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El primer mal trago de Dilma Rousseff

La Fiscalía brasileña abre una investigación por enriquecimiento ilícito contra Antonio Palocci, jefe de gabinete de la presidenta y exministro estrella de Lula

Dilma Rousseff lleva dos semanas presionada por un escándalo que amenaza la carrera de su mano derecha en el Gobierno brasileño y un hombre clave de la transformación económica de Brasil durante los ocho años de mandato de Lula. Antonio Palocci, jefe del gabinete y exministro de Finanzas, está siendo investigado por la Fiscalía brasileña por haber aumentado 20 veces su patrimonio en los últimos cuatro años. Es la primera gran crisis política de la presidenta desde que asumió el puesto el pasado 1 de enero.

El escándalo saltó hace dos semanas, cuando el periódico Folha de São Paulo dio cuenta de que el político había adquirido un piso por valor de cuatro millones de dólares y una oficina por más de medio millón durante su periodo como diputado en el Congreso brasileño (2007-2010). El problema es que todos sus ingresos como legislador durante esos años no superaron los 600.000 dólares y, previo a esos años, había declarado un patrimonio de 230.000.

El político aumentó 20 veces su patrimonio en los últimos cuatro años

La oposición inmediatamente pidió la comparecencia de Palocci ante el Congreso. No obstante, el Partido de los Trabajadores y sus aliados, que controlan ambas cámaras, frenaron el pasado miércoles la maniobra.

Palocci explicó que los ingresos extra los había obtenido de su empresa Projeto, fundada en 2006, tras dejar la cartera de Finanzas. La firma, que se dedica a asesorar a otras compañías -sobre todo en cuestiones inmobiliarias-, facturó más de 10 millones de dólares durante el año pasado, según los medios brasileños. "Aunque la prensa ha informado sobre un explosivo crecimiento patrimonial, no se han presentado públicamente justificantes que permitan verificar la correspondencia de los servicios prestados con las abultadas remuneraciones recibidas", dice la nota emitida por el fiscal Roberto Gurgel para respaldar la apertura de la investigación.

Tanto Lula como Rousseff salieron en defensa del jefe de gabinete. "Aseguro que el ministro Palocci está dando todas las explicaciones necesarias. Espero que esta cuestión no sea politizada", dijo la presidenta. Pero muchos analistas y editorialistas de la prensa brasileña recuerdan que Palocci tuvo que dejar el Ministerio de Finanzas en 2006 debido a un escándalo de corrupción por el que llegó a ser procesado y finalmente declarado inocente. Nadie olvida tampoco que el principal caso de corrupción que salpicó al Gobierno de Lula -el mensalão (compra de votos)- tuvo como principal protagonista al hombre que ocupaba entonces el mismo puesto que hoy ocupa Palocci, José Dirceu. También la exjefa de gabinete en la recta final del mandato de Lula, Erenice Guerra, tuvo que dejar el puesto en medio de un escándalo por tráfico de influencias.

La crisis por el caso Palocci, que ha provocado malestar aun entre aliados del Gobierno, llega en un difícil momento para Rousseff. Ha tenido recientemente un problema de salud -la presidenta fue tratada de un cáncer linfático en 2009-, acaba de tener un revés legislativo con la aprobación del nuevo código forestal, que debilita la lucha por la protección de la Amazonia, y la inflación amenaza con minar el crecimiento del país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de mayo de 2011