Silence puja por los terrenos de Nissan con un proyecto para 65.000 vehículos

El fabricante de motos eléctricas quiere ensamblar también un cuatriciclo en la planta de Montcada i Reixac

Unidades de motos a la espera en la planta de Silence en Sant Boi de Llobregat.
Unidades de motos a la espera en la planta de Silence en Sant Boi de Llobregat.Albert Garcia (EL PAÍS)

Silence apuesta su futuro a la planta que actualmente ocupa Nissan en Montcada i Reixac (Barcelona). El proyecto que ha presentado ante la mesa de reindustrialización que debe decidir el futuro de las tres factorías del fabricante japonés de automóviles que cerrarán el próximo mes de diciembre comprende la producción en un turno de hasta 25.000 motocicletas y 40.000 unidades del cuatriciclo que prevé presentar este jueves. A esas dos líneas de ensamblaje se sumaría una capacidad para ensamblar 120.000 baterías, según explican fuentes conocedoras del proyecto presentado por el fabricante, cuyo planteamiento supone una inversión de unos 30 millones de euros.

El objetivo es concentrar en Montcada la producción existente hoy en día en sus instalaciones de Sant Boi de Llobregat para ganar capacidad, ante las expectativas de que el mercado de vehículos eléctricos se dispare los próximos años. Junto a esas líneas de ensamblaje se plantea crear un espacio para reciclaje de baterías e intentar darle una segunda vida a estas e incluso la posibilidad de que tengan un espacio propio marcas para las que trabaje el fabricante, que actualmente produce las motocicletas eléctricas que comercializa Seat y que podría seguir la misma fórmula con el cuatriciclo. La compañía evita hablar del proyecto con el que puja por los terrenos de Nissan.

Nacida hace apenas nueve años, la sociedad, controlada accionarialmente por Acciona y dirigida por Carlos Sotelo, ve como una oportunidad única la liberación de los terrenos de Nissan. Por un lado ve unos terrenos industriales que tendrán acompañamiento en forma de ayudas por parte de las administraciones. Y por el otro detectan que el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) que el Ministerio de Industria prepara para lanzar la industria del vehículo eléctrico en España son otra oportunidad para conseguir recursos adicionales procedentes de la Unión Europea.

Actualmente la planta de Sant Boi (donde trabajan 160 personas) es el mayor centro de producción de motos de toda España y Silence se ha consolidado como líder europeo del sector de las dos ruedas eléctricas tras liderar esa clasificación durante tres años seguidos. El año pasado cerró el ejercicio con un 40% del mercado europeo. Vendió 9.000 motocicletas, caracterizadas por su batería extraíble que se puede trasladar como una maleta con ruedas, y facturó 38 millones de euros después de tener cerradas sus instalaciones dos meses por la pandemia. Este año preveía ensamblar 12.000 unidades, pero la afectación que ha tenido la falta de semiconductores provocará que al final la producción cierre en torno a 10.500 motos. Para el próximo año se prevé un significativo crecimiento y alcanzar las 15.000.

El gran muro para Silence

Pese a sus expectativas, el fabricante catalán está en la misma situación que el sector de la automoción: la incertidumbre sobre si se acabará produciendo un boom en la movilidad eléctrica, tal y como los analistas prevén. Después de apostar por una moto de corte básicamente urbano, su autonomía supera por poco los 100 kilómetros. Y el equipo ha desarrollado un modelo de cuatriciclo ideado también para cubrir ese movimiento dentro de las ciudades. Al final, Silence considera que el centro de toda su tecnología son sus baterías y se plantea incluso crear un negocio en torno a su gestión.

El problema de Silence se llama Great Wall Motors (GWM). El fabricante chino de vehículos ha sido el último en aparecer en la puja por los terrenos de Nissan, pero es, en estos momentos, el principal aspirante a ocupar la mayor instalación que dejará libre Nissan a su marcha, la de la Zona Franca. El grupo asiático se plantea, además, la posibilidad de quedarse la factoría de Montcada i Reixac. Si fuera así, Silence perdería una oportunidad de acelerar sus planes de crecimiento, aunque la Generalitat ha manifestado su interés de ofrecer alternativas a aquellos proyectos firmes que se queden descabalgados en la pugna por los terrenos de Nissan. La tercera pieza en el puzle que supone la crisis de Seat se llama D-Hub, un variopinto consorcio para ensamblar vehículos eléctricos liderados por la española QEV Technologies, que podría quedarse con la planta de Sant Andreu de la Barca.

Sobre la firma

Dani Cordero

Dani Cordero es redactor de economía en EL PAÍS, responsable del área de industria y automoción. Licenciado en Periodismo por la Universitat Ramon Llull, ha trabajado para distintos medios de comunicación como Expansión, El Mundo y Ara, entre otros, siempre desde Barcelona.

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