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El FMI mejora la previsión de España para 2018 a la espera del desenlace de la crisis catalana

La española será la más dinámica de las grandes economías desarrolladas este año, con un avance del 3,1%, seguido del 3% de Canadá y el 2,2% de Estados Unidos

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha mantenido las previsiones de crecimiento de España para este año en el 3,1% y ha elevado las de 2018 hasta el 2,5%, una décima por encima de lo calculado en julio (y cuatro décimas sobre la primera estimación, del mes de abril). Las nuevas proyecciones, hechas públicas este martes en Washington en el arranque las reuniones de otoño del organismo, no contemplan el nubarrón que se cierne sobre la cuarta economía de la zona euro: la posible declaración unilateral de independencia de la región de Cataluña, uno de sus grandes motores, algo que sacudiría a la eurozona.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, el pasado abril en Bruselas.
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, el pasado abril en Bruselas. REUTERS

En global, el Fondo parece aliviado con el mayor dinamismo experimentado en las grandes locomotoras del mundo, pero vuelve a poner el acento en las reformas estructurales y alerta de los bajos salarios. El FMI eleva una décima la proyección de crecimiento mundial para 2017 y 2018, que queda en un 3,6% y un 3,7% respectivamente frente al 3,2% en 2016.

El FMI mejora la previsión de España para 2018 a la espera del desenlace de la crisis catalana

Con ese 3,1% de 2017, España se mantiene como la más dinámica de las grandes economías desarrolladas. Le seguiría Canadá, con un avance previsto del 3%, y Estados Unidos, con el 2,2%. Desde que salió de lo más duro de la crisis -dos recesiones seguidas, el rescate público de la banca y una tasa de paro que alcanzó el 26%-, de la economía española ha preocupado el medio plazo, la ralentización del crecimiento, su magra productividad, sus eternos problemas en el mercado laboral. El porcentaje de desempleados acabará el año en el 17,1%, según el FMI, y en 2018 quedaría ya en el 15,6%.

Pero ahora vuelven los riesgos del corto, cortísimo plazo. El Parlamento catalán puede declarar hoy mismo una secesión ilegal. "Consideramos que las perspectivas actuales para España son positivas. Pero en el caso de prolongarse, las tensiones políticas en Cataluña podrían lastrar la confianza de la inversión y el consumo", advirtió el organismo que dirige Christine Lagarde la semana pasada en un informe.

Las turbulencias, noticia de primera página en prácticamente todo el mundo, tiene en vilo al club del euro. Este también ha experimentado una mejora en las previsiones de crecimiento de dos décimas para este año y el próximo, lo que situaría la expansión de la eurozona en el 2,1% y 1,9%, respectivamente. Tanto en los países de la unión monetaria como en Japón (que crecerá un 1,5% y un 0,7%, según el Fondo), el consumo privado, la inversión y la demanda interna han tirado del carro con solidez.

El economista jefe, Maurice Obstfeld, alertó contra la complacencia y la peligrosa combinación de esta con unos mercados financieros en los que el dinero prestado fluye con alegría. En la presentación del informe de previsiones advirtió de que la recuperación es aún “vulnerable ante graves riesgos”. “Los mercados que ignoran estos riesgos son susceptibles de distorsionar los precios y están enviando un mensaje engañoso a los gobiernos”, resaltó por una parte, y, por otra, reclamó a los gobernantes y legisladores que aprovechen la oportunidad de crecimiento para impulsar la productividad y la inversión.

El Fondo también repitió su mensaje de alarma por el auge del proteccionismo que temen en economías avanzadas como la de Estados Unidos. Su presidente, Donald Trump, enterró el Tratado de Comercio con el Pacífico (el TPP, en sus siglas en inglés) y está renegociando con poca fe el que mantiene con México y Canadá (el TLC o Nafta), al dar a entender que no ve posibilidades de acuerdo. La cuarta ronda de negociación comienza en Washington precisamente este miércoles.

Estados Unidos había generado altas expectativas en los mercados sobre la promesa de rebaja de impuestos y de desregulación financiera prometida por Trump, lo que hace seis meses, en la cumbre de abril, llevó al FMI a diseñar unas proyecciones que contemplaban un fuerte estímulo fiscal. Medio año después, los Trumpeconomics no han arrojado nada tangible, así que las previsiones del Fondo se vuelven a elaborar pensando en un escenario sin cambio. Eso explica por qué el 2,2% de 2017 y el 2,3% de 2018 suponen una mejora de una y dos décimas, respectivamente, con relación a lo estimado en julio, pero un recorte equivalente respecto a las proyecciones de abril.

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