La crisis económica de las ONG: ¿quién ayuda a quienes nos ayudan?

Las entidades no lucrativas, que han sido clave en la lucha contra los efectos sociales de la covid-19, sufren problemas de liquidez, según un informe de Deloitte

Miembros de Médicos Sin Fronteras ayudan en el rescate de migrantes frente a las costas de Malta.
Miembros de Médicos Sin Fronteras ayudan en el rescate de migrantes frente a las costas de Malta.THOMAS LOHNES (AFP)

La envergadura de la crisis social y económica generada por la pandemia ha hecho necesaria una movilización sin precedentes de recursos públicos y privados. En esta red asistencial también han desempeñado un papel relevante las ONG, sobre todo a la hora de atender las necesidades de los colectivos más vulnerables. Son ahora, sin embargo, las entidades no lucrativas las que están en dificultades. Un 70% de estas organizaciones, teniendo en cuenta el actual ritmo de vacunación, retrasan a 2022 la recuperación de su actividad hasta niveles previos a la pandemia, según un barómetro realizado por Deloitte. Además, mientras las ONG han aumentado los beneficiarios de sus servicios, ven cómo los ingresos por donaciones están cayendo en 2021 y esperan cerrar el año en una situación económica “muy deteriorada”.

Miguel Fernández, director de la Federación Española de Bancos de Alimentos (Fesbal), constata cómo tienen que hacer frente a un aluvión de peticiones de ayuda con unos recursos menguantes: el número de beneficiarios de esta entidad ha pasado de un millón en 2019 a superar el millón y medio en 2020. Son familias cuyos miembros han perdido su trabajo, muchas de ellas monoparentales y con un horizonte nada despejado. “Corremos el riesgo de olvidar que, por debajo de una aparente vida normal, subsiste la imperiosa necesidad de proporcionar alimentos a las personas más necesitadas de nuestra sociedad”, advierte Fernández. El director de captación de fondos de Médicos Sin Fronteras, David Monllau, también da la voz de alarma: “La pandemia está afectando de manera desproporcionada a los más vulnerables, entre ellos los más de 70 millones de personas desplazadas por la fuerza en el mundo. El acceso de estas personas a las vacunas contra la covid-19 es algo que nos preocupa enormemente”.

Más del 50% de las 189 ONG que han participado en la encuesta de Deloitte espera que sus ingresos se reduzcan este año. Las sociedades que trabajan en los ámbitos de discapacidad, medio ambiente y salud consideran que serán las más afectadas por la crisis económica. La reducción de ingresos se prevé en las cuatro grandes vías de financiación: particulares, empresas, fondos públicos y fondos propios. La situación es más grave si se tiene en cuenta que la hucha que mantenían muchas de estas entidades para imprevistos se va consumiendo: el 27% de los encuestados reconoce que se ha reducido el margen disponible en su fondo para situaciones extraordinarias y un 10% asegura que lo agotó ya en 2020.

“Desde hace 10 años, apoyamos la investigación contra el cáncer al lado de los pacientes. Ha sido decisivo que el socio, el donante, el empresario, el investigador, el paciente y nuestro equipo se hayan sentido cerca unos de otros porque esta situación podía dejarnos aislados y quitarnos las fuerzas de seguir unidos”, destaca Marta Cardona, de Cris Contra el Cáncer. “Es imprescindible seguir avanzando y para ello en este tiempo de pandemia es necesario cuestionarse todo lo que hemos hecho hasta ahora en la captación de fondos, volver a redefinir los objetivos y estrategias con una actitud abierta al cambio, a hacer las cosas de otra manera, formándonos en herramientas digitales y fundamentalmente cuidándonos”, añade Cardona.

Las restricciones de movilidad impuestas por el coronavirus han puesto en evidencia la manifiesta y profunda brecha digital en la educación de los niños y adolescentes con menos recursos. Teresa Rodríguez es directora de la Fundación Balia e indica que un 35% de las familias con las que trabajan no tenía el equipamiento tecnológico necesario para continuar con la formación en remoto ni conexión a internet para seguir las actividades. “Los menores han necesitado, y continúan necesitando, un importante refuerzo para recuperar el tiempo perdido y poder seguir el curso escolar. Por ello, es fundamental continuar nuestra labor educativa y más cuando entendemos la educación como motor de cambio social”.

Solidaridad finita

La pandemia también ha acelerado la digitalización de las empresas, lo que ha provocado mayores dificultades para la contratación de personas con discapacidad, uno de los colectivos prioritarios para las ONG del estudio de Deloitte. “Ha sido un año de solidaridad desbordante por parte de empresas y personas, pero nos preocupa que, cuando parece que se está acercando el final del virus, se olviden de nosotros. Las personas más vulnerables son, por desgracia, a las que más les cuesta recuperarse de estas situaciones, por lo que las organizaciones tendremos que hacer un esfuerzo para seguir siendo su voz”, dice Blanca Valentín-Gamazo, directora de Achalay España.

La mayoría de las ONG de la muestra considera que el impacto de los fondos europeos en la economía española será “ligero” y solo una de cada cinco cree que será sustancial. “Los problemas que la crisis ha hecho aflorar o agravar son estructurales de nuestro sistema económico y social y van a requerir respuestas a largo plazo y la colaboración entre los diferentes actores”, concluye Marta Marañón, directora de relaciones institucionales de Ayuda en Acción.

Sobre la firma

David Fernández

Es el jefe de sección de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Información y tiene un máster en periodismo por EL PAÍS-UAM. Inició su carrera en Cinco Días y desde 2006 trabaja en EL PAÍS, donde se ha especializado en temas financieros. Ha ganado los premios de periodismo económico de la CNMV, Citigroup, Aecoc y APD.

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