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Ingobernabilidad y empleo

Las consecuencias de la situación política la pagarán, especialmente, los parados y los jóvenes

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, conversa con el líder del PP, Pablo Casado, durante la ronda de consultas el pasado martes.
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, conversa con el líder del PP, Pablo Casado, durante la ronda de consultas el pasado martes. EFE

Los españoles empezamos a asumir que es posible que tengamos que ir de nuevo a otras elecciones. La pregunta que surge es ¿afectará a la creación de empleo? En 2016 surgió la misma pregunta. Los manuales de economía enseñan que la incertidumbre reduce la inversión y el consumo de bienes duraderos y afecta negativamente al empleo. En 2016 la hipótesis mayoritaria entre los economistas era que la incertidumbre aumentaría la prima de riesgo, equivalente a una subida de tipos del BCE, y se frenaría el crecimiento del PIB y la creación de empleo.

La realidad es que la economía creció en 2016 próxima al 3% y se crearon 500.000 empleos, ambas cifras similares a las de 2015. La conclusión es que nos habíamos italianizado y que la ausencia de gobierno no afectaba a las decisiones de consumidores, empresas e inversores. En 2019 algunos economistas dicen que de nuevo la ausencia de gobierno no afectará a la economía. ¿Es una hipótesis razonable?

Nadie conoce cómo reaccionarán millones de consumidores y miles de empresas e inversores. Por lo tanto los economistas no estamos capacitados para responder a esta pregunta con certidumbre. No obstante, las condiciones del entorno han cambiado significativamente. En 2016 el BCE compraba deuda pública española y eso evitó que la prima de riesgo aumentará. En 2019 las compras del banco central son la décima parte que hace tres años pero llevamos cuatro meses sin gobierno y la prima de riesgo ha bajado. Por lo tanto, de momento no parece que la incertidumbre afecte a los inversores en sus decisiones.

Sin embargo, otros datos determinantes para la economía española si han cambiado. En 2016 Barack Obama estaba en la Casa Blanca, el comercio mundial y la economía europea crecían y nuestras exportaciones aumentaban 5%. En 2019, Donald Trump está en la Casa Blanca, vivimos bajo la amenaza constante de proteccionismo, el comercio mundial se ha frenado en seco y nuestras exportaciones están estancadas.

En 2016 las comunidades autónomas, que gestionan el doble de gasto público que el gobierno central tenían, gobiernos estables y siguieron aprobando presupuestos y tomando decisiones. En 2019 varias comunidades autónomas aún no tienen gobierno, como es el caso de Madrid, Aragón y La Rioja. Y en otras, donde ya hay gobierno, son incapaces de aprobar los presupuestos y tomar decisiones, como es el caso de Andalucía o Cataluña.

Los datos de afiliación a la Seguridad Social de mayo y junio muestran una intensa desaceleración. Si se mantiene ese ritmo, en el próximo año se crearían 350.000 empleos, lejos de los 600.000 empleos creados en 2017 y 2018. Las ventas de coches de particulares caen un 20% y las ventas de casas usadas se han frenado en seco.

En 1977 los líderes políticos practicaban la cultura del consenso y España ha tenido democracia y progreso. En 2015, Pedro Sánchez inició una nueva cultura de la confrontación política que ahora copian Pablo Casado, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Santiago Abascal. Las consecuencias las pagaremos los españoles, especialmente los parados y los jóvenes.

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