Fuertes vínculos entre las empresas

Latinoamérica, Estados Unidos y España han estrechado sus lazos corporativos en todas las direcciones

De izquierda a derecha: Marcos Latorre, CEO de Hiberus International Corp; Lluís Sererols, director financiero de Elizabeth River Crossings, de Abertis; João Costeira, director general de Generación Baja en Carbono y miembro del Comité Ejecutivo de Repsol; María Jesús López Solás, directora de Clientes y Loyalty de Iberia, y José Morán, socio y presidente del Grupo de Práctica de Energía, Minería eInfraestructura de Baker McKenzie.
De izquierda a derecha: Marcos Latorre, CEO de Hiberus International Corp; Lluís Sererols, director financiero de Elizabeth River Crossings, de Abertis; João Costeira, director general de Generación Baja en Carbono y miembro del Comité Ejecutivo de Repsol; María Jesús López Solás, directora de Clientes y Loyalty de Iberia, y José Morán, socio y presidente del Grupo de Práctica de Energía, Minería eInfraestructura de Baker McKenzie.Juan Arredondo

Latinoamérica ha sido tradicionalmente destino preferente de expansión de las empresas españolas. En España, multinacionales estadounidenses han tenido un mercado relevante también desde hace décadas. Pero los lazos empresariales son cada vez más estrechos y multidireccionales. Numerosas compañías latinoamericanas han apostado fuerte por España y cada vez son más las empresas españolas que han invertido con éxito en Estados Unidos.

En el foro organizado por EL PAÍS y la Cámara de Comercio España-Estados Unidos en Nueva York, patrocinado por Abertis, Baker McKenzie, Hiberus e Iberia, con la colaboración de la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos), el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, recordó que más de 700 empresas españolas están establecidas en Estados Unidos, lo que convierte a la potencia en el principal objetivo de las compañías nacionales, con 80.471 millones de euros en inversión. El camino es, además, de ida y vuelta: si Estados Unidos es el sexto cliente más importante y el quinto proveedor para España; este país es el vigésimo cliente y el vigésimo tercer proveedor de aquel, según señaló el ministro. En ese vínculo, remachó, Latinoamérica es “un eslabón esencial de la cadena”.

Iberia es una empresa que simboliza como pocas esa interconexión de España con Latinoamérica y Estados Unidos, un mercado en el que ha redoblado la apuesta. Su directora comercial y de Redes y Alianzas, María Jesús López Solás, resaltó cómo incluso en la pandemia la aviación fue clave para la repatriación de personas y el transporte de equipos y vacunas. Y es fundamental para esas relaciones económicas. “No hay economía global sin la aviación”, señaló. La directiva también explicó que la compañía está avanzando de forma decidida por el camino de la sostenibilidad y la transición energética.

José Morán, socio de Baker McKenzie, resaltó las oportunidades económicas que ofrece la ley de Reducción de la Inflación recientemente aprobada por Estados Unidos, que introduce incentivos económicos a las energías limpias y aspira a movilizar 369.000 millones de dólares, lo que permitirá crear 100.000 compañías y 550.000 empleos. Esa ley se ha convertido en el proyecto estrella del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su aprobación por el Congreso le ha permitido recuperar algo de popularidad y tener un argumentario más sólido que vender antes las elecciones legislativas de mitad de su mandato, que se celebran el próximo 8 de noviembre.

João Costeira, miembro del Comité Ejecutivo de Repsol, señaló que hacen falta grandes inversiones para financiar la transición energética y también alabó los incentivos fiscales incluidos en la ley de Reducción de a Inflación de Estados Unidos como una medida más inteligente que la de imponer nuevos impuestos a la energía.

Infraestructuras clave

Las inversiones también son muy necesarias en el sector de las infraestructuras, en particular en Estados Unidos, que ha puesto en marcha un plan de renovación de las mismas, según destacó Lluís Sererols, director financiero de Elizabeth River Crossings, una empresa de Abertis. Muchas de las infraestructuras estadounidenses, entre ellas muchas autopistas en un país que transporta la gran mayoría de sus mercancías por carretera, datan de hace 50, 60 y 70 años, así que requieren de una gran inversión. Sererols destacó cómo la ley de Infraestructuras del pasado año puede dar un gran impulso a las alianzas público-privadas.

El grupo Abertis está interesado en participar en ellas para desarrollar y gestionar infraestructuras en el país, un mercado en el que ya está presente con éxito. Pero además de las autopistas de peaje y los aeropuertos, los destinos más obvios y habituales para esa colaboración entre el sector público y el privado, Sererols apuntó que hay otros sectores como el despliegue de fibra o la transición ecológica donde también se puede dar. “No hay capital público suficiente para abordar todas las necesidades a las que hay que hacer frente”, dijo.

“Venimos de una situación de pandemia que ha cambiado el modo en que trabajamos e incluso en que nos relacionamos los unos con los otros”, señaló Marcos Latorre, director general de Hiberus International Corp, quien subrayó la importancia de la tecnología en esos cambios en los estilos de vida que ha traído la pandemia, en particular con la extensión del teletrabajo y las nuevas formas de relacionarse. Latorre advirtió que hay que tener en cuenta en qué sectores se opera y qué forma de relacionarse tienen los empleados a la hora de revertir o mantener algunas de esas políticas, pues hay riesgos de tomar la decisión equivocada. Latorre señaló algunos sectores de futuro en tecnología como los desarrolladores de software especializados en experiencia de usuario e interacción con las máquinas, científicos de datos, especialistas en inteligencia artificial y, de modo muy especial, el de ciberseguridad.

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