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El Gobierno aprueba una subida del techo de gasto de más del 50%, hasta los 196.000 millones de euros

El Ejecutivo empeora sus previsiones macroeconómicas para este año y calcula una caída del PIB del 11,2%

La ministra portavoz, María Jesús Montero, y la vicepresidenta económical, Nadia Calviño, comparecen en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros este martes en Madrid. Vídeo: POOL (EFE)

El Gobierno ha dado luz verde a un nuevo techo de gasto en el Consejo de Ministros de este martes, que registra una subida sin precedentes de más del 50%, hasta los 196.000 millones, y que supone el pistoletazo de salida para el diseño de unos nuevos Presupuestos. El límite de gasto no financiero, conocido como techo de gasto, es una barrera que marca el desembolso máximo que pueden realizar los ministerios. En febrero, antes de la crisis sanitaria, el Gobierno lo había fijado en 127.609 millones de euros para 2020, un 3,8% más que el año anterior. Ahora, esta cifra ha vivido su mayor repunte gracias a las ayudas comunitarias. El Gobierno prevé recibir de la Unión Europea 140.000 millones a lo largo de los próximos años, de los cuales se estima que más de 20.000 ya estarán sobre la mesa en 2021.

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Spain raises spending ceiling by over 50% to deal with coronavirus fallout

Este martes, el Gobierno también ha revisado a la baja sus previsiones y ha cristalizado en ellas el duro golpe del coronavirus, más profundo que el previsto al inicio de la pandemia: el nuevo cuadro macroeconómico estima una caída del PIB del 11,2% para 2020 y un rebote del 7,2% en 2021, más generoso que el pronosticado previamente.

La ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, ha explicado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que estas cifras son inerciales y no tienen en cuenta el efecto del plan de reconstrucción del Gobierno y el impacto de los fondos europeos. “Con los efectos de dicho plan nuestras previsiones apuntan a un crecimiento del PIB en 2021 de entre dos y tres puntos porcentuales superior”, ha detallado. En concreto, el PIB crecería un 9,8% en 2021. Los efectos también se notarían en otros indicadores, como la tasa de paro: el Ejecutivo prevé que se sitúe en el 17,1% en 2020 ―antes calculaba un 19%― y en el 16,9% en 2021, pero el efecto multiplicador de las inversiones y reformas podría reducirlo al 16,3% el año que viene.

Las anteriores proyecciones, contenidas en el Plan de Estabilidad que el Gobierno envió a Bruselas a finales de abril, preveían un desplome del PIB del 9,2% para 2020 y un salto del 6,8% en 2021. Junto con ello, se pronosticaba un desfase de las cuentas públicas del 10,3%, que ahora el Gobierno sitúa en el 11,3% para este año y en el 7,7% para 2021. Con esta actualización, las cifras del Ejecutivo se acercan a las que han puesto sobre la mesa los principales organismos, tanto nacionales como internacionales.

Las principales entidades ya habían empeorado sus pronósticos. El Banco de España revisó a la baja en septiembre sus previsiones sobre la marcha de la economía. El supervisor estima para este año una caída del PIB de entre el 10,5% y el 12,6%, frente al desplome, ya de por sí pronunciado, de entre el 9% y el 11,6% que manejaba en junio. Los rebrotes y las nuevas restricciones a los movimientos con el consecuente frenazo del consumo son la causa principal de esta revisión a la baja. El FMI, por su parte, mantuvo sus previsiones para este año con un desplome del PIB del 12,8%, aunque mejoró en casi un punto el rebote estimado para el año que viene, hasta el 7,2%. El panel de consenso de Funcas, que recoge las proyecciones de las principales instituciones, apunta a un derrumbe del PIB del 12% para 2020.

Calviño ha matizado que el escenario actual sigue rodeado por la incertidumbre y que hasta 2022 no se podrá volver a los niveles de PIB precrisis. Ha adelantado, sin embargo, que los indicadores de alta frecuencia ―como el consumo energético o el gasto con tarjetas― apuntan a que la actividad ha repuntado de manera vigorosa en el tercer trimestre del año, en el entorno del 13%, aunque con marcadas diferencias sectoriales y geográficas. “Se sigue dibujando un escenario de recuperación en forma de V asimétrica”, ha asegurado.

En cuanto a la deuda, la vicepresidenta tercera solamente ha adelantado que se prevé que cierre 2020 “en el entorno del 118% del PIB”, tres puntos más que lo pronosticado anteriormente. La ministra ha detallado que esta revisión tiene un carácter “puramente estadístico”, debido al recorte en la estimación del PIB, y no supone una emisión de deuda adicional sobre lo previsto en el calendario. “De hecho vamos a analizar la posibilidad de reducir las emisiones de deuda para 2020”, ha añadido.

Objetivos de déficit

Otra anomalía respecto a los años anteriores es la suspensión de las reglas fiscales para este año y el que viene anunciada la semana pasada por el Gobierno debida al escenario excepcional causado por la pandemia. Esta decisión implica que la senda de déficit y deuda conocida este martes no sea vinculante, sino que se tome como tasa de referencia. El Ejecutivo justificó esta interrupción temporal del corsé presupuestario por la situación inédita creada con la crisis sanitaria, que también llevó a Bruselas a aplicar la cláusula de escape y congelar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento ―que fija un límite máximo para el déficit del 3% del PIB y del 60% para la deuda para los socios comunitarios―. Este giro, además, elimina la necesidad de aprobar los objetivos de déficit y deuda en el Congreso, una votación delicada que alargaría aún más la elaboración de los Presupuestos.

“Se trata de una medida extraordinaria que viene recomendada por la gran parte de las instituciones internacionales”, ha dicho la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, este martes, quien ha agregado que confía en que esta situación de excepcionalidad sea aprobada en el Congreso. Esta suspensión de las reglas no vale solo para la Administración Central, sino se aplica también a Ayuntamientos y comunidades. Ayer lunes el Ministerio de Hacienda trasladó a las regiones una nueva tasa de referencia para 2021: de un déficit del 0,1% del PIB acordado antes de la pandemia, ahora el Gobierno ha recomendado que el agujero no sobrepase el 2,2%. La mitad de estos números rojos, explicó Montero, la podría asumir la Administración central a través de una transferencia de más de 13.400 millones.

La ministra de Hacienda ha añadido este martes que la mayoría del déficit estimado para este año, del 11,2%, va a asumirlo la Administración Central, que experimentará según las nuevas previsiones un incremento del 5,2% en 2021 por la aprobación del fondo para las comunidades y de un nuevo fondo de 18.396 millones de euros para la Seguridad Social de los cuales se hará cargo.

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