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Bruselas acepta el retraso del ajuste, pero duda de la ambición reformista

La Comisión dará a conocer su decisión final sobre el plan del Gobierno el 29 de mayo

El Fondo Monetario Internacional respalda una decisión que califica de "paso acertado"

Aplausos de Washington y un “ya veremos” de Bruselas. Es el resumen de las reacciones que llegaron este viernes a los planes del Gobierno español para escapar de una crisis que amenaza con eternizarse. Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como la Comisión Europea respaldaron explícitamente el anuncio de que España disminuye la velocidad en los esfuerzos por ajustar sus cuentas; las dudas llegan sobre el paquete de reformas presentado por los pesos pesados del Ejecutivo de Mariano Rajoy. Pese a que oficialmente la Comisión se limitó a decir que estudiará las medidas detalladamente, fuentes internas confesaban anoche una cierta decepción ante la escasa envergadura del plan presentado en lo relativo a las reformas. Bruselas quiere más tiempo para analizar iniciativas como la Ley de Desindexación —para desvincular los salarios de las alzas de precios—, el impulso a la de Transparencia o a la autoridad fiscal independiente.

Habrá que esperar al 29 de mayo para saber si lo presentado en Madrid convence o no al comisario europeo Olli Rehn. Mientras, el Ejecutivo europeo se limita a desear que le llegue la documentación lo antes posible. Pero en una primera lectura de urgencia, las fuentes consultadas mostraban su desconcierto.

Bruselas espera ahora recibir "lo antes posible" los documentos de los programas de estabilidad

“Todo el mundo esperaba algo más ambicioso por parte del Gobierno de un país en el que el PIB ha caído en dos años un 3% y que ha añadido dos millones de nombres a la lista del paro. No sé cuál es el paquete reformista. No lo veo”, explicaron fuentes europeas. “España está aplicando selectivamente lo que le pidió la Comisión Europea. Ahora se lo puede permitir porque la presión del mercado ha remitido. Solo se pone las pilas cuando la prima de riesgo le fuerza a tomar medidas”, aseguró otro eurofuncionario. Pero para confirmar ese análisis apresurado habrá que esperar al detalle del programa nacional de reformas.

A lo que Bruselas sí da un claro respaldo es a los dos años extra que el Gobierno se arroga para rebajar el déficit público hasta el 3% del PIB. “El aplazamiento de la corrección del déficit excesivo a 2016 es coherente con el actual análisis técnico llevado a cabo por los servicios de la Comisión”, señala en un comunicado. Pese a relajar el ajuste, el Ejecutivo europeo sigue considerando “ambicioso” el proceso de consolidación fiscal que al Gobierno de Mariano Rajoy le queda por delante, dada “la difícil situación económica”.

Son precisamente esas sombrías perspectivas las que habían permitido que en las últimas semanas se diera un cambio de actitud en la Comisión, en la que ya se hablaba abiertamente —fuera de los micrófonos, eso sí— de conceder dos años más a España para arreglar sus cuentas. La evidencia de que la recesión pega más fuerte de lo previsto hizo que se barajara flexibilizar el objetivo de déficit para este año hasta el 6,5%. El Gobierno anunció un plan algo más ambicioso, con un 6,3%. Madrid pretende mostrar así un mayor grado de dureza ante las comunidades autónomas y de compromiso con Europa. “Aquí no se relaja nadie”, repite una y otra vez el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Bruselas recuerda a Madrid que la senda de consolidación fiscal debe basarse en “previsiones macroeconómicas prudentes” y en “un número suficiente de medidas estructurales y de alta calidad”. Sobre este aspecto, clave para evitar las habituales reprimendas comunitarias, el equipo de Rehn dará más detalles el próximo 29 de mayo.

Y si la Comisión Europea da por buenos los nuevos objetivos fiscales de España, el FMI subió un peldaño su grado de satisfacción. “Quisiera expresar mi firme respaldo a los objetivos del de España de restablecer una sólida situación de las finanzas públicas y al mismo tiempo lograr la recuperación y generar empleo”, aseguró en un comunicado la directora gerente del organismo, Christine Lagarde. El ajuste fiscal más gradual es, a juicio del Fondo, “un paso acertado hacia la consecución de estas metas, y se basa en las importantes reformas y las mejoras fiscales estructurales logradas el año pasado”.

La diferencia de matices entre dos instituciones que colaboran en los rescates de Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre muestras los distintos enfoques en el camino de salida a la crisis. Lagarde ya dejó clara su postura la semana pasada en la reunión de primavera del FMI. “España necesita más tiempo”, dictaminó la jefa del Fondo.

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