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La Generalitat atribuye ahora el fiasco en PISA a la pobreza infantil y no a una sobrerrepresentación del alumnado inmigrante

El Ejecutivo catalán dice que ha aclarado con los responsables de la prueba “todas las dudas” sobre la muestra respecto a la realidad social

Alumnos durante el recreo en un instituto de Barcelona.
Alumnos durante el recreo en un instituto de Barcelona.Kike Rincón

Ni 24 horas ha tardado la Generalitat en rectificar, este miércoles, la que había sido su principal explicación para el peor desempeño en pruebas PISA desde que en el año 2000 los alumnos catalanes de 15 y 16 años se someten a la prueba: que había una sobrerrepresentación de alumnado inmigrante en la muestra que examinó en matemáticas, lectura y ciencias. En un comunicado, el Departamento de Educación ha explicado que, tras una reunión con los responsables de la prueba, “se han podido descartar todas dudas sobre la representatividad de la muestra respecto a la realidad social”. Más específica ha sido la consejera del ramo, Anna Simó (ERC), que mediante la red social X ha asegurado que el problema “va de pobreza infantil y segregación escolar”.

Los resultados de la octava edición de las prueba PISA han sido demoledores para el sistema catalán. La puntuación de los estudiantes en las tres áreas está por debajo tanto de la media española como la de la OCDE o la de la Unión Europea. En matemáticas, por ejemplo, el rendimiento ha caído 24 puntos en la última década. La portavoz del Ejecutivo catalán, Patricia Platja, aceptó el pasado martes que no todo se había hecho bien en Educación en los últimos años ―Esquerra Republicana ostenta esa cartera desde 2018― pero el secretario de Políticas Educativas, Ignasi Garcia Plata, señaló también la muestra elegida por los evaluadores como una variable que había lastrado la nota final.

A la hora de diseñar la prueba, Pisa cuenta como estudiante inmigrante tanto a los niños nacidos fuera del Estado donde se realiza la prueba como a los llamados de segunda generación, es decir, nacionales cuyos ambos padres son de origen inmigrante. La Generalitat, por tanto, inicialmente criticó la prueba pues solo consideraba que debería calificarse como inmigrantes al primer colectivo. “En 2012 teníamos un 14%, [de alumnado inmigrante en la muestra] y ahora un 24%. Esto dificulta tener resultados más óptimos. Pero hablaremos con PISA para las próximas ocasiones”, dijo Garcia Plata.

En el encuentro entre la Generalitat y los responsables de la prueba se han abordado esas diferencias sobre los criterios. “Las divergencias en la interpretación de la representatividad de la muestra han quedado todas aclaradas y se han podido descartar todas las dudas sobre esta respecto a la realidad social”, dice el comunicado del departamento. Sin embargo, el señalamiento al colectivo inmigrante ya había despertado una gran ola de indignación entre la oposición, sindicatos, comunidad educativa y expertos.

“Sobre PISA, no hay excusas. Tenemos un problema que tenemos identificado. Esto va de pobreza infantil y segregación escolar”, ha rectificado en su perfil de X, al antigua Twitter, la consejera Anna Simó. Cataluña tiene ahora más docentes que nunca y gracias a los Presupuestos expansivos de los últimos años ha logrado ganar en inversión en Educación y bajar las ratios en las aulas, recuperándose poco a poco de los recortes de hace una década. Pero el hecho de tener una de las redes educativas más segregadas y la falta de acompañamiento en el proceso de integración de, efectivamente, un gran volumen de estudiantes foráneos demora aún más que se refleje un cambio de tendencia.

La posición inicial de la Generalitat había dejado perplejos a expertos en Eduación. Por ejemplo, a Xavier Martínez-Celorrio, profesor de Sociología de la educación de la Universidad de Barcelona. “García Plata llegó a decir que todos los inmigrantes están en escuelas de alta complejidad, pero sin presentar los datos, y renunciando a la resiliencia de resultados, que es lo que una buena política de equidad debería impulsar en este tipo de centros”, explica.

Lucas Gortazar, director de Educación de EsadeEcPol, ha echado mano de las estadísticas y concluye que esta sobrerrepresentación de inmigrantes no existe, pero que su presencia influye solo en parte en la bajada de esta comunidad. En ninguna autonomía ha crecido tanto el alumnado extranjero como en Cataluña: en la muestra de PISA pasan de ser el 14% en 2018 al 23,8% el pasado año. Aumentan tanto en el informe entre los de primera generación ―nacidos en otro país― (del 7,3% al 9,4%) como de segunda generación (del 6,7% al 14,4%), cuyos padres llegaron a España. Los datos del Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat) van en la misma línea y confirman la muestra: los nacimientos con madre de origen extranjero crecieron en ese periodo del 13,9% al 22,7% y a ello hay que sumar la llegada de más migrantes, que suelen tener más descendencia que los locales.

Haciendo una proyección de las cifras, Gortazar concluye que de haberse mantenido los porcentajes de inmigrantes de 2018 en 2022 ―cuando se celebraron los exámenes― , Cataluña no hubiese perdido 24 puntos en el barómetro (de 493 a 469), sino 15 (de 493 a 478). En los resultados publicados, mientras que los nativos han pasado en PISA de los 498 puntos a 484 (14 puntos menos), los migrantes se han dejado 21 puntos (de 462 a 441). “La Generalitat tenía que haber salido diciendo que tienen más alumnos de origen inmigrante porque ha habido un aumento de la inmigración y eso te lo hace más difícil”, razona el experto. “Ya en las últimas ediciones de PISA, la OCDE decía que parte de las caídas se debían a ‘la complejidad multicultural a la que se enfrentan los sistemas occidentales”. Gortazar piensa que Cataluña es la punta de lanza y este cambio demográfico llegará a otras zonas. En el País Vasco, tres de cada 10 niños que nacen son de madre extranjera.

Gortazar remarca que el descenso puede explicarse en un 35% a este cambio demográfico, pero existen otros factores. “El debate es ese otro 65%. Como otras comunidades, Cataluña se ha visto lastrada por la pandemia, pero hay un deterioro de la calidad de la educación que se ha reflejado en las evaluaciones de diagnóstico que ha sacado el propio departamento de Educación de Cataluña”, prosigue el consultor del Banco Mundial. “No se sabe si no son capaces de atraer buenos docentes, hay un problema endémico de inversión y no se han compensado, quizás, las pérdidas de aprendizaje. No sabemos si la jornada escolar continua tiene impacto o no, pero los chavales están pasando menos tiempo en la escuela”.

Por norma general, los estudiantes inmigrantes obtienen peores resultados en casi todos los países. En España, 36 puntos menos en ciencias, 33 menos en matemáticas, y 32 en lectura y los hay peores. Es el caso de Finlandia, brecha de 92 puntos en lectura. En cambio, en Australia, los inmigrantes, buena parte de ellos asiáticos, aventajan a los autóctonos en 24 puntos en matemáticas.

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