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Rato considera el plan de Bankia una “inyección brutal” a costa del Estado

Un informe señala que la capitalización va a dejar al grupo y sus gestores en una magnífica situación, pero perjudicando a contribuyentes y a accionistas

Rodrigo Rato, durante una conferencia en Valencia el 25 de mayo.
Rodrigo Rato, durante una conferencia en Valencia el 25 de mayo. EFE

Rodrigo Rato aprovechó el pasado miércoles la reunión del Consejo de Administración de Caja Madrid, que todavía preside, para romper su silencio tras dimitir de la presidencia de Bankia el pasado 7 de mayo. Desde entonces solo ha mantenido contacto con alguno de los consejeros y esperando el informe que había encargado a los servicios técnicos de la caja que ha estado supervisado por su colaborador más cercano, José Manuel Fernández Norniella, para salir a la palestra.

En el informe de tres páginas, que fue distribuido entre los miembros del Consejo a la entrada a la reunión, el expresidente de Bankia sale al paso del plan de recapitalización de la entidad, que contó con el apoyo del Ministerio de Economía, al que lanza más una andanada a lo largo del documento. En el texto, Rato defiende su actuación y destaca que el plan “va a dejar al grupo en una magnífica situación financiera, pues es una inyección brutal de fondos para que la sociedad incremente sus provisiones de forma notable”. Sin embargo, le parece lamentable que esa inyección se haga “a costa de fondos públicos” que suponen el 2% del PIB (se cuantifica en 22.000 millones y no 19.000) y “causando un grave perjuicio a los actuales accionistas de Bankia, pues el efecto dilutivo va a provocar una enorme caída de la cotización”.

Si se pasan de 300 millones de beneficios a 3.000 de pérdidas, solo es por las provisiones adicionales

Rodrigo Rato

“Lo que hace”, abunda, “es provisionar o dotar posibles pérdidas futuras derivadas de unas inversiones inmobiliarias excesivas realizadas en el pasado”. Es decir, despeja cualquier responsabilidad propia y del Consejo desde que fue constituido (en junio de 2011). Según el documento, “se trata de provisiones contables y no de pérdidas reales ya producidas con salida de caja alguna, son provisiones por posibles pérdidas futuras”. Es decir, dispara contra los anteriores equipos gestores de Caja Madrid (presidido por Miguel Blesa) y Bancaja (José Luis Olivas).

“El objetivo del informe no es criticar sino describir y explicar lo que ha ocurrido y que cada uno saque sus conclusiones”, señaló a EL PAÍS el presidente de Caja Madrid, que tiene previsto presentar la dimisión en la próxima asamblea de la antigua entidad de ahorros. Dicha asamblea no tiene fecha prevista, pero debe celebrarse a lo largo del año. El anterior presidente de Bankia —además de Caja Madrid lo forman otras seis cajas de ahorros— también asegura que él no escribió el informe, aunque lo encargó y luego lo entregó para que los miembros del Consejo de la caja tuvieran la información, pues entendía que era su obligación.

En cualquier caso, el equipo de Rato se quiere quitar cualquier culpabilidad y denuncia, en una consideración final, que con todas las ayudas “el nivel de cobertura de los préstamos inmobiliarios alcanza prácticamente el 50%, que es la cobertura más alta de todas las entidades financieras de España y, por tanto, debe serlo del mundo”. En este punto, en el que insinúa trato diferenciado, insiste en que es “magnífico para Bankia, pues va a tener múltiples y mullidos colchones para posibles pérdidas futuras, pero desgraciadamente ello se hace con cargo al Tesoro Público y a costa de sus actuales accionistas, pudiendo provocar unas consecuencias negativas para el resto del sector”, con unos porcentajes de cobertura muy inferiores.

Un patronato sustituirá al Consejo

El informe recibió el apoyo de todos los consejeros asistentes, que mostraron su asentimiento. A la reunión faltaron cinco de los 22 miembros, que justificaron su ausencia por diversas causas: Mercedes de la Merced, Estanislao Rodríguez Ponga, Javier López Madrid, Luis Blasco y José Antonio Moral Santín. Llama la atención que cuatro de ellos son militantes destacados del PP y el último, el histórico representante de Izquierda Unida, que siempre ha estado muy cercano a las directrices del PP en la caja.

El Consejo también aprobó el encargo a la firma Price Waterhouse de una valoración sobre los activos que tiene la caja, así como de la marca. El objetivo, según fuentes consultadas, es diseñar un plan de acción para decidir las aportaciones futuras de la Fundación Caja Madrid, que será heredera de la obra social. Entre los activos importantes que tiene Caja Madrid, destaca la antigua sede central en la plaza de Celenque; la Casa de las Alhajas, en la cercana plaza de San Martín, La Casa Encendida, así como una destacada pinacoteca.

El Consejo de Administración sería sustituido por un patronato, en el que podrían repetir los consejeros. Estos fueron elegidos por la asamblea y su renovación es por mitades. Este año toca renovar a los representantes de los impositores y empleados. En 2005, les toca el turno a los de los ayuntamientos, comunidad autónoma y entidades representativas. El problema a futuro es que se debe definir cuáles son los representantes de los impositores y empleados tras la transformación que habido.

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