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La UE busca calmar los mercados con un examen más riguroso a la banca

Resistencias de Alemania y Reino Unido a unas pruebas más estrictas - El Pacto por el Euro dará hasta junio para presentar las reformas pendientes

Mañana será un día determinante para que los líderes europeos traten de recuperar la iniciativa política frente a los mercados. Los 17 jefes de Gobierno de la zona euro celebrarán una reunión extraordinaria en Bruselas para tratar de alcanzar un punto de acuerdo sobre el Pacto por el Euro, la nueva denominación del anterior Pacto de Competitividad promovido por Berlín y París. Ese mismo día, la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) comunicará a los bancos los criterios de las nuevas pruebas de resistencia que se efectuarán los próximos meses.

El presidente de la EBA, Andrea Enria, aseguró ayer que las pruebas de resistencia a la banca "serán más rigurosas que el año pasado". Enria salía así al paso de las informaciones de varios medios anglosajones, que habían avanzado que los exámenes serían menos exigentes que los efectuados el año pasado. En 2010, las pruebas a la banca fueron seriamente censuradas por su escasa fiabilidad, en especial tras la debacle del sector financiero irlandés.

Almunia califica la situación de la banca alemana como "la más difícil de la UE"

Pimco, uno de los grandes inversores mundiales, vende sus bonos de EE UU

Las pruebas de resistencia de 2011 incluirán la posibilidad de que la economía europea pueda sufrir un shock que implique una caída del PIB de cuatro puntos en dos años. En las anteriores pruebas, el escenario adverso preveía una caída de tres puntos. Enria señaló que la probabilidad de que el escenario propuesto este año ocurra "es menor incluso que el año pasado porque los pronósticos son más favorables".

Los requisitos de capital serán también más exigentes. Y se incluye un nuevo criterio, "el aumento del coste de la financiación para los bancos y sus implicaciones para la rentabilidad y en consecuencia la adecuación de capital", con el mismo objetivo: más rigor.

La EBA advierte, no obstante, de que estos escenarios aún podrían modificarse. La versión final se publicará el próximo 18 de marzo, y la metodología en abril. Fuentes comunitarias atribuyen las críticas a la supuesta falta de rigor de las próximas pruebas a posibles rivalidades entre algunas autoridades nacionales y la EBA. Alemania y Reino Unido, por ejemplo, no tienen especial interés -por distintas razones- en la divulgación de la situación real de sus bancos. El comisario de Competencia, Joaquín Almunia, declaró ayer a Le Monde que la reestructuración de los bancos alemanes es "la más difícil de la UE". "Nos encontramos ante una paradoja: las mayores dificultades en materia de reestructuración bancaria se encuentran en el país que exige con fuerza a sus vecinos europeos que emprendan lo más rápidamente posible importantes reformas", dijo.

Las reformas en las que está embarcada la Unión se refieren a seis propuestas para fortalecer el Gobierno económico, la ampliación y flexibilización del fondo de rescate y el Pacto por el Euro. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha dirigido una carta a los jefes de Estado o de Gobierno de la eurozona para tratar de alcanzar "un principio de acuerdo" que se formalizaría en la próxima reunión, el 24 y 25 de marzo. Los países que tengan compromisos de reformas pendientes deberán presentarlas antes de esa cita, aunque la última versión del Pacto por el euro asegura que cuando eso no sea posible "se deberán concretar los compromisos en junio". España, Portugal, Irlanda y Grecia figuran entre los países que deben atenerse a ese calendario.

Los equipos de Van Rompuy y Barroso han suavizado la propuesta del Pacto de Competitividad de Alemania y Francia con la esperanza de alcanzar un "consenso prácticamente unánime". Las principales ideas del Pacto por el Euro son examinar el vínculo de los salarios con la productividad, sin la obligación de romper la indexación de los salarios con la inflación; ligar la edad del retiro a la esperanza de vida, pero sin imponer la jubilación a una edad precisa (67 por ejemplo); fomentar el empleo con reformas del mercado de trabajo y trasladar la fiscalidad del empleo al consumo; reforzar las obligaciones sobre el cumplimiento del límite de deuda pero sin obligar a incluirlo en las constituciones nacionales; armonizar la base del impuesto de sociedades, y establecer en las legislaciones nacionales sistemas de regulación de crisis bancarias.

Los mercados de deuda europea se calmaron ayer tras las sacudidas en jornadas anteriores. Portugal se vio obligado a pagar un 50% más que hace dos meses para emitir bonos a dos años, y sin embargo las primas de riesgo apenas subieron, e incluso bajaron en casos como el de Irlanda. Los rumores acerca de que el BCE ha vuelto a salir a comprar títulos de los Estados bajo sospecha permitieron frenar el castigo. Aun así, la rentabilidad del bono portugués a 10 años escaló hasta el 7,78% (máximo desde la introducción del euro), y la de la deuda italiana superó el umbral del 5%.

Las dudas no se limitan a Europa: el principal fondo de Pimco (el primer inversor privado en deuda pública del mundo) anunció que en las últimas semanas ha vendido toda la deuda de EE UU que atesoraba, por sus dudas acerca de la política monetaria de la Reserva Federal, el banco central estadounidense, informa Reuters.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de marzo de 2011