La inflación en la zona euro supera por primera vez el 9% tras volver a subir en agosto

El aumento de precios añade presión al BCE para volver a subir tipos de interés la semana que viene

Un mercado en Niza (Francia).
Un mercado en Niza (Francia).Hollie Adams (Bloomberg)

La anhelada moderación de la inflación no llega a la zona euro. Al contrario, ha vuelto a subir: dos décimas respecto a la marcada en julio. Ha llegado al 9,1% y supera por primera vez desde que se creó la moneda única los nueve puntos. Ya se ve el listón simbólico y oscuro de los dos dígitos —por encima del 10%— , un hito que parece estar más en manos del Kremlin, y su poder sobre el grifo del gas, que del Banco Central Europeo, por mucho que lo previsible en su reunión de la semana que viene sea una nueva subida de los tipos de interés. Sea como sea, la combinación de una energía a precios inimaginables hace tan solo un año y una autoridad monetaria subiendo los tipos de interés para contener la inflación abocan, casi sin remedio, a una recesión en esta segunda mitad del año.

El dato que ha divulgado Eurostat este miércoles vuelve a suponer un nuevo récord en la serie estadística. Van bastantes desde que los precios del gas comenzaran a escalar en el verano del año pasado. Esa evolución de los combustibles es la principal responsable de lo que está sucediendo en Europa, de hecho, casi la mitad del aumento de inflación llega por esa vía. Pero los demás productos que componen la cesta de la compra ya hace tiempo que se sumaron a la escalada: si se descuentan los datos más volátiles del índice de precios al consumo —energía y productos frescos—, el aumento de precios también es considerable, un 5,5%.

Subida de tipos más o menos pronunciada

El nuevo aumento de la inflación, especialmente en países como Alemania, donde el dato homologable con el resto del continente ha llegado al 8,8%, anima a los halcones del consejo de Gobierno del BCE a presionar para que en la reunión del próximo 8 de septiembre el aumento de tipos sea de 75 puntos básicos, como recuerda el servicio de estudios del banco holandés ING. De este lado se sitúa la alemana Isabel Schnabel; en el otro, el de quienes apuestan por un aumento menos pronunciado, el irlandés Phillip Lane, como ella miembro del consejo de Gobierno y, además, economista jefe del banco central. Quienes conocen las dinámicas internas de Fráncfort advierten de que la presidenta Christine Lagarde suele depositar mucha confianza en Lane, un economista prestigioso.

En la cita de julio, la autoridad monetaria abandonó la senda de subida de tipos que había anunciado el mes anterior. Lo previsto entonces era un incremento del 0,25% y medio punto porcentual ahora en septiembre. El mal dato de junio, más los importantes aumentos de tipos de la Reserva Federal y otros bancos centrales, forzaron la salida de la senda esperada y ahora hay una incógnita abierta acerca de cuál será el alcance de la subida.

Una de las dificultades que se encuentra el BCE a la hora de apostar por una política monetaria o por otra son las grandes diferencias que hay en la evolución de los precios en los 19 países que componen la zona euro —a los que pronto se sumará Croacia—. Los datos de agosto muestran que ocho países ya tienen un IPC que supera los dos dígitos. En cabeza, y con bastante distancia sobre el resto, están las tres repúblicas bálticas, que superan el 20%, en Estonia llega al 25,2%. En el otro lado, también con una inflación alta, pero muy lejos de esas cotas, está Francia (6,5%), Malta (7,1%) y Finlandia (7,3%).

A la hora de decidir la semana que viene sobre el aumento de los tipos, las previsiones sobre qué pasará con los precios, a pesar de la gran incertidumbre que hay sobre ellos, al estar muy vinculado al capricho del presidente ruso, Vladímir Putin, y las sombrías perspectivas económicas más inmediatas dominarán el debate. Las primeras apuntan a que en Europa no está pasando como en Estados Unidos, donde ya ha empezado a bajar la inflación. Allí la Fed apostó rápido por agresivas subidas de tipos de interés, y su presidente, Jerome Powell, ha dejado claro que si tiene que elegir entre enfriar precios o economía se decantará por lo primero. También es verdad que al otro lado del Atlántico las causas detrás de la subida de precios no estaban tan vinculadas a la energía.

En Europa, en cambio, no se espera que empiece a bajar ya la inflación. “Prevemos que la inflación general de la zona euro se sitúe en una media del 10,3% en el cuarto trimestre y observamos un mayor riesgo de subida si los precios del gas se mantienen en los niveles actuales, lo que implica un gran arrastre para los consumidores durante los meses de invierno”, pronosticaba una nota de este lunes de Goldman Sachs. Un nivel algo menos es lo que prevé ING para este trimestre, si bien no descarta que se llegue a los dobles dígitos más adelante: “No es inimaginable dado los altos precios del gas”.

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Manuel V. Gómez

Es corresponsal en Bruselas. Ha desarrollado casi toda su carrera en la sección de Economía de EL PAÍS, donde se ha encargado entre 2008 y 2021 de seguir el mercado laboral español, el sistema de pensiones y el diálogo social. Licenciado en Historia por la Universitat de València, en 2006 cursó el master de periodismo UAM/EL PAÍS.

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