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La crisis del euro

Merkel accede a suavizar las condiciones del fondo de rescate del euro

Los líderes del Eurogrupo aprobarán hoy una versión "más equilibrada" del Pacto por la Competitividad franco-alemán

Los líderes del Eurogrupo aprobarán hoy el Pacto por el Euro, una versión "más equilibrada" que la propuesta original presentada por Alemania y Francia bajo el título de Pacto por la Competitividad. El nuevo pacto es el plus exigido por Berlín a las iniciativas legales ya en marcha sobre el refuerzo del Gobierno Económico de la UE, como condición para aumentar el fondo de rescate, que implica mayores compromisos financieros. De hecho, la canciller alemana, Angela Merkel, se ha mostrado hoy a favor de suavizar las condiciones impuestas a Grecia, rescatada en mayo, e Irlanda, auxiliada en noviembre. Aunque no será gratis.

Según ha afirmado Merkel en una intervención ante la comisión de Asuntos Europeos del Parlamento alemán, su Gobierno está dispuesto a respaldar una rebaja en los intereses que pagan estos dos países, y que están sobre el 5%, a cambio de que Atenas privatice más empresas y venda activos y de que Dublín incremente su controvertido impuestos de sociedades, el más bajo de la eurozona con un 12%. Las declaraciones de Merkel suponen un cambio con el discurso que ha mantenido en las últimas jornadas y en el que se mostraba reacia a esta medida con vistas a las próximas elecciones regionales que afronta su partido. Que no quiere repetir la derrota de los últimos comicios en Renania-Westfalia.

La reunión de hoy es especialmente importante por la discusión de los asuntos conexos con el Pacto del Euro y sobre los que solo se espera un acuerdo político, lo que a su vez podría explicar el cambio de postura de Merkel. En cualquier caso, el acuerdo definitivo se prevé para el Consejo del 24 y 25 de este mes. Estas otras materias son: el paquete legislativo del Gobierno Económico de la UE; el aumento del volumen y la flexibilidad del temporal Fondo Europeo de Estabilidad Financiera; la creación del Mecanismo Europeo de Estabilidad, permanente a partir de 2013 y nuevas condiciones a los créditos concedidos a Irlanda y Grecia.

El Pacto por el Euro persigue que los Estados de la moneda única asuman una serie de compromisos para: fomentar la competitividad (examinando la vinculación de salarios y productividad, sin la obligación de romper la indexación de los salarios con la inflación); fomentar el empleo (rebaja de la fiscalidad del empleo y educación para toda la vida laboral); contribuir a la sostenibilidad de las finanzas públicas (reformas de pensiones y sistemas de protección social) y refuerzo de la estabilidad financiera. Además, se prestará especial atención a la coordinación de las políticas fiscales y lucha contra el fraude. En la práctica, el pacto supondrá que los Estados miembros deberán presentar propuestas para corregir lo que ha fallado en competitividad.

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha dirigido una carta a los jefes de Estado o de Gobierno de la eurozona para tratar de alcanzar "un principio de acuerdo" que se formalizaría en la próxima reunión, el 24 y 25 de marzo. Los países que tengan compromisos de reformas pendientes deberán presentarlas antes de esa cita, aunque la última versión del Pacto por el euro asegura que cuando eso no sea posible "se deberán concretar los compromisos en junio". España, Portugal, Irlanda y Grecia figuran entre los países que deben atenerse a ese calendario.

Los equipos de Van Rompuy y Barroso han suavizado la propuesta del Pacto de Competitividad de Alemania y Francia con la esperanza de alcanzar un "consenso prácticamente unánime".

Criterios para las pruebas de resistencia

También hoy la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) comunicará a los bancos los criterios de las nuevas pruebas de resistencia que se efectuarán los próximos meses. El presidente de la EBA, Andrea Enria, aseguró el miércoles que las pruebas de resistencia a la banca "serán más rigurosas que el año pasado". Enria salía así al paso de las informaciones de varios medios anglosajones, que habían avanzado que los exámenes serían menos exigentes. En 2010, las pruebas a la banca fueron seriamente censuradas por su escasa fiabilidad, en especial tras la debacle del sector financiero irlandés.

Las pruebas de resistencia de 2011 incluirán la posibilidad de que la economía europea pueda sufrir un shock que implique una caída del PIB de cuatro puntos en dos años. En las anteriores pruebas, el escenario adverso preveía una caída de tres puntos. Enria señaló que la probabilidad de que el escenario propuesto este año ocurra "es menor incluso que el año pasado porque los pronósticos son más favorables".

Los requisitos de capital serán también más exigentes. Y se incluye un nuevo criterio, "el aumento del coste de la financiación para los bancos y sus implicaciones para la rentabilidad y en consecuencia la adecuación de capital", con el mismo objetivo: más rigor.

La EBA advierte, no obstante, de que estos escenarios aún podrían modificarse. La versión final se publicará el próximo 18 de marzo, y la metodología en abril. Fuentes comunitarias atribuyen las críticas a la supuesta falta de rigor de las próximas pruebas a posibles rivalidades entre algunas autoridades nacionales y la EBA. Alemania y Reino Unido, por ejemplo, no tienen especial interés -por distintas razones- en la divulgación de la situación real de sus bancos. El comisario de Competencia, Joaquín Almunia, declaró ayer a Le Monde que la reestructuración de los bancos alemanes es "la más difícil de la UE". "Nos encontramos ante una paradoja: las mayores dificultades en materia de reestructuración bancaria se encuentran en el país que exige con fuerza a sus vecinos europeos que emprendan lo más rápidamente posible importantes reformas", dijo.