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Condenado un empresario por verter residuos tóxicos al Anoia durante 11 años

"En la orilla del río todo estaba mal. Había espuma y todo desprendía un olor nauseabundo, de cloaca. Los árboles se secaron. Yo tuve que abandonar el huerto que allí cultivaba". Es el testimonio de un hombre que vive en la ribera del Anoia y observó los efectos de los residuos tóxicos arrojados al río por una empresa dedicada a la fabricación de jabones. La Audiencia de Barcelona ha condenado ahora a dos años de prisión al propietario de Laboratorios Glower, Alejandro Boyer, por verter sustancias corrosivas como sosa cáustica y carbonato sódico, que con los años degradaron el Anoia y su entorno.

Boyer se deshacía de las aguas residuales que generaba su empresa, ubicada en Gelida (Alt Penedès), vertiéndolas a un colector de agua doméstica. Desde esa arqueta, y tras recorrer unos metros de forma subterránea, los residuos iban a parar al Anoia, "contaminando su cauce y dañando de manera grave la vegetación y el ecosistema del río", según juzga probado la sentencia, a la que ha tenido acceso este diario.

Los vertidos ilegales y "gravemente contaminantes" fueron descubiertos por los Mossos d'Esquadra en 2008, aunque se venían produciendo desde 1997. Ese año, la Generalitat multó a la empresa con 137.800 pesetas (830 euros) "sin que, a pesar de ello, [Boyer] hiciera nada para evitar sus vertidos". El acusado no había instalado ningún sistema de tratamiento o de depuración de las aguas residuales y ni siquiera tenía licencia para realizar vertidos.

Un río "putrefacto"

Además de los dos años de cárcel por un delito contra el medio ambiente, la sección séptima de la Audiencia de Barcelona impone a Boyer una multa de 11.760 euros y le impide dedicarse a actividades industriales durante 1 año y 10 meses. La fiscalía pedía seis años de cárcel para Boyer, pero el tribunal ha rechazado que se le puedan aplicar agravantes.

Durante la investigación, los mossos hallaron altas concentraciones de demanda de oxígeno -un parámetro que mide la cantidad de sustancias que pueden ser oxidadas- y de detergentes. Los residuos "producían la putrefacción del medio acuático y el agotamiento del oxígeno, causando además la destrucción del bosque y de la vegetación de la ribera", añade la sentencia. Los peritos ratificaron que los contaminantes originaron un alto grado de "degradación, putrefacción y fermentación" en la ladera del Anoia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de marzo de 2011