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La leche española habla francés

Las empresas de este país acaparan más del 25% de la producción láctea local

Una instalación para ordeñar vacas en la localidad de Aranda de Duero (Burgos).
Una instalación para ordeñar vacas en la localidad de Aranda de Duero (Burgos). Cordon

Cuando España ingresó en la entonces Comunidad Económica Europea, en 1986, los países miembros decidieron que la industria láctea española solo podría producir 4,5 millones de toneladas de leche. Hoy la cuota local representa algo más de un 70% de la demanda nacional, por lo que nuestro país sigue siendo lo que la actual Unión Europea determinó entonces: el gran mercado de los otros países productores de leche y, a la postre, el vertedero, a precios bajos, de sus excedentes.

La baja cuota de producción impuesta por Bruselas ha condicionado la evolución de todo el sector lácteo español, desde el campo a las industrias.

Las importaciones de leche fresca —en su mayor parte francesa— se eleven anualmente a unas 300.000 toneladas, según los datos manejados por la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil). A esa cifra hay que sumarle las importaciones de queso, que, en su equivalente en leche, ascenderían a casi dos millones de toneladas.

La capacidad de los ganaderos de recoger leche está muy por debajo de su capacidad productiva, por la constante amenaza de pagar una penalización, actualmente de 0,27 euros por kilo. En segundo lugar, ha limitado igualmente la capacidad de las empresas para crecer y formar grandes grupos, si se tiene en cuenta que algunas firmas ubicadas en otros países comunitarios manejan unas cifras de recogida y de transformación superiores a toda la cuota asignada a España.

Durante los últimos meses, sea porque los precios en origen en España estaban en su punto más alto —con una media de 0,36 euros por litro—, sea por los elevados excedentes registrados en el país vecino, la leche fresca francesa se ha entregado en las fábricas españolas a menos de 0,30 euros el litro.

¿Mercado abierto para quién?

Para el responsable de la sección ganadera del sindicato UPA y productor de leche en Galicia, Roman Santalla, Lactalis dispone hoy de una indiscutible posición de liderazgo en el sector de la leche en España, lo que le da una gran capacidad para marcar una tendencia en los precios en origen, tanto en función de sus intereses en España como los de su matriz francesa.

En medios agrarios se coincide en señalar que este tipo de operaciones, en los que una empresa extranjera se haga con el control de la firma más importante del sector alimentario, no se habría producido a la inversa. Y es que Francia es uno de los países donde se cuida con mayor celo el buen funcionamiento de las empresas agroalimentarias.

Además, los diferentes Gobiernos han prestado siempre una atención especial para evitar que una empresa clave en un sector o con un nombre emblemático haya caído en manos de grupos externos apoyando la compra por grupos nacionales.

Desde esta perspectiva, no se explica muy bien que, a la hora de ejecutarse este tipo de operaciones, no hubiera existido una posición más dura en el Gobierno, entonces en manos de los socialistas, no, para bloquear la libertad de compra, sino para marcar indirectamente condiciones para operar en ese mercado. 

Francia ha estado a la cabeza de la entrada de empresas internacionales en el mercado lácteo español. Junto a otras, como la suiza Nestlé y la portuguesa Lactogal, han sido prácticamente los únicos extranjeros en apostar por instalarse en España para comprar y producir.

Según los datos sobre recogidas de leche en origen manejados por la Administración, una cuarta parte de toda la leche producida en España es elaborada por una compañía francesa de origen, lo que representa más de 1,6 millones de toneladas.

A la cabeza de las empresas lácteas francesas ubicadas en España, con la política más agresiva, se halla indiscutiblemente el grupo Lactalis, que opera en los sectores de leche fresca y en quesos, con una facturación superior a los 1.200 millones de euros, lo que le convierte en el primer grupo en el sector.

Lactalis (inicialmente Besnier, por el nombre de la familia fundadora) llegó a España hace treinta años para desarrollar una actividad discreta desde Lugo con marcas como Lactel y Président, esta última orientada entonces al sector premium.

Su expansión en España se ha desarrollado en poco más de diez años. En 2003, dio su primer paso con la compra de las operaciones españolas de la cooperativa Alliance Agro Alimentaire (3A), con plantas industriales y marcas como Lauki y Prado. En aquel entonces, 3A tenía problemas en su matriz francesa. 3A sigue presente en España con el nombre Alliance, que importa especialidades queseras francesas.

El asalto definitivo de Lactalis para encabezar el sector lácteo español comenzó en los primeros meses de 2010. La primera decisión fue la compra de Forlasa por 200 millones. La quesera manchega, con una producción de 25.000 toneladas al año, se sumó a las 20.000 toneladas que ya vendía el grupo francés —tanto quesos nacionales como de importación— para dar lugar a un grupo que ocupa los primeros puestos en el mercado.

Con la adquisición de Forlasa, Lactalis se hizo con marcas líderes en el mercado de los quesos curados como El Ventero, Gran Capitán y Don Bernardo, a la que sumó Flor de Esgueva (adquirida en 2006 a Nestlé). En los quesos frescos y tiernos, El Cigarral, de Forlasa, y Mama Luise, comprada en 2008 a la hoy Mondelez, se sumaron a la gama de la compañía gala.

El paso más importante de Lactalis fue la compra de Puleva a Ebro en 2010, por 630 millones. Esta operación permitió a la empresa francesa hacerse con el 12% de la cuota de mercado. Así se puso fin a un largo periodo de conversaciones de varios grupos como Pascual y Central Lechera Asturiana para hacerse con la empresa granadina y dar lugar a la formación de un gran grupo español.

Junto a Lactalis, en el sector lácteo tiene una presencia importante el grupo Bongrain. La empresa francesa se hizo con Mantequerías Arias, así como con la burgalesa Angulo. Además, dispone del 27% de Corporación Alimentaria Peñasanta, donde se halla integrada —y tiene la mayoría del accionariado— Central Lechera Asturiana.

Bongrain y Lactalis poseen en común (un 40% y un 60% de las acciones, respectivamente) Forlactaria, especializada en la compra de leche en origen.

En el sector de los productos lácteos la pugna es entre Lactalis y la también francesa Danone. Esta última se ha centrado especialmente en el segmento de los productos derivados de alto valor añadido, aunque sigue manteniendo su nivel de compra de materia prima en origen.

Lo mismo sucede con el grupo Bel, que opera bajo las marcas La Vaca que Ríe y la gama Babybel. La adquisición de Tranchetes a Quesería Menorquina permitió a esta empresa consolidar su posición en el mercado del queso en lonchas.

La filial española de Senoble, por su parte, ocupa uno de los primeros lugares en el mercado de los yogures de marca blanca, solamente por su condición de interproveedor de Mercadona.