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Los argentinos guardan en el exterior más de 230.000 millones de dólares

El gobierno de Macri pretende repatriar parte de ese dinero con una ambiciosa amnistía fiscal

Un argentino pasa por delante de una pizarra con la cotización del dólar en Buenos Aires.
Un argentino pasa por delante de una pizarra con la cotización del dólar en Buenos Aires. Telam

La desconfianza de los argentinos en su economía los ha llevado a atesorar en el extranjero 232.411 millones de dólares, una cifra que supera en 86.000 millones la deuda externa del país y multiplica por 7 las reservas actuales del Banco Central. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) anunció que durante los últimos 5 años de kirchnerismo salieron del sistema financiero local 50.000 millones de dólares. El presidente Mauricio Macri pretende ahora revertir esa tendencia con una ambiciosa amnistía fiscal que premiará la vuelta del dinero negro depositado en el exterior. La intención oficial es que el blanqueo se inicie en agosto y atraiga hasta 60.000 millones de dólares.

Del informe del INDEC se desprende que los argentinos guardan fuera del país 195.468 millones de dólares, en su gran mayoría no declarados. Otros 11.400 millones se “fugaron” del país para la compra de propiedades y más de 25.000 millones se invirtieron en empresas. Sólo durante el primer trimestre de este año salieron del país 3.811 millones de dólares. Las estadísticas históricas del INDEC exhiben las consecuencias de las cíclicas crisis económicas que padece Argentina. A fines de 2001, meses antes de la debacle que antecedió al corralito bancario y el posterior derrumbe, el dinero argentino fuera del sistema sumaba 82.000 millones. Un año después la cifra había trepado hasta los 98.200 millones. Cuando en 2011 el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner decretó el control de divisas o “cepo cambiario”, como se lo conoció popularmente, se habían fugado del país 30.000 millones de dólares durante los dos años anteriores. La sangría monetaria se financió con recursos propios, nueva deuda externa y parte de las reservas internacionales. Así, el Banco Central perdió desde 2010 unos 22.000 millones de dólares y el endeudamiento externo creció casi 35.000 millones.

El dinero de los argentinos huye cada vez que se avizora una posible crisis, el fin de un ciclo de crecimiento o, simplemente, políticas económicas que asustan a los inversores. Guardar la plata “bajo el colchón” y lejos de los bancos es ya parte de la cultura nacional. La práctica de mantener los ahorros fuera seduce tanto a pequeños como a grandes ahorristas, empresarios de primera línea, políticos y altos funcionarios. El ministro de Economía, Alfonso Prat-Gay, tiene 2,6 millones de dólares en EEUU. Y hasta el presidente Macri reconoció en su última declaración jurada que mantiene en el paraíso fiscal de Las Bahamas 1,25 millones de dólares. La presión social lo obligó finalmente a repatriarlos, un ejemplo que hasta ahora no han seguido todos sus ministros. El caso más sonado ha sido el del director del Banco Nación, Carlos Melconián. “Como muchos argentinos, tengo dinero guardado en el exterior. Por supuesto que voy a traer parte de mi dinero y parte quedará afuera para mis hijos”, dijo el funcionario. Cuando le preguntaron si lo va a traer ahora que Macri está en el poder, el economista dejó claro que está esperando a ver si se genera más confianza.

Es paradójico que los números del INDEC colocan a Argentina, país que hace sólo 15 años declaró un default sin antecedentes históricos, en una “posición acreedora” con el resto del mundo, porque los activos en el extranjero superan a los pasivos. Implican también que el país podría financiarse sin problemas con sus residentes. Por eso el Gobierno pretende ahora que parte de esos fondos regrese y sirva para financiar la recuperación económica, reactivar la economía y generar empleo.

La amnistía fiscal ya pasó el filtro del Congreso y sólo resta la reglamentación, que podría estar lista esta misma semana. Las multas previstas por la ley oscilan entre el 5% y el 15% de lo declarado, ya sea en valores inmuebles o dinero líquido. Para reducir eventuales críticas, el Gobierno anunció premios para los contribuyentes que sí hayan cumplido con sus obligaciones fiscales. La norma además será dura con aquellos que se acojan a la amnistía pero no declaren la totalidad de su capital oscuro.

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