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España, el país más afectado por el ‘garrafón’

La Oficina de Propiedad Intelectual de la UE estima que el sector pierde 1.300 millones al año

España es el país de la Unión Europea más afectado por la falsificación de bebidas alcohólicas y vino: cada año, los fabricantes locales pierden 263 millones de euros debido la introducción de productos falsos en el mercado, un fenómeno que causa perjuicios tanto en las ventas como en la generación de empleo e ingresos fiscales. Así lo detalla la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE (EUIPO) en su octavo informe sectorial sobre el coste económico de la falsificación, publicado este martes, en el que estima que esta actividad ilícita provoca pérdidas de hasta 1.300 millones anuales a los productores comunitarios, equivalentes al 3,3% de las ventas del sector.

El informe desglosa que la falsificación en la UE afecta al 4,4% del consumo de bebidas alcohólicas (equivalente a 740 millones de euros), y al 2,3% de las ventas en el caso del vino (530 millones). En España, el país más afectado en términos absolutos, estas cifras se corresponden, respectivamente, a 173 y 90 millones de euros: las pérdidas para los productores españoles se sitúan, en términos relativos, muy por encima del promedio europeo en cuanto a bebidas espirituosas (el 10,4% frente al 4,4% comunitario); en cuanto al vino, la falsificación afecta a un 4,8% de las ventas, un porcentaje más alineada con la media comunitaria.

Italia y Alemania, aunque experimentaran pérdidas inferiores al promedio comunitario en términos relativos, se posicionan en el segundo y el tercer lugar en lo que se refiere al efecto combinado absoluto de la falsificación, al sufrir sus productores un perjuicio estimado en 162 y 140 millones de euros respectivamente. Francia ocupa la cuarta posición, con una reducción en los ingresos del sector valorada en 136 millones de euros, mientras en Reino Unido los efectos negativos de la falsificación están por debajo de la media europea (87 millones de euros).

El mercado europeo de las bebidas alcohólicas tiene un peso específico importante: entre 2008 y 2013 alcanzó un volumen de 22.000 millones de euros anuales, detalla el informe. Las exportaciones fuera de las fronteras comunitarias se situaron en los 8.000 millones, frente a los 1.000 millones de productos importados. Según el estudio, elaborado antes del referéndum británico que dictaminó la salida del país de la UE, Reino Unido era el principal productor —con una industria valorada en más de 5.000 millones de euros—, y acaparaba el 40% de las exportaciones del mercado único, seguido por Francia.

El valor de la producción de vino, por su parte, superó al de bebidas espirituosas: entre 2008 y 2013 se situó en los 27.000 millones de euros al año. Los tres principales productores —Francia, con 9.000 millones de euros, seguida por Italia, con 8.000 millones, y España, con 6.000 millones— acapararon el 80% de la producción. España es el país con más empresas —3.700, frente a las 1.800 de Italia y las cerca de 1.500 de Francia—, aunque de tamaño más reducido en comparación con sus vecinos: en media, cada una tiene 6,5 empleados, frente al promedio de 11 trabajadores en el resto de Europa. Los empleados españoles conforman el 20% de los trabajadores comunitarios del sector, que cuenta con 24.000 personas. 

Destrucción de empleo y efectos fiscales

El fenómeno de la falsificación, que afecta a la industria comunitaria de agroalimentación en todos sus aspectos, va más allá de las disminución de las ventas de los productores: cada año, es responsable de la destrucción de 4.800 puestos de trabajo directos, a los que hay que añadir otros 18.500 empleos indirectos que se reparten en su gran mayoría entre el sector agrícola (8.600) y la industria alimentaria (1.300). También en este ámbito España está a la cabeza de los países de la UE, al sufrir las pérdidas más pronunciadas en términos absolutos —unas 1.000 personas—, seguida por Rumanía, Bulgaria y Francia.

La falsificación alimentaria es una actividad ilícita difícil de detectar y más aún de cuantificar los ingresos que genera. En el caso de las bebidas alcohólicas y del vino, EUIPO estima que los efectos directos e indirectos en la UE derivados de la reducción de las ventas sumaron los 3.000 millones de euros al año en promedio entre 2008 y 2013.

Otro impacto negativo causado por la falsificación es el daño que provoca a las arcas públicas. En territorio comunitario, el informe recuerda que esta actividad ilícita se corresponde a una pérdida de 1.200 euros en ingresos fiscales, debido a la falta de recaudación de impuestos como el IVA o a la ausencia de cotización a la Seguridad Social. En España, estas pérdidas se cifran en 90 millones de euros, por debajo de las contabilizadas por Reino Unido y Francia, los países más afectados en desde el punto de vista fiscal.

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