La subida del euríbor empuja el salto de las hipotecas variables a las fijas: “Es una avalancha”

Los expertos consideran que el pago de una tarifa sin cambios permite controlar mejor las finanzas personales

Promoción de viviendas en Bilbao, en mayo.
Promoción de viviendas en Bilbao, en mayo.LUIS TEJIDO (EFE)

En un mundo líquido donde se suceden pandemias, guerras y crisis geopolíticas, las fluctuaciones en la Bolsa, las divisas, los combustibles, y hasta en los precios de los alimentos más básicos de la cesta de la compra, se han convertido en algo cotidiano. Ese contexto ha propiciado que lograr algo de certidumbre sobre la evolución de los gastos personales se convierta casi en una quimera. Y la búsqueda de más control sobre las finanzas propias, junto a la escalada del euríbor, está animando a los propietarios de viviendas que contrataron una hipoteca a interés variable a desandar el camino y tratar así de estabilizar sus cuentas.

Cambiar el préstamo a tipo fijo se ha convertido en objetivo de los dueños de una casa cuya factura depende del estado de ánimo de un euríbor cambiante, que en sus actualizaciones, cada seis meses o cada año, ha pasado de aligerar la carga a propinar un nuevo hachazo al bolsillo ante la perspectiva de nuevas subidas de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo, que en julio ya acordó un ascenso del 0,5%, el mayor en 22 años.

Patricia Suárez, presidenta de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), ve la tendencia imparable a corto plazo. “Está habiendo una auténtica avalancha de peticiones para cambiar de variable a fija. La subida del euríbor preocupa a mucha gente. Hemos vivido demasiado en un escenario que no era normal, pagábamos muy poco interés, se amortizaba mucha hipoteca, e incluso había gente que no pagaba intereses porque su diferencial era tan pequeño que se aplicaba la cláusula suelo y solo amortizaba capital”, explica.

El euríbor a 12 meses viró en abril a positivo, y desde entonces no ha dejado de subir. Ahora roza el 1,5%. Un interesado en hacer ese cambio de variable a fija, que prefiere no desvelar su identidad, asegura que en otro banco al que ha consultado le han ofrecido un interés de entre el 2,15% y el 2,30% si se la lleva. “Hace seis meses habría sido la mitad”, le comentaron al teléfono. Suárez, de Asufin, recomienda no quedarse con la primera opción y comparar mucho, porque hay entidades que están ofreciendo ofertas atractivas para captar clientes.

Los últimos años de dinero barato y euríbor a la baja pueden haber difuminado el recuerdo de los momentos más candentes, en el verano de 2008, cuando llegó al 5,39%, pero aunque nadie sabe hasta dónde llegará esta vez, las previsiones indican que todavía le queda bastante recorrido al alza.

Eso se está dejando notar también en la constitución de nuevas hipotecas. Según el Instituto Nacional de Estadística, en junio el 73% de las hipotecas fueron a tipo fijo y el 27% variables, con un interés medio del 2,06% para las primeras y del 2,64% para las segundas. Para Leopoldo Torralba, economista de Arcano Economic Research, ese acelerado cambio de hábitos puede asentarse. “El mayor uso de hipoteca fija ha llegado para quedarse. Es muy habitual en otros países, porque facilita mucho la gestión de riesgos de familias y bancos, y aumenta la predictibilidad de la mora al ser una cantidad mensual fija a pagar. Es una proporción de los ingresos relativamente estable y razonable, reinante a largo plazo”.

Pero no todos los que están pagando una hipoteca variable están igual de preocupados. El extremeño Víctor Cordón, profesor de secundaria de 42 años, que en 2017 pidió una hipoteca para comprar un piso en el barrio de Comillas de Madrid, uno de los siete que conforman el distrito de Carabanchel, asegura que apenas mira la evolución del euríbor. Primero porque cuando la contrató hizo cuentas y calculó que incluso aunque se le doblara la cuota, actualmente de 459 euros, no le obligaría a cambiar su estilo de vida. Y segundo porque asocia ese trámite a un papeleo al que no le apetece regresar. “Es verdad que te da más seguridad porque sabes lo que pagas siempre, pero no estoy pagando mucho, y no me gustan esos enredos”, afirma. También influye la seguridad laboral: es funcionario de carrera, con lo que tiene plaza fija.

Su hipoteca está referenciada al euríbor +0,99%, pero hay otras, con intereses más elevados, a las que claramente les conviene el cambio, según Suárez de Asufin. “Por ejemplo, quienes contrataron una hipoteca a euríbor +3%. Si se cambian a una fija pueden congelar lo que ya están pagando y de camino consiguen controlar su presupuesto”.

El economista y analista financiero Javier Santacruz cree que hay una expectativa creciente de que los tipos van a estar altos durante bastante tiempo para combatir la inflación galopante, que en España se situó en julio en el 10,8% y en la zona euro está en el 8,9%. “Desde el punto de vista de las finanzas familiares, cambiarse a fija tiene todo el sentido. Sobre todo para las hipotecas recientes, firmadas en los últimos cuatro o cinco años, en las que la mitad de lo que se paga es todavía intereses y el resto capital. Así no solo evitas que suba tu cuota con cada revisión, sino también que a largo plazo, cuando terminas de pagar la hipoteca, no te haya supuesto un sobrecoste acumulado”.

Sobre un posible repunte de la morosidad ante la dificultad de afrontar cuotas más elevadas, Santacruz no es excesivamente pesimista. “Se va a ver sobre todo en los tipos variables, aunque la morosidad hipotecaria en España es bastante más baja que en Europa. Lo último que se deja de pagar es la hipoteca”.

Los expertos del comparador de precios HelpMyCash recuerdan que no solo los hipotecados notan el repunte del euríbor, también los que van a comprar una vivienda “porque les va a costar más conseguir una hipoteca”, y los que quieran vender su casa, “ya que la compraventa de inmuebles podría desacelerarse”.

La firma de hipotecas suma 16 meses al alza

Esos síntomas de debilidad no se atisban todavía. La firma de hipotecas sobre viviendas encadena 16 meses de ascensos interanuales consecutivos, y aumentaron un 12% el pasado mes de junio respecto al mismo mes de 2021, hasta sumar 42.767 préstamos, la mayor cifra en un mes de junio desde 2010, cuando se firmaron más de 56.700.

El otoño es el periodo hacia el que todos miran, por el temor a que sea entonces cuando se manifieste con mayor crudeza la ralentización económica. Nuria Rocamora, responsable de MyInvestor, exponía en una reciente mesa redonda que “de cara a septiembre y al próximo año, se espera que la demanda de la vivienda caiga. Para las rentas medias y bajas, desde luego, el acceso a la vivienda será más difícil”, advertía. De la misma opinión era Ferran Font, director de estudios de Pisos.com, quien cree que “todo indica que se va a ver una ralentización de compraventas e hipotecas en el próximo año”, lo cual, en su opinión, contribuirá también a moderar el crecimiento de los precios.

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Sobre la firma

Álvaro Sánchez

Redactor de Economía. Ha sido corresponsal de EL PAÍS en Bruselas y colaborador de la Cadena SER en la capital comunitaria. Antes pasó por el diario mexicano El Mundo y medios locales como el Diario de Cádiz. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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