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El BID pide a América Latina más integración contra un ambiente político “desafiante”

La región debe diversificar sus exportaciones y luchar contra el proteccionismo para contrarrestar un ciclo recesivo de cuatro años

Paolo Giordano presenta en Buenos Aires el Monitor de Comercio e Integración del BID.
Paolo Giordano presenta en Buenos Aires el Monitor de Comercio e Integración del BID. BID

El motor económico de América Latina se ha apagado. Al derrumbe del superciclo de las materias primas en 2009 siguió en 2014 una segunda fase de contracción del comercio internacional, con una bajada tanto de los precios como del volumen de las exportaciones de la región. Este escenario recesivo encuentra a América Latina mal preparada y más vulnerable. El auge exportador de principios de siglo fue consecuencia de los precios y la oferta exportable actual no responde a las necesidades del mercado. La única salida para América Latina es diversificar la matriz productiva y una mayor integración, el mejor camino para neutralizar cualquier tentación proteccionista. Este ha sido el panorama dibujado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el Monitor de Comercio e Integración 2016, un informe de 80 páginas presentado en Buenos Aires. “América Latina debe prender sus motores (…) El ambiente político se ha vuelto desafiante, no sólo por los cambios en Estados Unidos sino también en Europa”, advirtió el italiano Paolo Giordano, coordinador del estudio, en alusión al triunfo electoral de Donald Trump.

Las exportaciones de América Latina cayeron 14.8% en 2015 y a julio de este año llevan 23 meses consecutivos de contracción, consecuencia de una menor demanda tanto de los países desarrollados como de los emergentes, en particular China. Desde enero de este año, el saldo negativo ha sido menor, de 8.5%, pero la mejora oculta que, en realidad, la tendencia a la baja continúa. La situación se complica aún más porque la retracción ha alcanzado también a los servicios (-2,4%), un sector que ha perdido su capacidad contracíclica. “El panorama es preocupante”, dijo Giordano, “porque la retracción de la demanda mundial afecta más a América Latina que al resto del mundo”, con el consiguiente efecto negativo sobre la balanza de cuenta corriente de los países.

El peligro se acrecienta porque se trata de una “coyuntura complicada, susceptible de desatar políticas proteccionistas” en todo el mundo. Trump dijo durante su campaña electoral que revisará los tratados de libre comercio que considere perjudiciales para Estados Unidos, una decisión que podría desencadenar nuevas retracciones en el comercio mundial. Esto "expone a los países de la región a cierta vulnerabilidad o a un aumento del costo de financiamiento de los desequilibrios", advirtió Giordano. La primera reacción de los países más expuestos, como Brasil y Argentina, fue la devaluación competitiva. Pero el BID ha advertido que la inflación suele neutralizar rápidamente los beneficios iniciales, sobre todo en el comercio intrarregional. “Contrariamente a lo ocurrido con respecto a los socios extrarregionales, entre los países de la región se han observado notables apreciaciones reales, en gran parte debido a la fuerte depreciación de Brasil”, dice el informe.

¿Qué estrategia debe adoptar América Latina ante este escenario adverso? Las exportaciones de la región se han concentrado en los eslabones menos elaborados y en los segmentos menos dinámicos de la demanda mundial. Es por eso imperioso que los países diversifiquen su matriz productiva hacia productos de un mayor valor agregado y, sobre todo, fortalezcan su integración. Giordano opinó que la crisis actual no deja de ser una oportunidad para retomar una agenda que el tiempo de bonanza dejó en un segundo plano. “Necesitamos un cambio radical en los mecanismos de integración regional para contrarrestar la realidad de un ciclo recesivo que ya dura cuatro años. Hay una oportunidad, hay un espacio de integración en América Latina que ha sido perdido de vista por el boom de los commodities y ahora que ha terminado resulta muy evidente”, dijo.

Esta estrategia debe incluir a Brasil, la mayor economía y locomotora regional, pero también a México, un país que por su integración comercial con Estados Unidos “vive de espaldas a América Latina”. “Destacaría la oportunidad de este momento. El resto de los países no ven el potencial que tiene México”, dijo Giordano. “La recomendación”, agregó, “es no ver los acuerdos [comerciales] como muros que nos encierren hacia el interior sino como plataformas que nos proyecten al exterior”.

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