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Se frustra el plan argentino de cerrar el acuerdo Mercosur-UE durante la cumbre de la OMC

Las rondas de negociación se reinician en enero de 2018 y las partes coinciden en que la firma está cerca

Los cancilleres Jorge Faurie (Argentina);Aloysio Nunes (Brasil); Eladio Loizaga (Paraguay); y Rodolfo Nin Novoa (Uruguay) secundan a la comsiaria europea de Comercio, Cecilia Malmström reunidos en Buenos Aires, el domingo.
Los cancilleres Jorge Faurie (Argentina);Aloysio Nunes (Brasil); Eladio Loizaga (Paraguay); y Rodolfo Nin Novoa (Uruguay) secundan a la comsiaria europea de Comercio, Cecilia Malmström reunidos en Buenos Aires, el domingo. Telam

El presidente Mauricio Macri no tendrá la foto que esperaba como cierre de la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que terminó este miércoles en Buenos Aires. La Unión Europea y el Mercosur no lograron cerrar el acuerdo de libre comercio que ambos bloques tratan desde mayo de 2016, y retomarán las negociaciones en enero de 2018. Los encuentros en Argentina acercaron posiciones, pero no lo suficiente para la firma. Ambas partes coincidieron en que nunca estuvieron tan cerca de un acuerdo. La demora se limitó a unos pocos puntos: reglas de origen, patentes, acceso a mercados y la apertura a las empresas europeas de las licitaciones públicas del Mercosur. Pese al fracaso inicial, todo apunta a que el acuerdo llegará pronto.

El martes fue día de ofertas entre negociadores. El Mercosur presentó demandas mínimas en algunos productos que considera clave como moneda de intercambios para nuevas concesiones. Desde Argentina explicaron que se logró el acceso de productos de economías regionales que hasta ahora estaban excluidos, como limones, naranjas, merluzas, calamares, huevos o miel. “En 2016, Argentina exportó a la Unión Europea 8.323 millones de dólares, de los cuales el 84% corresponden a productos del sector agroindustrial. Con el acuerdo, estamos convencidos de que estos sectores se potenciarán aún más”, dijo un portavoz de la cancillería del país anfitrión. Las ofertas elevaron al 90% la cobertura de productos del Mercosur incluidos en el acuerdo, como exigía la UE, y al 92% la de la UE, tal como se había comprometido.

Falta ahora que cada parte analice las propuestas y de ahí la demora. El canciller paraguayo, Eladio Loizaga, explica a EL PAÍS que el acuerdo está realmente más cerca que nunca, pero admite que se ha vuelto a retrasar. No se firmará en Buenos Aires, como se planteó hace algunas semanas, ni en la cumbre de Mercosur en Brasil, prevista para el 21 de diciembre. Loizaga confía en poder rematarlo en enero. “Quedan algunos temas, sobre todo en la parte agropecuaria y en la automotriz, que se tienen que consultar en Bruselas, una negociación como esta siempre requiere de un pulido final, pero estamos muy cerca. No es que haya una oposición clara de ningún país, hemos avanzado mucho, solo falta una revisión final. Falta sellar el acuerdo, estamos a centímetros”, insiste.

El optimismo sudamericano coincide con el europeo. La comisaria de Comercio del bloque, Cecilia Malmström, dijo a periodistas que ha habido avances importantes en Buenos Aires y puso una fecha cercana para la firma: "Hemos tenido charlas intensas estos días, hemos avanzado mucho pero aún no hemos llegado a un acuerdo definitivo. Tenemos confianza en que será posible cerrar un acuerdo pronto, en cuestión de semanas". Una vez más, todo apunta al mes de enero de 2018.

La demora evitó la foto de la firma en Buenos Aires y también en Brasilia, donde los países del Mercosur pensaban aprovechar que sus presidentes estarán allí para la ceremonia de traspaso de la presidencia protempore del bloque de Brasil a Paraguay. Pero el canciller brasileño, Aloysio Nunes , reconoció que el tiempo ya no es suficiente. “Faltan pocos días y los comisarios europeos necesitan consultar para responder a la propuesta que presentamos”, dijo. Nunes explicó además que el tema agrario y las cuotas de exportaciones de etanol no fueron el hueso más duro, como puede suponerse. “Lo que ha sucedido”, dijo, “fue que la UE pidió dejar esos temas para después de las elecciones en Alemania y por eso toda la atención está puesta ahora en eso”. Desde la cancillería brasileña explicaron que también han quedado pendientes temas que necesitan consenso político, como derecho a las exportaciones y propiedad intelectual. Son temas que el Mercosur considera “sensibles” a sus intereses.

Un eventual acuerdo comercial, con todo, tiene aún un largo camino por delante, de al menos dos años, tiempo en que el texto deberá ser traducido al idioma de cada firmante y aprobado por los respectivos parlamentos. Luego se iniciará un largo proceso de entre 10 y 15 años de desgravaciones progresivas en unos 10.000 productos.

No hubo foto, como quería Macri, pero el final está cerca. Todo un paso para unas negociaciones que avanzaron más durante los últimos 12 meses que desde 1999, cuando se iniciaron. Ha sido clave el giro hacia la derecha de los gobiernos del Mercosur, sobre todo en sus socios más grandes, Argentina y Brasil, y la necesidad europea de buscar aliados frente al proteccionismo pregonado por Estados Unidos. El consenso general fue desde el comienzo trabajar bajo la premisa de “ahora o nunca”. Y al parecer, así lo han hecho.

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