El Gobierno impulsa dos polémicas presas del Ebro

El recrecimiento de la presa de Yesa (entre Navarra y Aragón) y el nuevo embalse de Biscarrúes (ambs en la cuenca del Ebro) están más cerca. La primera fue aprobada ayer en el Consejo de Ministros, con un presupuesto de 100 millones de euros. La segunda, en el Pirineo, y considerada por los ecologistas una infraestructura aberrante, recibirá en breve el visto bueno ambiental con condicionantes, según fuentes próximas a la tramitación.

El recrecimiento de Yesa es un viejo proyecto (1992) rebajado varias veces para reducir su impacto. La obra costará 222 millones y recibió ayer una partida de 99,4. El Gobierno quiere mejorar el abastecimiento a Zaragoza y al elevar la altura de la presa duplica la capacidad del embalse. Según la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), el nuevo embalse inundará 4,2 kilómetros del Camino de Santiago. Hay grupos muy activos en la zona contra el recrecimiento.

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Aun así, la polémica es menor que la del proyectado embalse de Biscarrués, sobre el río Gállego, en Huesca. Se trata de un embalse mucho más pequeño pero más polémico porque está en zona de alto valor ecológico y serviría para los regadíos de Monegros. La obra tiene informes en contra de centros oficiales como el Cedex o el IGME y ha dividido al PSOE, pero el compromiso político hará que probablemente salga adelante con salvaguardas ambientales.

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