Guyana e Irlanda, los países que saldrán más reforzados de la crisis; Venezuela, el más rezagado

De entre las grandes economías, China, Turquía, Egipto e India liderarán el crecimiento acumulado en el periodo 2020-2022, según los datos del FMI

“Recuperación desigual”. Los informes económicos llevan meses repitiendo estas dos palabras al referirse al rebote económico pospandemia. Con las cifras en la mano, este temor tiene sustento: 51 de los 192 países incluidos en las perspectivas económicas del Fondo Monetario Internacional (FMI) no lograrán recuperar el nivel de PIB precrisis a finales del año que viene. Y algunos de ellos, como Venezuela —presa de la parálisis económica desde mucho antes de que el virus irrumpiese para cambiarlo todo—, Myanmar —atenazada por la crisis política y el golpe de Estado de enero pasado— y dos pequeñas jurisdicciones de Asia (Macao) y Oceanía (Palaos) se quedarán muy lejos de la actividad económica previa al estallido.

En el lado opuesto, Guyana, una economía que ya arrastraba una trayectoria de crecimiento muy positiva desde antes de la pandemia gracias a un auge petrolero del que todavía está por ver su techo, e Irlanda, donde a pesar de que el enorme peso de los sectores tecnológico, farmacéutico o financiero distorsiona los datos reales de bienestar la salida de la crisis está siendo fulgurante, son los países que más habrán visto avanzar su PIB a cierre de 2022. El país caribeño cerrará el año próximo habiendo casi triplicado el nivel de partida y el tigre celta habrá acumulado un crecimiento del 24% mientras el resto de la eurozona sufría las penurias de la recesión.

De entre las naciones de mayor tamaño, el desempeño económico será igualmente heterogéneo entre 2020 y 2022. Tras dos ejercicios de fuerte recuperación (este y el próximo), tres países —Argentina, Ecuador y Tailandia— cerrarán el año que viene sin haber logrado regresar a la actividad económica prepandemia.

A esa lista, sin embargo, hay que sumar también a España si lo que se toma como referencia son las previsiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y la Comisión Europea, que acaban de aplazar la recuperación plena hasta 2023. Con todo, con las últimas cifras del FMI en la mano —publicadas en octubre, y las tomadas en consideración para la elaboración de esta información por ser las únicas que permiten comparar todos los países del mundo—, España recuperaría por poco el PIB prepandemia a finales de 2022.

Por contra, cuatro naciones del bloque emergente —China, Turquía (a pesar de la enorme incertidumbre reinante en torno a su política económica y el desplome de su moneda), Egipto e India— serán los que más lograrán avanzar entre 2019 y 2022: un 17%, un 15%, un 13% y un 10%, respectivamente. El último caso, el de India, es especialmente paradigmático por tratarse de uno de los países que más sufrieron los rigores de la crisis sanitaria y económica en un 2020 aciago.

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25 países logran reducir deuda pública en la pandemia

Son las excepciones a la regla general que parece inscrita en piedra en lo que va de crisis sanitaria: 25 países terminarán 2022 con menos deuda de la que tenían cuando el virus dio al traste con cualquier expectativa previa. Son, en su mayoría, países de Asia y África, eminentemente pobres y cuya capacidad de endeudamiento para revivir la economía ha sido mínima. Pero también hay algún nombre curioso, como el de Qatar, una economía sostenida casi íntegramente por los ingresos procedentes de la venta de gas y petróleo, y que está pudiendo aprovechar el reciente auge de precios de los combustibles fósiles.

En el lado contrario, los mayores aumentos de deuda se darán en pequeños países asiáticos y americanos muy golpeados por la sequía total de turistas desde el inicio de la pandemia, que han tenido que recurrir al endeudamiento casi como último recurso. De entre los grandes países, los mayores incrementos se dan en Estados Unidos y España, que serán los que más pasivos sumarán, unos 25 puntos porcentuales de PIB, a su ya de por sí elevada montaña de deuda.

Lo harán, sin embargo, por motivos diferentes. El gigante norteamericano, por sus ambiciosos planes de estímulo fiscal que le permitirán no solo recuperar el nivel de PIB precrisis sino mejorar la senda de crecimiento que exhibía antes de la pandemia. España, porque será el país rico que más tardará en recuperarse del zarpazo de la covid. Y el endeudamiento sobre PIB, no debe olvidarse, es una ratio en la que importa lo mismo cuánto aumente el numerador —la deuda acumulada— como cuanto caiga su denominador —la actividad económica—.

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