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Bruselas exigirá a España un ajuste del déficit, aunque sea mínimo

El lunes el Gobierno tiene que enviar a la Comisión Europea las líneas maestras de sus cuentas

La ministra de Economía, Nadia Calviño, con el comisario Pierre Moscovici, el pasado mes de septiembre. / En vídeo, la firma de los presupuestos por parte de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias (ATLAS). EFE

La Comisión Europea espera recibir el lunes el borrador del proyecto de Presupuestos para 2019. A falta de conocer su contenido, Bruselas se reserva su veredicto, pero fuentes comunitarias advierten de que la línea roja pasa por que las cuentas contengan una cierta reducción del déficit estructural —el que se calcula con independencia del crecimiento económico—. España tiene margen de maniobra para pasar el examen, siempre que no entre en terreno expansivo.

Los ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin) pidieron a España un ajuste estructural equivalente al 0,65% del Producto Interior Bruto. Pero el Gobierno de Pedro Sánchez tiene un margen de 0,5 puntos que puede repartir este año. Fuentes comunitarias reconocen que bastaría con un ajuste del 0,3% para superar el examen con buena nota. Incluso podría presentar un borrador con el 0,15%, aunque entonces advierten de que eso supondría dejar algunos recortes para 2020 y el aprobado para España llegaría con un serio toque de atención. Y si las cuentas que llegan fuesen expansivas, Bruselas consideraría que España infringe sus compromisos y podría reaccionar con gran dureza.

Italia ya ha anunciado su intención de traspasar con creces esa línea roja y tiene previsto presentar un proyecto que, lejos de reducir el déficit estructural, lo amplía en casi ocho décimas. Si Roma no rectifica, la Comisión Europea se dispone a estrenar su potestad para rechazar un proyecto de Presupuestos, una humillación que podría desencadenar una grave crisis institucional con ese país.

El comisario europeo de Economía, Pierre Moscovici, insiste en diferenciar a España del caso italiano porque el Gobierno de Pedro Sánchez ha manifestado su disposición a respetar las normas comunitarias. Pero el equipo de Moscovici prefiere reservarse su valoración definitiva hasta que la ministra de Economía, Nadia Calviño, remita el lunes el nuevo cuadro macroeconómico con los principales datos del Presupuesto, entre los que hay la previsión de crecimiento o el objetivo de déficit. A lo largo de las últimas dos semanas, de hecho, Calviño ha insistido tanto en el Ecofin como en varios foros en el compromiso de España con la reducción del déficit y la deuda pública.

Fuentes comunitarias consideran válidas y, en algunos casos, necesarias las medidas sociales adelantadas antes de ayer en el acuerdo entre el Gobierno y Podemos. Pero tienen dudas sobre la capacidad de financiación de esas promesas y sobre el rendimiento real de las medidas impositivas anunciadas, como el impuesto mínimo sobre beneficios de las empresas o el que gravará las transacciones financieras.

Inquietud

Mayor inquietud genera el drástico aumento del salario mínimo en un 22% (hasta 900 euros al mes) y su posible impacto en la creación y mantenimiento del empleo en un país con una tasa de paro muy elevada.

Aun así, todas las fuentes consultadas coinciden en resaltar que España puede superar con facilidad el examen presupuestario siempre que las cifras confirmen que el déficit nominal de este año se situará por debajo del 3%. La posible rebelión de Italia, sin embargo, podría complicar la situación. Si el Gobierno del Movimiento 5 Estrellas y la Liga provoca un choque de trenes con Bruselas, las chispas del incendio institucional pueden propagarse rápidamente.

Por un lado, Bruselas aplicaría la vigilancia presupuestaria con un rigor desconocido desde que hace tres años Moscovici logró imponer una relativa relajación de los objetivos de déficit. Por otro, el choque entre Italia y la Comisión podría generar turbulencias en el mercado que encareciesen la financiación de la deuda de los países de la periferia de la zona euro, lo que obligaría a España a endurecer el ajuste. Ese riesgo de turbulencia se acrecentaría por el cercano final de los programas de compra de deuda del Banco Central Europeo (BCE), que a finales de año tiene previsto dejar a los países de la zona euro sin esa red de seguridad, aunque de momento mantendrá los tipos.

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