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EE UU, Japón, India y Chile suspenden los vuelos del nuevo 787 de Boeing

Tras el último incidente, las compañías niponas acuerdan prescindir del avión

La autoridad estadounidense anunció poco después que investiga las baterías

Un serio incidente que podría haber provocado un serio accidente. Así se expresaron este miércoles las autoridades de Japón después de que un flamante B-787 Dreamliner operado por All Nippon Airways tuviera que realizar un aterrizaje de emergencia. El origen del incidente, el último de una larga serie, fueron los fallos eléctricos causados por una de sus baterías. Tras el suceso, la aerolínea japonesa dejó en tierra los 17 aviones que tiene de este modelo. También lo hizo Japan Airlines, la otra compañía del país asiático que más modelos opera del último avión de Boeing. Y a la decisión de ambas compañías asiáticas, durante la madrugada se sumó la orden del Departamento de Transporte de EE UU (FAA) de suspender por el momento todas las operaciones con estos aviones, mientras sigue investigando los problemas con la batería del aparato. A Estados Unidos le siguieron India y Chile.

El principal reto de Boeing es mejorar el ensamblaje del avión para acelerar las entregas

Se trata de la primera acción de este tipo contra un avión de pasajeros de fabricación estadounidense desde que el McDonnell Douglas DC-10 se quedó en tierra en 1979 después de un accidente mortal en Chicago, dijeron analistas.

La autoridad aérea estadounidense considera que los acontecimientos recientes requerían acciones urgentes. La FAA ha informado que va a pedir a las aerolíneas que demuestren que las baterías de iones de litio “son seguras y están en línea con las regulaciones de seguridad” antes de permitir de nuevo más vuelos comerciales, aunque no ha precisado cuando va a ocurrir eso. La empresa que las fabrica, la japonesa GS Yuasa Corp, ya ha anunciado que tardarán "semanas" en cerrar la investigación sobre los fallos.

En Estados Unidos la aerolínea United tiene operativos seis Boeing-787, y por el momento es la única compañía en suelo estadounidense que al operar estas aeronaves se verá afectada. Air India tiene en su flota con seis aviones de este modelo, y la compañía chilena LAN cuenta con tres.

El turbulento estreno que está sufriendo el B-787 pasó factura a la empresa en Bolsa y puso las acciones del fabricante estadounidense bajo presión. Las ventas llevaron a sus títulos a ceder más de un 3% al cierre de la jornada en Wall Street tras una semana muy volátil para la compañía.

El presidente de Boeing, Jim McNerney, ha hecho público este miércoles un comunicado en el que subraya que "la seguridad de pasajeros" de Boeing es su "más alta prioridad" e insiste en que la compañía dará "todos los pasos necesarios en los próximos días" para garantizar la seguridad de este modelo de aviones.

Los primeros problemas de la gran apuesta de Boeing por competir frente a Airbus empezaron el 4 de diciembre, con otro aterrizaje de emergencia de un vuelo operado por United Airlines entre Houston y Newark, y hubo dos incidentes menores antes de la Navidad. Sin embargo, no fue hasta la semana pasada cuando los problemas subieron de escalón con la entrada en escena la FAA, que anunció una revisión profunda del avión desde su diseño hasta el ensamblaje.

Una de las grandes novedades del Dreamliner, un avión llamado a revolucionar la aviación comercial, es que cambia esencialmente los sistemas hidráulicos por eléctricos para ganar en eficiencia y reducir los costes operativos y de mantenimiento. Sin embargo, no está resultando todo lo bien que se esperaba. De hecho, a la imagen del avión de ANA con las rampas de emergencia desplegadas en la pista de Takamatsu, se le sumó la foto de una de las cuestionadas baterías quemada. Iba en uno de los siete aparatos operados por JAL.

El último incidente y, en especial, la suspensión masiva de vuelos, que afecta a todos los aparatos que ya están en servicio, mete más presión también a la agencia de la aviación en EE UU. El organismo dejó claro la semana pasada que el Dreamliner es un avión seguro para volar. También vuelve a poner en tela de juicio el sistema de producción de la aeronave, que se hace en diferentes países. Las baterías del B-787, por ejemplo, las fabrica la firma japonesa GS Yuasa, que sufrió un importante revés en el parqué.

Boeing admite que hay problemas, pero hasta ahora decía que son típicos de aviones nuevos y que espera solucionarlos pronto. Es algo que comparten los analistas, que no descartan nuevos incidentes conforme más aviones vayan entrando en servicio, tal y como sucedió con el A-380 de Airbus. ANA fue el cliente de lanzamiento del Dreamliner y recibió el primer avión en septiembre de 2011, con tres años de retraso al sufrir varios reveses técnicos durante el proceso de fabricación de este gigante aeroespacial.

En España, la primera compañía que ha puesto su confianza en el B-787 es Air Europa, que mantiene en pie su pedido de ocho aviones y que empezarán a ser entregados en 2016. El miércoles, la polaca Lot empezó a volar con ellos en Europa. 

La pesadilla del avión de ensueño

Boeing esperaba con el B787 Dreamliner marcar un hito en innovación tecnológica en la aviación comercial, como hizo con el ya legendario B747, más conocido como el jumbo. De momento, el estreno del avión de ensueño se está convirtiendo en una pesadilla para el gigante aerospacial estadounidense y rival del consorcio europeo Airbus. Tras su entrada en servicio, el objetivo principal del equipo que dirige Jim McNerney era acelerar todo el proceso de producción, desde los componentes hasta el ensamblaje final.

El proyecto fue duro desde el principio, como reconocen los ejecutivos de Boeing, porque hubo que afinar todos los elementos como si fuera una orquesta. Los cuellos de botella en el proceso de producción de los aviones ya obligó a la compañía a ejercer un mayor control en cada pieza que llega a la cadena final. Para acelerar la producción, a la planta de ensamblaje en Everett (Washington) se le sumó otra en Charlotte (Carolina del Sur). Un proceso de producción también innovador, pero que puede ser la fuente del problema.

El objetivo de Boeing era lograr fabricar una decena de aviones al mes. Pero la secuencia de incidentes del Dreamliner puede obligar a retrasar de nuevo todo el proceso, si la investigación revela problemas mayores. Eso no solo crea preocupación entre los inversores, también entre las aerolíneas que hicieron ya pedidos de este modelo y que podrían plantearse los términos de sus contratos. El B787 permitirá a las compañías aéreas ahorrar un 20% en combustible y un 30% en costes de mantenimiento.

Los B787 acumulan ya más de 50.000 horas de vuelo. Antes de la suspensión temporal anunciada en Japón y EE UU, el medio centenar de aviones operativos realizaban 150 vuelos diarios. La dirección de Boeing insiste que los incidentes no tienen nada que ver con el proceso de producción. Desde la firma de Chicago se insiste que es un avión que responde a las expectativas, 15 meses después de entrar en servicio con ANA. Esta revisión técnica del programa, añaden, será importante para afinar más el sistema.

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