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Un carguero chino estrena de incógnito el nuevo Canal de Panamá

Los ingenieros del Canal niegan las acusaciones sobre la mala calidad del hormigón y el peligro de accidentes. La obra lava la imagen del país por los 'Panamá Papers'

Enviado especial a Ciudad de Panamá
Un carguero de contenedores cruza las esclusas del Canal de Panamá
Un carguero de contenedores cruza las esclusas del Canal de Panamá

El nuevo Canal de Panamá ya funciona, aunque no de manera oficial. El carguero Cosco Houston, de la modalidad panamax capaz de transportar hasta 7.000 contenedores, cruzó en la tarde del jueves, día 23, (hora local) las esclusas del Canal ampliado, convirtiéndose en el primer buque comercial que atraviesa la nueva vía, que se inaugurará oficialmente el próximo domingo, día 26.

El barco, de la compañía china Cosco, entró por las esclusas de Gatún en el Atlántico y salió por las esclusas de Cocolí, en el Pacífico, sin ningún incidente en su tránsito de diez horas. Lamentablemente para este buque, su paso por el tercer carril abierto en el Canal Panamá no tuvo público ni banderolas. Pasó de incógnito entre ambos océanos porque su objetivo era servir de prueba definitiva para que nada falle en la inauguración oficial que tendrá lugar este domingo, con la presencia de dos mil autoridades de delegaciones internacionales (el Rey emérito Juan Carlos representará a España) y de miles de panameños orgullosos de su principal obra pública,y primera referencia del país desde que fuera inaugurada originalmente en 1914.

Para el domingo, los titulares y la fotografías del viaje inaugural están reservados al Cosco Shipping Panamá, un buque nuevo de la misma compañía china que el Houston, botado en enero pasado, con una manga de 48,25 metros, y casi 300 metros de eslora que alberga una capacidad máxima de 9.472 contenedores.

El buque ganó en un sorteo el que participaron las principales navieras clientes del Canal el honor de ser el primer barco en atravesar de forma oficial el canal. De hecho, la naviera china para agradecer esa distinción, le cambio su nombre original Andronikos, por el de Shipping Panamá. Fue construido en Hyundai Samho Heavy Industries, el mismo astillero que construyó las válvulas de las nuevas esclusas. Pero no le va a salir gratis su flamante paseo inaugural. Ha pagado 560.000 dólares por hacerlo.

Un carguero cruza las esclusas del Canal de Panamá.
Un carguero cruza las esclusas del Canal de Panamá.

Antes del viaje del Houston otros buques han probado el funcionamiento de las esclusas. El primero fue un barco grúa llamado Oceanus que el Canal emplea para reposicionar boyas. También alquiló durante un mes el carguero Baroque, para pruebas de mayor calado. El Houston es el primero que realiza el tránsito normal, con carga real, remolcado, y sin detenerse, como lo harán a partir del lunes los 156 buques que ya han reservado el paso.

Críticas desde ‘The New York Times’

La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y el Gobierno panameño no quieren que nada falle el día de la inauguración. Han hecho cientos de pruebas con las nuevas esclusas y aseguran que todo está a punto. Pero un extenso reportaje de The New York Times ha ensombrecido estos preámbulos. En el mismo, se pone en duda la calidad del hormigón utilizado en las esclusas o el peligro de que los remolcadores, que sustituyen completamente a las locomotoras en el arrastre de los buques, sean aplastados por estos.De hecho, fuentes no oficiales del canal apuntan a que el tránsito del Houston no estaba previsto pero se hizo para acallar las críticas provocadas por la publicación.

Unas acusaciones que no han tardado en ser refutadas por la ACP. "El artículo es muy sesgado y habla de problemas que ya fueron resueltos. El hormigón es de excelente calidad. Detectamos al principio un problema con el contratista [el consorcio liderado por Sacyr] porque la mezcla que presentaba no nos satisfacía y por eso se retrasó esta fase seis meses, hasta que la calidad del material fue la adecuada. Hemos controlado y testado cada metro cúbico de hormigón. No hay ningún problema”, señala Ilya Marotta, vicepresidenta de ingeniería de la ACP y una de las máximas responsables del proyecto técnico.

Puesto de control de esclusas del Canal de Panamá de Miraflores.
Puesto de control de esclusas del Canal de Panamá de Miraflores.

La orientación sesgada a la que se refiere es que una de las principales fuentes que usa el diario neoyorquino en su reportaje para poner en entredicho la calidad de la obra es Bechtel, la constructora estadounidense que perdió el contrato adjudicado en 2009 al consorcio Unidos por el Canal, liderado por la española Sacyr.

 La otra gran referencia que usa el rotativo son miembros del sindicato de remolcadores, que mantienen un conflicto laboral con la ACP. Citando a miembros del sindicato asegura que al suprimirse en el nuevo carril las locomotoras que desde tierra mueven los barcos dentro de las esclusas antiguas, y sustituirlas exclusivamente por remolcadores (uno a popa y otro a proa) apenas hay margen para que se muevan dado el mayor tamaño de los barcos, y pueden producirse aplastamientos.

“Hemos hecho casi veinte pruebas de tránsito entre las esclusas y todo ha funcionado correctamente. Los pilotos y los prácticos así no lo han manifestado. Estamos hablando de pruebas reales, no de declaraciones. No hay ningún peligro”, alega Marotta, en una reunión con periodistas internacionales –entre ellos EL PAÍS- invitados por la empresa Maersk y la ACP con motivo de la inauguración. La ingeniera llama la atención a que, a diferencia de lo que ocurrió hace cien años en el que el Canal era una obra diseñada y dirigida por estadounidenses, las obras de ampliación llevan la firma y el control panameño.

Tras nueve años de trabajos de expansión del Canal y una inversión de 5.250 millones de dólares, la obra permitirá duplicar la capacidad de carga de la vía acuática, permitiendo pasar a barcos mucho más grandes (los llamados neoPanamax, capaces de transportar hasta 14.000 contenedores).

Los ‘Papeles de Panamá’

La macroconstrucción también permitirá un lavado de imagen internacional del país, salpicada por los llamados Papeles de Panamá, que demostró la existencia de una red de sociedades pantalla para permitir la evasión de impuestos de países de todo el mundo y, entre ellos, España.

"Hemos demostrado que un país pequeño es capaz de hacer algo muy grande. Y esta es la verdadera imagen real de Panamá y la que queremos que sea percibida en el mundo”, ha señalado el administrador del Canal de Panamá, Jorge Quijano, en un debate televisivo.

“No es cierto que Panamá sea un paraíso fiscal. Este es un país serio donde se pagan impuestos. Cuando se filtraron esos papeles también había sociedades en las islas británicas y de Islas Caimán. Pero nadie les llama los British Papers ni los Caimán Papers. Hemos demostrado con esta obra que vamos a inaugurar el domingo y que ha sido construida en un 95% por panameños de lo que somos capaces de hacer. Y aunque con retraso lo importante es que la obra se ha acabado”, indica a EL PAÍS Tomás Avila, secretario general de la Autoridad Marítima de Panamá.

El nuevo carril del Canal permitirá aumentar los ingresos actuales desde los 1.000 hasta los 1.500 millones de dólares anuales en los primero años, aunque el objetivo es triplicarlos para 2025. Aunque antes deberán resolver en los tribunales internacionales de arbitraje el conflicto que mantienen con Sacyr, que reclama 3.500 millones de dólares adicionales por sobrecostes no previstos en el presupuesto inicial, de 3.118 millones de dólares.