Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los médicos reconstruyen la mano de la funcionaria herida en Fuenlabrada

El hombre que la emprendió a hachazos en el centro de salud se niega a declarar

Los médicos del hospital La Paz reimplantaron la mano derecha de Pilar F. de 55 años, una de las tres mujeres que resultaron heridas el viernes durante una agresión a hachazos de un hombre en el centro de salud de El Naranjo, en Fuenlabrada (199.000 habitantes), según informó una portavoz del centro médico. Mientras, el supuesto agresor, E. A. B., de 40 años, pasó ayer a disposición judicial tras negarse a declarar ante los agentes que investigan el caso.

La mujer se encuentra ingresada en la unidad de cuidados críticos (UCI) del hospital La Paz con pronóstico grave, según un parte médico facilitado por La Paz. Presentaba varias heridas en la cabeza y en las manos. Varios cirujanos de Neurocirugía repararon las heridas que sufría en la cabeza, sobre todo en los parietales y occipitales derechos e izquierdos, además de la retirada de varias esquirlas. Después la intervinieron los especialistas de Cirugía Plástica y Reparadora, que reconstruyeron los tendones, los huesos y los nervios seccionados por un hachazo a la altura de la muñeca derecha. También procedieron a la amputación de la tercera falange del dedo medio de la mano izquierda. "La paciente se encuentra estable y consciente. Su pronóstico es grave aunque evoluciona favorablemente", concluye el parte médico.

Fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid explicaron que el supuesto agresor, detenido instantes después del ataque, se negó a declarar ante los agentes del Grupo I de Policía Judicial de la comisaría de Fuenlabrada. Ayer mismo pasó a disposición judicial acusado de los delitos de homicidio en grado de tentativa y lesiones graves. El propio viernes los agentes intentaban gestionar un centro psiquiátrico, ya que previsiblemente sufre algún problema mental.

El ataque se produjo alrededor de las 12.30 del viernes en el centro de salud, en la calle de Avilés, cuando no había muchos pacientes. El hombre, de 40 años, 1,80 metros de estatura y corpulento, entró en el ambulatorio y se dirigió directamente al mostrador de recepción. Allí la emprendió a hachazos con las dos administrativas y la enfermera que se econtraban en sus puestos de trabajo. No pronunció palabra ni hubo problema previo que desencadenara la agresión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de febrero de 2011