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‘Yerbatazo’ en Plaza de Mayo para salvar a la infusión más argentina

Peones y productores regalan 4,5 toneladas de yerba mate para que suba el precio de la materia prima

Una mujer toma mate en medio del 'yerbatazo'. Ampliar foto
Una mujer toma mate en medio del 'yerbatazo'. EFE

La historia comenzó el miércoles, en plena apertura de sesiones en el Congreso Nacional. El presidente Mauricio Macri concluía su discurso cuando la diputada kirchnerista María Cristina Britez, de la provincia de Misiones, rompió el protocolo y le acercó al mandatario un paquete de yerba diciéndole “usted está mintiendo, señor presidente”. La legisladora quiso llamar así la atención sobre la realidad que viven algunas economías regionales en Argentina. Al día siguiente, esa realidad se hizo palpable en la Plaza de Mayo, donde peones y productores montaron un yerbatazo, como llamaron a la distribución gratuita de 30.000 paquetes de yerba mate, de 150 gramos cada uno, y 5.000 de té, materias primas asoladas por una profunda crisis, similar a la que sufre la industria láctea y los cultivos frutihortícolas.

El origen de todos esos problemas es el mismo: el precio que se le paga al colono por la materia prima, muy por debajo del que alcanza cuando llega a tiendas y supermercados. “El kilo de yerba cuesta 60 pesos (3,87 dólares) al público y al productor le pagan 1,70 (0,11 dólares) por kilo de hoja verde. Nos quedamos aproximadamente con el 4% de los beneficios que produce la actividad. Los obreros rurales con el 3%, 27% se queda el Gobierno con impuestos, la cadena de comercialización con más del 20% y los molineros con el restante, que oscila en torno a un 40%”, expresó a EL PAÍS Hugo Sand, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones.

Un hombre recibe uno de los paquetes que regalaron los colonos.
Un hombre recibe uno de los paquetes que regalaron los colonos. AFP

El valor para el kilo de hoja verde y para la yerba canchada (la que se usa para la preparación de tereré o mate frío) lo determina el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) con la unanimidad de sus doce miembros del directorio. Si no se consigue el acuerdo, tal como sucedió en 2016, se habilita el arbitraje de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. El subsecretario Luis María Urriza se reunió en febrero con el directorio del INYM y no se llevó una buena impresión: “El INYM ha hecho más de 170 inspecciones (a los molinos) y en la mayoría, casi en la totalidad, no ha encontrado diferencia de precios, no porque no existan, sino porque la realidad del mercado no se expresa en los papeles”, dijo.

Según datos de 2013, la industria yerbatera de Argentina cuenta con casi 18.000 productores, el 75% de ellos con hasta diez hectáreas, además de 239 establecimientos secaderos y 132 molinos. Sin embargo, la comercialización final de la yerba mate está concentrada en 12 empresas que se distribuyen alrededor de 90% del mercado y, de estas, las cinco más grandes concentran más del 50% de las ventas.

Numerosas personas que trabajan en oficinas de la zona aprovecharon para hacerse de yerba mate.
Numerosas personas que trabajan en oficinas de la zona aprovecharon para hacerse de yerba mate. EFE

“Anualmente cosechamos 800 millones de kilos de yerba mate. En lugar del precio establecido en octubre de 2016, que es de cinco pesos (0,32 centavos de dólar), nos pagaron unos tres pesos (0,19 centavos de dólar) por kilo. Son 1.600 millones de pesos que no ingresaron al sector agrario de la provincia de Misiones”, agregó Sand, “Alrededor de 20.000 pequeños productores de los cuales el 80% tiene menos de 10 hectáreas y aproximadamente 25.000 a 30.000 obreros rurales con sus familias. Son más de 100.000 personas afectadas por estas políticas”.

Los pequeños productores reclaman el efectivo cumplimiento de la ley yerbatera que, entre otras cosas, establece que en caso de desequilibrio entre la oferta y demanda hay que aplicar cupos de cosecha. “Ellos (los molinos) dicen que no pueden pagar lo que corresponde porque hay una sobreproducción. Entonces cosechemos menos”, propone Sand. Y ofrece un mercado consignatario: “Queremos un mercado en donde el colono entrega en consignación la cosecha y recibe un cierto valor por esa materia prima, porque con el sistema actual nos dan un cheque a nueve meses. Con nuestra propuesta, cuando el molinero compra, paga el precio oficial y asume los costos financieros. El kilo debería valer 8 pesos y con eso le podríamos pagar 1,80 al obrero rural por kilo cosechado y no 0,70 centavos”, cierra el productor.

“En todas las cadenas hay informalidad y hay gente que toma ventaja, pero acá hay un primer problema es que el negocio está ajustado, quién se queda con la torta, la yerba fue uno de los productos alimenticios que menos aumentó, el negocio está apretado, y todos los actores están tratando de reubicarse”, dijo el subsecretario Luis María Urriza. Para los colonos, entonces, es un problema de desigualdad; los industriales aducen que el conflicto es por sobreproducción y el Gobierno, por su parte, identifica el bloqueo en un precio al público desactualizado. En Argentina se consumen cerca de 18,5 millones de kilos de yerba mate al mes, un número demasiado grande como para que el reparto entre las partes sea equitativo.

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