salvia, lavanda o cilantro); frutas como el rambután, la pitaya o el kumquat, e incluso claveles, minirrosas o flores de pimienta de Sichuan”. También recomienda mirar más allá de los destilados, especialmente en lo que se refiere a África, ya que éstos se preparan normalmente a nivel doméstico y con finalidades terapéuticas. “Las bebidas más populares y que han traspasado los límites de este continente son sin alcohol: los tés elaborados en el norte, el café y actualmente el rooibos”. Todos ellos pueden usarse en coctelería, mezclados con alcohol o sin él. Frank Lola apuesta por otra bebida popular africana, la cerveza de jengibre, para “mezclarla con un destilado y crear un trago largo y refrescante, como el clásico moscow mule, que la combina con vodka y lima fresca”.

Para añadir un toque que coloque un cóctel tradicional en el mapa, Frank Lola sugiere darle un punto mediterráneo al bloody mary “añadiendo algunas hierbas y aderezos locales; por ejemplo, un poco de romero o tomillo fresco y mostaza de Dijon o antigua, que se puede maridar con una tapa de queso curado y jamón ibérico”. De las Muelas hace viajar alrededor del mundo la bebida que da nombre –y merecida fama– a su buque insignia, el dry martini, integrando en ella ingredientes como el coco, el maracuyá o el wasabi, que en los menús de maridaje del restaurante Speakeasy se sirven acompañados de un sabroso curri de vieiras, un cochinillo y una tempura de atún, respectivamente. En estas páginas aportamos algunas sugerencias para dar la vuelta al mundo después de un brindis.

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