Las hipotecas se encarecen en agosto a su mayor ritmo desde el año 2000 por la subida del euríbor

El indicador cierra el mes con una media mensual del 1,249%, su mayor nivel en una década, y provoca una nueva subida de las cuotas

Viviendas en Torrejón de Ardoz (Madrid), en una foto de archivo.
Viviendas en Torrejón de Ardoz (Madrid), en una foto de archivo.JOSÉ D.SACRISTAN (JOSÉ D.SACRISTAN)

Se asienta la inflación en Europa en torno a los dobles dígitos, del 10,4% en España y del 9,1% en los países de la moneda única, y despliega sobre la economía toda una serie de males, con ese don de la ubicuidad que le permite dañar al bolsillo en el supermercado, al poner la lavadora o parando a llenar el depósito del coche en vacaciones. El último frente abierto afecta a la vivienda. La lucha por contener los precios está empujando a los bancos centrales a subir los tipos de interés más rápido y más agresivamente de lo que preveía el mercado, y eso se traslada a las hipotecas variables, la que tienen más de cuatro millones de españoles: el euríbor cerró agosto en una media de 1,249 puntos porcentuales, su nivel más alto en una década, por encima de los 0,992 de julio, y encareció las hipotecas a su mayor ritmo interanual desde el año 2000.

El diferencial pega así un importante salto. En agosto de 2022 el euríbor es 1,747 puntos más caro que en agosto de 2021, y eso provocará una subida de las cuotas. Para una hipoteca media de 150.000 euros, con vencimiento a 25 años y una tasa de euríbor más un punto, la actualización supondría tener que pagar una letra de 122 euros más al mes o, lo que es lo mismo, 1.464 euros más al año. Es decir, que si hasta ahora un préstamo de ese tipo tenía una cuota aproximada de 532 euros, ahora pasaría a costar unos 654 euros, según la calculadora de la Asociación Hipotecaria Española.

La reciente intervención del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en el simposio de bancos centrales celebrado en Jackson Hole (Wyoming), en la que hablaba de la obligación de infligir “algo de dolor” a familias y empresas para contener la inflación, han sido el último acicate para la subida del euríbor, que descuenta ya la posibilidad de aumentos de tipos de 75 puntos básicos por parte del Banco Central Europeo en su reunión de septiembre.

Para José García Montalvo, catedrático de Economía de la Universitat Pompeu Fabra, la idea del sacrificio enunciada por Powell ya ha calado entre los inversores. “Los mercados han decidido que los tipos van a subir y van a subir rápido, así que están reajustándose las expectativas. Hemos recuperado un poco la tendencia que llevábamos hasta junio en el euríbor, que en julio se había reblandecido”.

La trayectoria de los últimos meses es la de una curva ascendente para el índice al que están referenciadas las hipotecas variables. Tras más de seis años en terreno negativo debido a los estímulos económicos del Banco Central Europeo (BCE), a mediados de abril el valor diario del euríbor ya se puso en positivo. Así se ha mantenido desde entonces: acumula cinco meses en positivo y ocho meses de ascensos consecutivos. Este miércoles, el euríbor a 12 meses marca un 1,778%, por encima del 1,758% del martes.

El cambio de variable a fija

Con los expertos anunciando nuevos incrementos, el temor a unas cuotas más caras está empujando a muchos hogares españoles a elegir la fija frente a la variable en sus nuevas adquisiciones. Según el Instituto Nacional de Estadística, en junio, el 73% de las hipotecas fueron a tipo fijo y el 27% variables, con un interés medio del 2,06% para las primeras y del 2,64% para las segundas. Para los que ya la tenían, el paso con el que parte de los hipotecados han tratado de proteger sus ahorros ha sido el de cambiar de una hipoteca variable a otra fija.

García Montalvo advierte de que las entidades financieras están encareciendo las fijas, por lo que nadie se libra de los sobrecostes. “La gente huye del variable, pero no hay mucha escapatoria: te pilla uno o te pilla el otro. Al final, para algunos es una cuestión psicológica, de dormir tranquilo de noche sabiendo que lo que pagan no va a cambiar”. Pese a las mayores complicaciones para pagar que sobre el papel puede acarrear el aumento de las cuotas, la idea de que la morosidad hipotecaria sea un problema no la considera probable ahora mismo. “Lo más importante en la morosidad es la pérdida del empleo. Es lo que va a la vena de la morosidad. Mientras tenga salario, la gente va pagando”.

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Álvaro Sánchez

Redactor de Economía. Ha sido corresponsal de EL PAÍS en Bruselas y colaborador de la Cadena SER en la capital comunitaria. Antes pasó por el diario mexicano El Mundo y medios locales como el Diario de Cádiz. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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