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Las medidas de Bruselas para evitar la caída del aceite no surten efecto

La medida de las autoridades comunitarias para crear un almacén de aceite y así tratar de elevar los precios coincide con un récord de 'stock' en el inicio de campaña

Extracción de aceite en una cooperativa de Jaén.
Extracción de aceite en una cooperativa de Jaén.

Las medidas de almacenamiento de aceite de oliva acordadas por Bruselas no han logrado ningún alza de los precios. El valor del aceite en el mercado se mantiene en el entorno de 2,1 euros por kilo para el virgen extra; 1,9 para el virgen, y 1,7 euros para los lampantes. El bajo precio en el olivar ha sido una de las banderas de las movilizaciones agrarias en España. Los agricultores recuerdan que, frente a los bajos precios en origen, los costes medios de producción se sitúan en más de 2,5 euros por kilo y se irán por encima de los tres euros por kilo para olivares de secano. Bruselas ha llevado a cabo tres licitaciones para acaparar aceite y restringir la oferta.

En las de noviembre y diciembre, las autorizaciones ascendieron a 21.000 toneladas. Pero apenas tuvieron impacto sobre los precios. En última subasta, celebrada a finales de enero, se autorizó el almacenamiento de 149.600 toneladas. Y se espera que, para la próxima y última licitación, a finales de febrero, se autorice un volumen que permita rebasar las 200.000 toneladas.

La medida de las autoridades comunitarias para crear un almacén de aceite y así tratar de elevar los precios coincide con un récord de stock en el inicio de campaña, cuando se acumularon 750.000 toneladas por una cosecha casi récord de 1,8 millones de toneladas. El Ministerio de Agricultura no descarta pedir nuevos almacenamientos ante el peso de los excedentes en el mercado. No obstante, Agricultura cree que la salida no es almacenar sino vender, una opinión que también se comparte en algunos medios del sector.

Un plan estratégico

El año pasado, los bajos precios del aceite de oliva en origen dieron lugar a una recuperación de las ventas al exterior. Pero los aranceles de EE UU obligaron a las empresas españolas a comprar aceite fuera para poder exportar envasado esquivando las tasas a los EE UU o a exportar desde otros países.En este contexto, el ministro de Agricultura, Luis Planas, se reunió con el sector aceitero para afrontar esta crisis. Se esbozaron medidas para activar políticas de calidad, promoción y autorregulación en los mercados.

En esa línea, Planas anunció la redacción de un paquete de normas específicas para el sector dentro del plan estratégico que se está elaborando para afrontar la reforma de la PAC. Con esta norma se pretende incidir en la trazabilidad y calidad del aceite para despejar las dudas entre las débiles fronteras entre el aceite virgen y el virgen extra. Las iniciativas fueron recibidas con frialdad por el sector.

Mejor organización del sector

Al margen de las medidas que se puedan promover y aplicar desde la Administración, en medios oficiales se considera también importante la necesidad de reforzar una mayor organización en el sector a través de sus entidades asociativas para la gestión de la producción en los mercados. Según datos medios de las campañas precedentes se desprende que más de un 70% de la producción de aceite de oliva se halla en manos de cooperativas.

La fuerte dispersión de las mismas constituye un dato negativo, a lo que se suma un debate interno de estrategia. Mientras unos apuestan por vender volumen a precio no muy elevado pero con beneficio, para dar salida a las elevadas cosechas que se esperan en el futuro que podrían llegar a los millones de toneladas cuando entren en producción las miles de nuevas plantaciones olivareras intensivas, otros mantienen que los precios debe ser altos y apostar por más ventas por calidad y más promoción.

Sin embargo, otro dato añadido a tener en cuenta a la hora de la regulación de los mercados para defender los precios es que solamente cuatro grandes grupos de cooperativas de segundo grado como Dcoop, Oleoestepa, Olivar de Segura-Jaencoop e Interoleo aglutinan unas 400.000 toneladas que suponen más del 30% de sector frente a una demanda industrial también muy concentrada en manos de Deoleo, Migasa, Sovena o Acesur, lo que, solo sobre el papel, supone una igualdad de fuerzas.

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