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La subida de la pensión de viudedad, paralizada desde 2012, se completará en 2019

La mejora, que empezará a aplicarse con seis años de retraso, supondrá un gasto anual de casi 1.400 millones a la Seguridad Social

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, en la sesion de control al Gobierno
La ministra de Empleo, Fátima Báñez, en la sesion de control al Gobierno

Las pensiones de viudedad tendrían que haber empezado a subir en 2012 de forma progresiva hasta 2019, según se recogía en la reforma de la Seguridad Social de 2011. La prestación tendría que ir aumentando desde el 52% al 60% de la base reguladora (la cifra sobre la que se calcula la cantidad final a recibir). Eso no sucedió entonces y ahora el Gobierno para cumplir con el plazo plantea que suban un punto en 2018, cuando se apruebe el decreto que regule la mejora, y los siete restantes el 1 de enero de 2019.

De esta forma, el Ministerio de Empleo llegará a tiempo para cumplir el plazo marcado por aquella reforma —la que aumentó la edad legal de jubilación de 65 a 67 años—. No obstante, el cumplimiento no será total ya que durante el periodo transitorio, las beneficiarias han perdido el incremento parcial correspondiente a cada ejercicio.

Esta mejora supondrá, como figura en la memoria económica del proyecto de real decreto publicado por Empleo, un incremento del gasto de 175,9 millones en 2018. Y ya a partir de 2019 supondrá un incremento agregado de 1.381,73 millones cada año.

La medida no afectará a todas las viudas, algo ya recogido en la reforma de 2011. En esta se detallaban los requisitos que se exigen para poder beneficiarse. El primero es que la viuda (el 82% de beneficiarios son mujeres) debe tener más de 65 años. Tampoco puede estar percibiendo otra prestación de la Seguridad Social: esto es importante porque el cobro de la prestación de viudedad es la única plenamente compatible con la percepción de otra pensión de la Seguridad Social o de otras rentas. Además, la pensionista no debe disponer de ingresos por otras fuentes que superen lo establecido para tener derecho a cobrar una pensión mínima de viudedad.

El propio diseño de la norma también limita más el impacto que pueda tener. En las pensiones de viudedad que precisen un complemento para llegar al mínimo, lo que ganen por el incremento de la base reguladora lo perderán en el suplemento. De esta forma, el resultado final no variará.

Esta parte fue advertida por CC OO al leer el proyecto normativo, porque dejaba fuera de la mejora “las pensiones más bajas, que en muchos casos seguirán necesitando un complemento a mínimos (hoy son casi 1 de cada 3 pensiones de viudedad)”.

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