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La plantilla de Mercedes en Vitoria ratifica un convenio en minoría

Ajustada victoria del 53% de los 5.000 empleados para hacer fijos mil eventuales y subir el 1,8% anual hasta 2020

Votación del convenio de 2011 en la planta de Mercedes de Vitoria, al que también se oponia ELA.
Votación del convenio de 2011 en la planta de Mercedes de Vitoria, al que también se oponia ELA.

Los trabajadores de Mercedes Benz en Vitoria han dicho que sí. En un escenario de histórica confrontación sindical, la mayoría de los cerca de 5.000 (2000 de ellos eventuales), que trabajan en la mayor planta industrial de Euskadi, han respaldado este jueves el convenio en minoría firmado por UGT, PIM y Ekintza con la dirección, frente a la oposición de los nacionalistas,  ELA y LAB, y esta vez también de CC OO, -aunque finalmente ha dado libertad a sus afiliados-.

Un total de 2.241 empleados de los 4997 censados, el 53,5%, han votado sí, a la incorporación de mil de los eventuales como trabajadores fijos y una subida anual hasta 2020 del 1,8%. Un total de 1.904 han votado no, el 45,4%, 44 votos han sido blancos y 73 nulos. Mercedes es una firma vital para Euskadi. Supone el 3% del PIB y sus exportaciones representan más del 10% de su balanza comercial. Además de los 5.000 empleos directos alimenta a otros 12.000 indirectos. El 17% de los trabajadores en activo de Álava lo hacen de forma directa o indirecta para la multinacional Daimler Benz.

El enfrentamiento sindical en Mercedes es histórico. Los sindicatos de implantación nacional como UGT y CC OO han facilitado negociación tras negociación los acuerdos laborales frente a la oposición sistemática de los nacionalistas ELA y LAB. En 2011 UGT y CCOO lo sacaron adelante en medio de duras movilizaciones, crisis y con la amenaza de la dirección de llevar la producción del nuevo modelo de vehículo a una planta alemana. Pese a todo aquel convenio se firmó con un 2,5% de incremento salarial anual más 100 euros lineales y el compromiso de contratar a los 2000 eventuales que este jueves han decantado la votación.

Uno de los puntos clave del preacuerdo es la transformación en fijos de mil de esos 2000 eventuales en los próximos cuatro años, 500 de ellos a la firma del convenio. También habrá 200 prejubilaciones. "Esto explica que pese a que ELA y LAB han apoyado la abstención apenas si lo han hecho el 15% de un censo de 4.997" indican desde CC OO. "También aclara que los eventuales han ido en masa a firmar, pero a una mayoría de los fijos no les gusta", interpretan. Uno de los puntos más controvertidos ha sido la introducción de un nuevo sistema de trabajo que incorpora al turno de noche contratados a tiempo parcial con jornadas de cuatro horas. UGT lo considera un gran éxito y una decisión soberana de la plantilla que ha "doblegado a los defensores del no".

Eficacia limitada

Salvo que se sume otro sindicato al acuerdo y se transforme en uno de eficacia general, los empleados de Mercedes que deseen acogerse a los beneficios del convenio, tendrán que firmarlo uno por uno. El pacto incorpora una subida salarial de 1,8% para este año y los próximos cuatro; una paga de unos 350 euros en diciembre en compensación por los esfuerzos de la plantilla durante los anteriores años; y una paga variable que podría ascender a unos 1.500 euros, de lograrse este año la producción récord prevista de 135.400 vehículos, la cifra más alta de la historia y el 36% más que en 2015, cuando salieron 99.500 unidades.

"Si en un momento como 2011 logramos un 2,5% de subida, y los 2.000 nuevos contratos, creemos que es escaso el 1,8% y los mil nuevos fijos", critican desde CC OO, "pero UGT lo ha negociado sin dar opción a un convenio más jugoso en el mejor año de la historia de la planta". Para 2017 la previsión es producir 140.000 vehículos.

ELA y LAB, la mayoría sindical en Euskadi, no aceptan los convenios de eficacia limitada, y menos después de que la Mesa de Diálogo Social en Euskadi que agrupa al Gobierno vasco, a los sindicatos UGT y CCOO y a la patronal Confebask, legitimaran su uso cuando la mayoría sindical no dé soluciones. Y le gusta menos cuando se enfrenta, precisamente, a una multinacional, en el ámbito de la empresa, su espacio de lucha preferido frente a los convenios sectoriales o provinciales, donde no encuentra demasiada rentabilidad para crecer como sindicato. 

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