La Unión Europea propone posponer la elección del nuevo presidente del BID

Bruselas considera que la pandemia y las elecciones en EE UU impiden conceder al debate “la atención necesaria”

Josep Borrell, el alto representante para la Política Exterior y Seguridad Común para la Unión Europea, en julio.
Josep Borrell, el alto representante para la Política Exterior y Seguridad Común para la Unión Europea, en julio.FRANCOIS LENOIR (AP)

La Unión Europea ha movido fichas en el debate por la sucesión en la dirección del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una pieza clave en el tablero de las ayudas internacionales en América Latina. Frente a la intención de Donald Trump de colocar a un estadounidense en la jefatura, en contra de la tradición que reserva ese sillón para un latinoamericano, el servicio exterior europeo propone la suspensión de las elecciones hasta marzo de 2021, cuando ya se hayan realizado las presidenciales de noviembre en Estados Unidos. En una carta enviada a los países con capital en el Banco, y a la que tuvo acceso EL PAÍS, el alto representante para la Política Exterior y Seguridad Común, el español Josep Borrell, considera que la pandemia no permite prestar “la atención necesaria” al relevo de la institución, sobre todo “si consideramos la presentación, sin precedentes, de una candidatura para presidir el Banco por parte del Gobierno de los Estados Unidos”.

Las recomendaciones de la cancillería europea no son vinculantes y dependerá ahora de la decisión de los socios si apoyan o no la iniciativa promovida desde Bruselas. Está detrás el rechazo comunitario a la movida de Trump de romper con una tradición diplomática respetada durante 60 años: la jefatura del Banco Mundial es para un estadounidense; la dirección gerente del Fondo Monetario Internacional, para un europeo; y el mando del BID, para un latinoamericano. Cuando Trump propuso para este último cargo al cubano estadounidense Mauricio Claver-Carone rompió un equilibrio que puede dejar en minoría 2-1 a la Unión Europea en el tridente formado por los principales organismos multilaterales de crédito. Borrell, en un texto fechado el 30 de julio, no oculta el desacuerdo europeo comunitario con la movida de Washington.

“Desde su fundación en 1959, el BID ha sido dirigido por un presidente latinoamericano y un vicepresidente propuesto por los Estados Unidos. Esta fue la visión de los presidentes Eisenhower y Kennedy, quienes acordaron la necesidad de fortalecer la identidad latinoamericana del Banco (…) Creemos que cambiar este modelo es una política de largo alcance que solo puede ser el resultado de una reflexión tranquila”, dice el texto. La elección está prevista para septiembre, pero Borrell propone posponerla hasta la Asamblea de Gobernadores prevista para marzo próximo. Para esa fecha estará definido el nombre del presidente de Estados Unidos, ya sea que Donald Trump consiga la reelección o que gane el demócrata Joe Biden. “No es una buena idea romper con la práctica de que el presidente del BID sea un país latinoamericano, especialmente en vísperas de las elecciones en Estados Unidos”, dicen en el entorno de Borrell.

La propuesta de la Comisión Europea no fue consensuada con América Latina, donde el tablero se inclina claramente hacia el candidato de Estados Unidos. Mauricio Claver-Carone tiene el apoyo de al menos la mitad de los Gobiernos americanos, entre ellos los de Brasil y Colombia -dos piezas clave en el engranaje regional-, y su país sigue ejerciendo de dueño y señor en el accionariado del Banco (tiene el 30% de los derechos de voto, a años luz del resto de socios). Así las cosas, la única posibilidad de que el hombre de Trump no suceda al colombiano Luis Alberto Moreno, en su puesto desde 2005, es la suspensión de la elección. Borrell aclara en la carta que el aplazamiento electoral “no tiene que significar una extensión del mandato de Luis Alberto Moreno”, porque los estatutos permiten que el vicepresidente ejecutivo del BID asuma en su lugar si es necesario.

En América Latina, la posibilidad de posponer la fecha puede caer bien en Argentina, que ha ratificado que mantendrá la candidatura de Gustavo Béliz pese a su desventaja evidente. Béliz cuenta con una promesa de apoyo que el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, hizo a su par argentino, Alberto Fernández. Pero la buena sintonía que el mexicano mostró con Trump durante su visita a Washington hace tambalear el compromiso mexicano.

Una cuestión de números

Para imponer a su candidato, Trump necesita el apoyo de la mitad más uno de los 26 países americanos que integran el BID, más el de la mitad más uno del poder de sufragio de los socios, que es, por ejemplo, del 30% para Estados Unidos, del 16% para Europa y del 22% para la suma de Argentina y Brasil. La primera condición estaría asegurada. La segunda, da al menos una oportunidad a la estrategia del aplazamiento. Porque para que la elección pueda realizarse, debe participar “una mayoría absoluta del número total de Gobernadores, incluyendo una mayoría absoluta de los gobernadores regionales, con un poder de voto que represente al menos las tres cuartas partes del poder de voto de la institución”, según el detalle del reglamento que figura en el sitio oficial del banco.

Será, en cualquier caso, una cuestión de números. Si México y Argentina, que suman el 19% del derecho a voto) y la Unión Europea, que posee en conjunto el 9,35%, no participan, la Asamblea no alcanzará la representación de “las tres cuartas partes del poder de voto de la institución”.


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Sobre la firma

Federico Rivas Molina

Es corresponsal de EL PAÍS en Argentina desde 2016. Fue editor de la edición América. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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