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El Gobierno vasco prepara la tercera emisión de bonos sostenibles

Será de entre 500 y 600 millones de euros y podría ponerlas en el mercado antes de mayo

El consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, en una reciente comparecencia en Vitoria tras el Consejo de Gobierno.
El consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, en una reciente comparecencia en Vitoria tras el Consejo de Gobierno.

El Gobierno vasco está preparando la tercera emisión de bonos sostenibles que, como las dos anteriores, será de entre 500 y 600 millones de euros y servirá para financiar un 80% de proyectos sociales y el 20% restante para proyectos medioambientales. El Gabinete de Íñigo Urkullu quiere ponerla en el mercado lo antes posible, casi con toda seguridad antes de mayo, con la tranquilidad de que los principales bancos de inversión de Europa y algunos de Asia, conocen y valoran las emisiones. Las dos primeras, en 2018 y 2019, tuvieron una demanda que triplicó y cuadruplicó la oferta, pese a que la última, la de mayo de 2019 tenía un margen más bajo que el del Tesoro, el 1,125%.  Entre los proyectos a financiar hay varios de vivienda asequible, acceso a la educación y a la sanidad, generación de empleo, políticas sociales, transporte sostenible, energía renovable y gestión sostenible del agua.

"Lo que ha ocurrido estos dos años es que ha habido un bum de la renta fija. En 2018 salimos con cierta prisa porque los banqueros de inversión pronosticaban un mal comportamiento de tipos y luego ocurrió al revés. En 2019 hicimos la emisión con el margen más bajo respecto al bono de Tesoro y hubo una demanda que cuadruplicó los 600 millones de la emisión", explica el viceconsejero de Economía y Presupuestos, Alberto Alberdi. En 2018 el 65% de los 500 millones de emisión se colocaron con un tipo nominal resultante del 1,45% y un spread o diferencia de rentabilidad de 15 puntos. En 2019 ese diferencial bajó a los diez puntos.

El consejero de Hacienda Pedro Azpiazu y su equipo han visitado a los principales bancos de inversión, bancos y fondos soberanos en Francia, Noruega, Alemania y Holanda. La emisión de 2019 fue captada mayoritariamente, el 38,7 por Fondos de Inversión, casi un 26% por entidades de seguros y el 22,9% por bancos, aunque también adquirieron deuda vasca algunos fondos de pensiones, bancos centrales y empresas privadas. Algunos de ellos de Corea y de Emiratos Árabes aunque su inversión no superó el 1% del total. El fondo soberano noruego que opera con la marca Norges captó el 10% de la emisión de 2019.

Se trata de emisiones a diez años y eso permite al Gobierno vasco escalonar los vencimientos para que no superen los entre 700 y 800 millones de amortizaciones al año. El Gobierno vasco no tiene déficit desde 2017, con lo que las emisiones tienen que ir a amortizar la deuda pendiente y la de las sociedades de su administración periférica. El Ejecutivo acabó 2019 con 9.434 millones de deuda en torno a un 12,4% del PIB, por debajo del objetivo que marca la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera para 2020. El último Consejo de Política Fiscal y Financiera, fija para las comunidades autónomas un objetivo de deuda sobre el PIB para 2019 del 23,7% y del 23% para el 2020. Standard & Poors acredita una calidad de la deuda pública vasca AA-, penalizada por el hecho de ser una comunidad pequeña penaliza a Euskadi la falta de liquidez y el hecho de tener poca deuda.

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