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El Banco de España insta a extender el techo de gasto a las comunidades

El supervisor cree que ligar salarios e inflación lastra el crecimiento y el empleo

Para crecer mejor y crear empleo, recorte del gasto público. Para zafarse del castigo de los mercados, recorte del gasto público. Para ganar competitividad, recorte del gasto público. Buena parte del informe anual que divulgó ayer el Banco de España se consagra a la defensa del ajuste presupuestario no solo como una medida irremediable (el déficit público superó el 9% del PIB el año pasado), sino también como la más eficaz para salir de la crisis. Recetado el remedio universal, el organismo que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez insta a reforzar la disciplina. "El cumplimiento estricto de los planes anunciados es inexcusable", dijo en la presentación del informe, que señala a las comunidades autónomas.

Salvo en el caso de las pensiones, el regulador insta a adoptar reformas estructurales más ambiciosas. Estos son los principales capítulos analizados:

- Control de las cuentas. "Cerca de la mitad del ajuste previsto para cumplir con los compromisos adquiridos de reducción del déficit hasta 2013 tendría que realizarse por comunidades y corporaciones locales", señala el informe, que respalda el plan del Gobierno para reconducir el desequilibrio de las Administraciones hasta el 3% del PIB. Para garantizar que llegue a buen término (y que los inversores se lo crean), el supervisor reclama "extender a las Administraciones territoriales, y en particular a las comunidades autónomas" un límite anual de gasto como el que ya opera en la Administración central.

En las comunidades, "las desviaciones de gasto en relación con las previsiones presupuestarias han tenido un carácter sistemático y superaron el 3% anual entre 1984 y 2007". El supervisor anima a aprovechar el debate europeo sobre los límites de gasto para extenderlos a las comunidades. Por si las reglas no bastan, el informe sugiere "plantearse de cara al futuro la posibilidad de establecer sanciones como un mecanismo adicional de disciplina" para las incumplidoras.

El documento insta a centrar los ajustes en el gasto. Pero, si es necesario subir impuestos, el Banco de España recomienda los indirectos (IVA, especiales y medioambientales). El Gobierno no comparte las tesis del Banco de España. Ni pretende subir el IVA ni imponer un techo de gasto a las comunidades. La vicepresidenta Elena Salgado argumentó que la primera medida no es necesaria, ya que las Administraciones van a cumplir su plan de ajuste, aunque sí consideró "útil que cada una aprobara su propio techo de gasto". Sobre el incremento fiscal, recordó el efecto negativo que tendría sobre el consumo. "Para que quede claro, no vamos a subir el IVA", zanjó rotunda.

- Sector financiero. El gobernador admite que la reestructuración de las cajas de ahorros está "yendo a un ritmo relativamente pausado", que atribuye a la dimensión de los cambios y a que se da a las entidades la posibilidad de acometerlos voluntariamente. En el informe, el supervisor defiende el proceso de reestructuraciones e inyecciones de capital como respuesta a "los problemas de sobredimensionamiento y de acumulación excesiva de riesgos de las cajas". Y cree que los costes de financiación crecen "como reflejo de las dudas existentes entre los inversores, asociadas a la situación de una parte de las cajas de ahorros".

- Pensiones. El Banco de España celebra la reforma que retrasa de 65 a 67 años la edad de jubilación y cuantifica sus efectos. El nuevo marco provocará una caída del 4,7% en la pensión media cuando esté completamente implantado, un cálculo similar al que ofreció el Gobierno en la memoria económica de la ley.

Pese a todo, el organismo advierte de que la estimación no es directamente trasladable a las pensiones futuras, pues "los individuos podrían modificar su comportamiento, aumentando, por ejemplo, su participación en el mercado de trabajo". Es decir, que si el futuro pensionista sabe que cobrará menos, podría seguir cotizando para mejorar su prestación. Eso supone, en cualquier caso, una rebaja de lo que el jubilado percibe en su etapa inactiva. El supervisor estima que la reforma ahorra un 40% del aumento de gasto previsto de aquí a 2060.

- Tipos más altos. La prioridad por controlar los precios que resaltó la semana pasada el Banco Central Europeo, que avanzó una subida de tipos para julio, tiene su eco en el Banco de España. El informe defiende que la política monetaria "habrá de ir adaptando progresivamente su actual tono acomodaticio al momento cíclico de recuperación del conjunto del área, garantizando el anclaje de las expectativas de inflación". El objetivo es evitar que las tensiones por el encarecimiento del petróleo se trasladen a los sueldos.

- Salarios e inflación. El Banco de España achaca a la vincula-ción de salarios y precios gran parte de la destrucción de empleo. Así que pide acabar con ella eliminando las cláusulas de revisión salarial que evitan que los trabajadores pierdan poder adquisitivo. "En ausencia de esa rigidez, los salarios hubieran caído un 1,4% en 2009, frente al crecimiento del 4% observado, lo cual habría provocado, dado el efecto retardado de estos sobre el empleo y la actividad, un impulso positivo sobre el PIB de 2,6 puntos porcentuales en 2010", cuando la economía retrocedió el 0,1%, de modo que el cálculo del Banco de España es que la economía podría haber crecido un 2,5%.

- Deducción por vivienda. El Gobierno puso en marcha en enero una medida impopular, largamente demandada por expertos y organismos internacionales: acabar con la desgravación fiscal por compra de vivienda para contribuyentes con ingresos superiores a 24.000 euros. El Banco de España elogia la medida como "un avance significativo en la neutralidad impositiva, especialmente necesaria en el caso español", frente a las pretensiones del líder del PP, Mariano Rajoy, que pretende recuperar la deducción si gana las elecciones. El regulador aprueba también la Ley de Economía Sostenible, otra medida estrella del Gobierno, por reducir plazos para poner en marcha un negocio.

- Carburantes. Mala noticia: el petróleo sube, presiona sobre los precios, puede retrasar la recuperación y perturba las cuentas públicas. El Banco de España advierte de los riesgos que conlleva la escalada de precios para la economía, alerta sobre la escasa competencia en el sector de los carburantes e insta a adoptar medidas para reducir la excesiva dependencia energética. Sin retrasos. "El comportamiento de los precios de los bienes energéticos explica 0,7 puntos del aumento de la inflación" en 2010, concluye.

Con información de Lucía Abellán, Amanda Mars, Manuel V. Gómez, Luis Doncel y Santiago Carcar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de junio de 2011