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El sector turístico carga contra los impuestos que prepara el Gobierno en pleno frenazo del turismo

Exceltur reclama no aumentar la presión en sociedades, el diésel y los dividendos en el extranjero

Turistas en una playa de Benidorm este verano.
Turistas en una playa de Benidorm este verano.

Este verano, el turismo en España se ha desacelerado. Según el lobby turístico Exceltur, que engloba a hoteles, agencias de viajes y empresas de transporte, la actividad turística creció un 1,1% en el tercer trimestre, frente al 4,2% registrado el verano pasado. El leve crecimiento se debe más bien al aumento del gasto que a la afluencia de turistas internacionales, que ha caído, y no ha sido del todo compensada por el leve aumento del turismo nacional. En esas circunstancias de desaceleración y en un momento en el que el Gobierno negocia los presupuestos, Exceltur ha cargado con fuerza contra las subidas impositivas que prepara el Gobierno: la del impuesto de sociedades, del diésel y la de los dividendos que logran las empresas por los beneficios de sus filiales en el extranjero.

“En esta situación [de desaceleración y transformación del sector turístico español], y ante la negociación de los presupuestos [que se inicia estos días tras el pacto alcanzado entre el Gobierno y Podemos], creemos que no es fácil redistribuir riqueza si no se crea antes”, ha afirmado el vicepresidente de Exceltur, José Luis Zoreda, reclamando que el sector turístico “merece un trato más que preferente” en los presupuestos y en las políticas que se lleven a cabo con ellos para que siga siendo una locomotora económica.

Así, la organización reclama que se eviten o minimicen “impuestos o gravámenes disuasorios” y cita algunos. En primer lugar, el de sociedades, que el Gobierno pretende subir para que las empresas tributen un 15% efectivo sobre la base imponible. Entiende el sector que esta subida puede hacer que los potenciales inversores elijan otros países. También menciona la intención del gobierno de gravar el 5% de los ingresos de las empresas obtenidos por los beneficios de sus filiales en el extranjero, ingresos que están exentos al 100% actualmente. Según Zoreda, sería “ir en contra de uno de los colchones del sector, con el que muchas empresas han podido capear la crisis” y que les ha permitido invertir en España. Finalmente, también critica Exceltur la subida del impuesto al diésel que planea el Gobierno. Entiende que aplicar esta subida penalizaría los viajes por carretera, de la que se nutre fundamentalmente el turismo interior, y a las empresas de alquiler de coches.

También se pronuncia en contra de la subida del salario mínimo a 900 euros. En este sentido, favorable a vincular los salarios del sector a la productividad, al tiempo que reclama programas de formación más ajustados a las nuevas necesidades de las empresas.

Verano de desaceleración

Las demandas de Excelur se producen tras un verano en el que la actividad turística ha crecido apenas un 1,1%, frente a las tasas superiores al 5% registradas en los últimos cinco años por la inestabilidad de destinos mediterráneos como Turquía y Egipto, que este verano han recuperado ya las cifras que presentaban en 2014.Esta recuperación se refleja, principalmente, en la caída de destinos tradicionales de sol y playa en España, como Canarias o Baleares.

El crecimiento del PIB turístico se apoya, según Exceltur, en un leve aumento del gasto turístico (+0,7%), puesto que la demanda extranjera se ha reducido (caen un 9,1% las pernoctaciones y 3,4% el número de turistas) y el ligero aumento de la demanda española (un 1,1% de crecimiento de las pernoctaciones) no ha logrado compensarlo. Así, Exceltur prevé que el PIB turístico cierre el año con un crecimiento del 2%, seis décimas por debajo de las previsiones del Gobierno para el PIB general. Es la segunda vez que el lobby turístico corrige a la baja sus previsiones para cierre de este año, después de hacerlo en julio.

Además de la recuperación de otros destinos mediterráneos, Exceltur menciona otros lastres para el sector este verano como la ola de calor que afectó al centro y norte de Europa en el mes de julio, que propició que muchos turistas se quedasen en sus países; la subida de los precios del petróleo y su traslación a los viajes por carretera (especialmente en el turismo nacional); la ralentización del consumo de los españoles y, en particular, la inestabilidad política en Cataluña, que ya no se ciñe solo a la ciudad de Barcelona "sino que se ha hecho extensivo a otros destinos más vacacionales como la Costa Brava, Salou, etc", ha dicho Zoreda, señalando los altercados por la retirada de cruces y lazos en las playas.

En todo caso, el empleo, medido en afiliaciones a la seguridad social, ha mantenido una inercia similar a la del resto de la economía y ha crecido un 3,2% respecto al mismo periodo del año anterior. En este terreno, han mantenido un comportamiento por encima de la media las compañías aéreas, las agencias de viaje y las empresas de ocio. El crecimiento ha sido menor en las de restauración y alojamiento.

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